Vivir y Sobrevivir en el Siglo XXI:
Apuntes retrospectivos sobre elección vocacional y libertad de pensamiento.
Version Original Incluido por / Posted by: yoe f santos en Fecha / on Date: 28, Marzo, 2002 a las 13:15:09:
Yoe F. Santos
Centro Cultural de Intercambio Audio-Visual, Inc.
República Dominicana
0. A modo de contexto y presentación.
Aparecer en aquel momento de la cruenta historia del sector liberal por ayudar a democratizar una nación caribeña, justo al termino de una “tiranía sin ejemplo”, la cual marco a mas de una generación con la saña, el racismo, la intolerancia, la vocación patrimonialista y nepotista, en la gestión de lo publico, como antes habían logrado perpetuarse en el poder los sectores mas conservadores y autoritarios, de la mano del Pedro Santana , Buenaventura Báez, Ulises Heureaux, a lo largo del siglo XIX.
Ciento cincuenta y ocho años, es un periodo corto para evaluar los perfiles, la diversidad y complejidad de una nación o una cultura, lo cierto es que en el caso de Republica Dominicana, los patriotas, los auténticos forjadores del sueño republicano lo mismo en el siglo XIX que en la mayoria del siglo XX, terminaron saboreando la ruindad de las ergástulas, la tortura, la muerte o el exilio, propinados por gente que se manifestaba formalmente como adherente de su pensamiento, aunque en la primera oportunidad siempre, encontró mas confortable, “patriótico” o nacionalista, dirigir la represión, la limpieza étnica, o acusar a Juan Pablo Duarte, Francisco del Rosario Sánchez o Maria Trinidad Sánchez, de “traidores a la patria”, antes de despojarse de su antifaz y poner la soberanía de la nación, bajo el manto protector o anexión, que les resulto mas adecuado a su espíritu “purista” o “progresista”.
Republica Dominicana, en el corazón del Caribe, uno de los escasos, cinco o seis casos, en el mundo, en que dos estados soberanos, comparten una misma extensión insular. Poca gente encuentra el hilo, en los medios de comunicación, para tejer una retrospectiva del Saint Domingue Francés, y las despoblaciones de la Banda Norte de la Isla Hispaniola ordenada ‘amablemente’ por el Gobernador Osorio, lo cierto que para aquella época se pusieron las cosas muy claras, para quienes desde los tiempos coloniales, disfrutaban del espíritu emprendedor consustancial al hombre o la mujer, vinculadps a la exportación o al comercio internacional.
La miopía ha sido una de las enfermedades ocupacionales, mas extendidas entre nuestros gobernantes y procónsules, a lo largo de las 15 generaciones que comprende la historia colonial desde la llegada de Colón, hasta la Guerra Anticolonial o “restauradora”, así como las restantes 6 generaciones, coexistentes con el periodo de la conformación del Estado-Nación.
Tomando por referencia, las limitaciones de salud -y visión estratégica- de nuestros gobernantes, con honrosas excepciones –capaces de contarse con una mano y sobran dedos- nacer en los inicios de los anos 60’s, me proveyó como herencia un entorno familiar y socio-cultural, particular a quien logra contarse entre los sobrevivientes de las dictaduras, latinoamericanas y caribeñas: en una transición o ‘destape’ que no acaba de concluir, a mas de cuarenta anos de distancia del descabezamiento de la dictadura. Así como si tal cosa.
Para 1962, Republica Dominicana se encontraba inmersa entre las necesidades expresivas de los sectores populares y su explosión iconoclasta contra la deificación del tirano, quien había aprovechado cuando espacio publico, le fue posible, para hacer de su imagen un objeto de culto y sumisión; las necesidades de la burguesía de abrirse un espacio de acción política y económica modernas; y por el otro, lado los remantes de la dictadura, tanto civiles como militares, laicos y religiosos, interesados en evitar cualquier modelo de reformas estructurales, que pusiera en peligro los privilegios heredados, de la ilegitimidad y la ilicitud del trujillato.
Republica Dominicana, reestrena la elección democrática de sus representantes -después de 31 anos de silencio y abuso de los marcos para el ejercicio de los derechos humanos- en un proceso del que resulto ganancioso Juan Bosch Gaviño, quien junto a otros intelectuales y lideres comunitarios, había fundado en 1939, el Partido Revolucionario Dominicano (PRD), durante su exilio en la vecina isla de Cuba.
Una nación se abría camino hacia la democratización y la institucionalización, sobre la base de un ejercicio ético de la política y de lo político, aunque de tal fuente para abrevar no se nutren los grandes ejercicios antológicos de permanencia en el poder, sino del fraude, la violencia, la intolerancia y la ‘mano dura’, como lo demuestra, la distancia en la historia personal de Juan Pablo Duarte y Pedro Santana, en el S. XIX.
Caminar -como país- hacia la tolerancia y la democratización de una nación, acostumbrada por mas de medio siglo a ser tratada como peón, o como efectivo militar irregular, de las fuerzas de los alzados, en la época de ‘concho primo’, era una aventura poco menos que imposible de suponer, en estos linderos del Tercer Mundo, mucho menos en el traspatio imperial, en el contexto de la guerra fría y de la vocacion e inversion para impedir " otra Cuba, en América".
Una anécdota, de las posibles lecturas para entender de qué específicamente hablamos, me la relato mi padre, en relación al profesor Bosch, como presidente civilista:
“[...]desplazándose a pie por la calle del Sol en Santiago de los Caballeros, ya como presidente electo, un sujeto simpatizante -en los Pepines-de los partidos políticos que le adveraban, arrojo una ‘chapa’ de naranja, la cual le impacto directamente en el rostro, al presidente Bosch, alzándole ligeramente las gafas. La seguridad del presidente electo -formada a lo largo de la vida cuartelaria de la dictadura- apreso en segundos, a aquel hombre y se disponían a trasladarle a la fortaleza, para ‘comérselo vivo’, cuando el propio presidente electo, pañuelo en mano, interrumpiendo aquel proceso, les dijo: ‘Déjenlo, déjenlo! Así es que él, entiende la democracia’[...]”
Casualmente, para mil novecientos sesenta y dos la democracia, se vistió de fiesta, independientemente de las acusaciones, las calumnias, las campañas mediáticas, financiadas, quien sabe desde donde, aunque nadie ponen en duda sobre los por qué, lo mismo que en cualquier otro lugar de América Latina, en donde se intento amordazar los aires de libertad, antes y después.
Conceptuar un proyecto de nación, en transito a la modernidad, desde la perspectiva del fortalecimiento institucional, era tarea imposible, sin poner en jaque mínimamente las posibilidades de participación de los sectores de medianos ingresos y de los mas pobres. Tarea imposible con la herencia nepotista, autoritaria y excluyente de las fuerzas de la dictadura, definidos como ‘remanentes’ pero con gran poder político, cultural, social, mediático y económico.
Finalmente, la nación dominicana -gracias al proceso de movilización de sus bases- alcanzo a cristalizar una nueva Constitución (1963), aunque en su letra y espíritu, se plasmaran en buena medida, las aspiraciones de felicidad, largamente imposibles de ser satisfechas, en el marco de una aristocracia, civil y militar, que finalmente dio al traste, con este ensayo paradigmal en el continente, en solo siete meses; mientras que la dictadura fue mantenida por treinta y un años, por los mismos sectores que complotaron para atentar contra la soberanía popular. Justo al centenario, de la epopeya anti-colonial.
Cosas particulares, trágico-cómicas de la historicidad de las ‘republicas bananeras ‘... 1963 tuvo de especial también la llegada de una becaria de Organización de Estados Americanos (OEA), egresada en Sociología de la Universidad de New York y posteriormente con especialidad en Yale, para un estudio de postgrado de influencia africana en el Caribe: June Rosemberg, una eslava emigrante y a quien nunca la falto el amor por mirar mas allá del ‘negro detrás de la oreja’ del poeta Alix, en nuestras islas. “La Rosemberg”, “La June” como la conocieron su legión de alumnos y admiradores en la Universidad Autónoma de Santo Domingo (UASD), había sido discípula de Ralph Linton en EUA y ejerció la cátedra por tres décadas en la universidad publica, amen de una copiosa producción biblio-hemerográfica, en la cual el ga-gá dominicano, ocupa un lugar especial, se ha ido. Su lento transitar por los pasillos de la Facultad de Humanidades, bastón en mano o las roncas apariciones de su auto, no estarán mas con nosotros, aunque si la limpidez celeste de sus ojos, una contemplación como quien escancia el buen vino, mientras el batey gira y gira, tras los ‘mayó’ de ga-ga, asi prefiero recordarla como la vi, personalmente en el batey La Ceja, durante el Festival Artistas por el Ga-Gá, en la primavera del año 2000, por última vez.
Republica Dominicana y muchos otros rincones del Caribe -desde 1966 hasta su desaparición física en marzo 2002- a reconstruir los vínculos negados con las raíces afro y del mestizaje, estarán siempre en deuda, por su gesto de desprendimiento perpetuo, por su ausencia de soberbia, por su paciencia y por la prolijidad de su producción intelectual. La June, lo mismo que Carlos Esteban Deive, Martha Ellen Davis, Aida Cartagena Portalín, Larrazabal Blanco y muchos otros. representaron dos bocanadas de viento fresco, en un sistema de valores que desde los tiempos coloniales, se las habia ingeniado para prohibir o minimizar las posibilidades de mirarnos sin prejuicios, sin maquillaje, tal como somos y en la versatilidad de nuestras raices.
La June, afortunadamente, se ocupo no de crear una escuela,aunque ello no significa, ni significo, que no apostara por el resultado de sus estudios, en cuanto escenario, coloquio o seminario le fue posible, muchos de los cuales en forma limitada, han logrado llegar hasta la nacion sensible, nacida fuera de las limitantes del periodo 1930-1961.
1. Elección vocacional o inicio accidental? El valor de la oportunidad, la brecha.
Comencé a escribir poesía, ensayos y artículos, prácticamente al mismo tiempo: durante el bachillerato (Instituto Evangélico, 1976-1980). Un día después de una de las innumeras discusiones con mi padre para aquella época, me sugirió que debía yo inventarme un mundo en que las cosas fueran como yo las pensaba y las deseaba. Ante esa ‘invitación’ inicie llevando un diario, que desafortunadamente fue destruido, en circunstancias que prefiero no recordar y entonces comprendí, que por aquello que se escribe, se pueden pagar precios impensables.
Posteriormente, gente de gran dedicación a la promoción educativa y cultural como los profesores Rafael Duarte (fallecido); Juan José Estévez y Germán Ovalles, me permitieron el honor de ver las primeras nociones sobre la gramática y la retórica en sus aulas; así como tendieron el puente generacional con el trabajo literario de los ismos y la literatura dominicana de principios a mediados del siglo XX.
Coincidencialmente, y de conformidad con los planes de estudio del bachillerato en ciencias y letras, ellos mismos, tuvieron la responsabilidad de ayudarme en los pininos, para comprender las nociones esenciales de la economía y la filosofía.. Entre Lucio Casado y los manuales de Ángel La Calle - de editorial Bosch- paso volando mi adolescencia.
Es importante hacer notar que en medio de la relativa paz de Santiago de los Caballeros durante el mismo periodo, poco supe de las demás situaciones de conflicto social en la Republica Dominicana, para el mismo periodo, hasta aquel momento. En mi casa no se ‘hablaba de política’ con los niños, aunque si sobre el bien, el mal, la justicia y la necesidad de servir a los demás, sin aprovechar, la posición de relativo privilegio, para cuestiones de tipo egoísta, siempre desde la perspectiva cristica y mariana de mi padre.
Mientras Manolito, estuvo trabajando en R. Esteva C por A, la kodak, fue la única película que conocí, para el revelado de las películas familiares, generalmente viajes a zonas emergentes como Cienfuegos, Sosua, Constanza, Cofresi y similares, que usualmente representaba un convite, entre mi padre, mi abuelo y uno que otro tío, para ‘coger carretera’.
Recuerdo que frecuentábamos en aquella época, “Pinos del Puerto” en la carretera a Jarabacoa. Aquel proyecto, constituyo la única iniciativa a favor del tiempo libre y la recreación popular -desde la perspectiva del turismo interno, con fondos públicos- que he visto jamás en mi país.
En aquellos viajes éramos un grupo de vacacionistas, tan divertido y ruidoso como cualquier otro caribeño, con las paradas para el domino, los tragos, aunque teníamos otro encanto: la cámara y el proyector 8 mm de mi padre. Tesoro.
No recuerdo con precisión mis maestros de la primaria, aunque si la augusta figura de William Almonte, en el Colegio Don Luis Despradel, de La Vega. Creo que el era o es todo un personaje. Fue allí donde vi por primera vez al poeta y ensayista José A. Mármol, a su hermana Sandra, a Pedro y Josefina Nazario; de aquella infancia feliz y despreocupada, recuerdo tambien del colegio y del ocio a Tony Marciano y Tony Mora, respectivamente, compartiendo con los últimos una temprana afición por el soul, R&B el rock y la música en ingles, en sentido amplio.
Viviendo en la Padre Fantino 10 -en la misma manzana donde nací, pocos anos antes, pero en la calle señoritas Villa, en el Corazón de la Carolina, en La Vega, frente a la estacion de combustible de Don Toguito Ramos- comencé a interesarme por los relatos históricos, e incorpore esas lecturas a mis juegos de guerra, con el ‘general’ favorito -el hoy doctor Jochy Pérez Archivaldo- una de las pocas casas en el vecindario, a donde se me permitía salir, por horas y horas. Al mismo tiempo gracias a la solidaridad de Mandolín Peguero, podía leer lo que me diera la gana, sobre las campañas napoleónicas, las guerras mundiales, la Guerra Civil Española y temas similares.
Desafortunadamente, la Biblioteca Municipal en La Vega, nunca estuvo abierta, en mas de un centenar de veces que intente sentarme allí, en las tardes, dentro del horario de oficina, entre 1969-1974. Digo esto porque mientras encontraba en mi propia casa la posibilidad de dejar volar mi imaginación, aun sin ningún interés por la literatura, otros miles de niños de mi edad, desde lo público, se veían imposibilitados de ejercer ese mismo derecho a la educación o a la auto-instrucción.
Tanto en la permanencia en La Vega, lugar donde rompimos el record en mudanzas, unas diez y siete; como en Santo Domingo y Santiago, el mundo en llamas, los reclamos de libertad, la muerte de Stalin García, Sagrario E. Díaz, entre otras circunstancias del bonapartismo imperante, no llegaron a ‘mellar’ nuestra inocencia, porque nunca formaron parte de los temas de sobremesa en mi casa.
Los maestros de secundaria, por su parte,eran personas que si bien no habían tenido la buena fortuna de haber sido formados dentro del positivismo de Eugenio Ma. De Hostos -dado que eran jovenes y algunos muy jovenes- apreciaban la labor que el mismo había desarrollado tanto en el país como en el resto de la región, así como su vocación por el respeto de la soberanía y el principio de no intervención, su inclinación a recuperar la relación entre libertad y educación, la cual no entendí muy bien para aquella época, pero a la cual me adscribí posteriormente, junto a la frase de Salome Ureña “Seamos cultas, como única manera de ser libres”, la cual proviniendo de una mujer del S. XIX es aun hoy todo un manifiesto, para romper la confinación e invisibilidad de la mujer a lo domestico. Y la semilla cayo en terreno fértil, puesto que hoy de un total de unas 165 mil personas, 2/3 de la población universitaria dominicana, en la educación superior, son mujeres.
La abnegación de los maestros, por substraernos del mundo de los placeres y diversiones propias de nuestra edad, para conversar con nosotros sobre ‘los grandes temas’ del vivir. Sus reflexiones tanto en las aulas, como en diálogos informales fueron constante fuente de ‘inspiración’. Aquellos primeros años de búsqueda e interrogación, como cualquier principiante en una multiplicidad de senderos tentadores, nos iniciamos en el mundo de los escritores, los fotógrafos, correctores, diseñadotes de conceptos para proyectos editoriales y la literatura juvenil.
Estudiar en el “Evangélico” como decíamos – y seguimos diciendo- tenía unas peculiaridades, muy definidas, los padres, con ‘chicos problema’, ansiaban siempre encontrar una plaza disponible allí, habidas cuenta de que además del excelente nivel académico, la disciplina estaba garantizada, en mas de un sentido, aunque el mas inolvidable línea divisoria, capaz de segregar de forma segura, los intercambios entre los sexos. Aunque creo que tal sistema de control, que aumentaba la rebeldía de muchos y muchas de nosotros/as, era una nota distintiva con relación a los Hermanos de la Salle o a la exclusividad del Colegio Sagrado Corazón de Jesús.
Pensándolo un poco mejor, esos tres centros, que lideraban los centros educacionales de la pequeña burguesía y la gran burguesia urbanas fueron responsables de una generación de lideres – en ámbitos muy diversos de la vida cultural, local, regional, nacional e internacional- y de un clima de enseñanza, que aunque restrictivo en muchos ordenes, enfatizaba en la calidad de los contenidos, la formación humanística, ética y solidaria .
Los frutos a nivel nacional de tales esfuerzos, en instituciones de este tipo van desde Amin Abel Hasbun, Maridalia Hernández, Patricia Pereyra, Silvia Jerez – ex vocalista del desaparecido grupo “Bohío” dirigido por P.S. Sang - Desire Reyes, Eduardo Sánchez, Ramón Antonio -Tato-Cruz, Maria Ligia Grullón, Luciano Inoa, Modesto Durán Parache, entre muchos otros y otras pendientes de una sarta invisible acunada en el tintero –por traición de los años y la memoria-
De esa época, creo aun que el trío de las hermanas Velásquez-Gloria, Xiomarra y Beatriz- era la mas maravillosa mezcla de belleza, solidaridad y el discreto encanto buñueliano... de todo el Colegio Evangélico. De todos modos, el precio de los tributos es olvidar algún detalle importante, capaz de inclinar la balanza, en ese continuo aprender/olvidar sobre las modalidades y percepciones que sobre la belleza humana, a la usanza occidental, nos ha sido inyectado en exposiciones recurrentes a los mensajes y lenguajes mediáticos, desde la mas temprana infancia, hasta la mas vergonzante decrepitud.
Para la misma época -gracias a la complicidad de Roberto Gil López- conocí a Don Román Franco Fondeur, quien dirigiera hasta su desaparición fisica, el Archivo Histórico de Santiago. Para nuestra generación, el era lo que entendíamos para aquel entonces un intelectual, ‘químicamente puro’. Alguien que vivía, en y por la pasión de obtener, clasificar, interpretar información.
Afortunadamente, don Román, nos brindo siempre toda suerte de atenciones, en nuestra calidad de ‘jóvenes inquietos’ por la historia y las ciencias sociales, mas bien como lectores, que como cualquier otra aproximación, exceptuando los pininos fotográficos. Su crítica, sobre la direccionalidad de muchos de nuestros primeros trabajos poéticos, nos sirvió de mucho, aunque ello no signifique, que lo aceptáramos sin mas ni mas, ‘sin batallar a fondo’.
A veces después de una ‘jornada’ de entre media hora y una hora y media, con algunos artículos, poemas o reflexiones sueltas, al llegar a la casa, me preguntaba, como una persona adulta, podía sacrificar, tanto tiempo escuchando y observando un texto de gente que no tenia, la menor intención de dedicarse a tal actividad en la vida adulta. Luego al paso de los años, cuando en algún punto de mi vida me toco la misma tarea, me di cuenta que era simplemente un acto de fe, en lo que depara el devenir de las nuevas generaciones.
Manlio Dorrejo y Joham F. Camilo, entre otros fundadores, crearon las condiciones para que ese pensamiento de tales años no quedara extraviado en un cuaderno, en una hoja suelta de un amor, o perdido para siempre entre las redes de la intolerancia. Con ellos nació “Proyección Estudiantil” el primer proyecto editorial publico, en el cual nos vimos involucrados. Una revista estudiantil mensual, al cual llegue por sugerencia del profesor de literatura, como colaborador y en el cual finalmente alcance la posición de Jefe de Redacción (1977-1980).
A lo largo de esos tres anos, me di cuenta de que la literatura y el quehacer cultural en sentido general, no eran temas apreciados, como para arriesgar dinero en su divulgación por parte de una parte importante del comercio, y que sin embargo, dentro del sector industrial, se desperezaba una vocación de apoyo o auspicios para tal tipo de actividad, vista como parte de la necesaria recreación y cultivo del accionar reflexivo de la juventud.
“Proyección Estudiantil”, como medio de comunicación -que nunca excedió los 2 mil ejemplares- uno de cuyos encantos era el ser dirigido, creado, distribuido, vendido y orientado por estudiantes de secundaria, de una institución educativa privada, represento en el Santiago de finales de los anos setenta, una opción ‘avant-garde’. Los elementos que guardaba en común con otras publicaciones periódicas de instituciones como el Colegio Hermanos de la Salle, para el mismo momento, eran más o menos los siguientes:
a) representaban un ‘voto de confianza’ de la dirección de la escuela, en la capacidad y tacto para reflexionar, informar, entretener y comprometerse en la utopía juvenil, de crear, participar, analizar, en nuestras balbucientes estrategias de inserción en la frontera del mundo juvenil y adulto;
b) la administración de tales instituciones educacionales, aun en medio de una ola de represión, asesinato de periodistas, en el ‘mundo adulto’, apostó a la libertad de confrontar los puntos de vista divergentes, en el marco del análisis racional, en jugar a la democracia de las ideas; en la tolerancia consciente ante las nuevas ideas, y su a veces, fluir, alocado;
c) La valoración del ejercicio de la lecto-escritura, la participación en la invención de un universo capaz de levantar una crónica de la actualidad del entorno escolar, como recurso indispensable en el historiar nuestro tiempo o crear un ‘sprit de corps’, una identidad generacional, una vida afectiva plena, paralelo a la preocupación por los exámenes y aprobar los distintos cursos;
d) Alto sentido de respeto, por los esfuerzos de colaboradores y los responsables de la edición final, en intentar comunicar sus preocupaciones y pensamientos; e) Libertad de confeccionar el medio como expresión equilibrada de: talentos, temáticas e intereses del medio escolar;
f) Tolerancia a la solidaridad que cada quien en su momento supo granjearse de manos de editores, como los de empresas como Editora Teofilo o Central, asi como de tecnicos y colaboradores adultos, personas como el periodista y fotógrafo, José Suriel, comprensivos y flexibles con la necesidad de divulgación y lo que en ella quedaba representada: la juventud, puede disciplinarse sin violencia y encontrar canales adecuados a sus intereses, puede auto-gobernarse y ser responsable, de la calidad, diversidad y profundidad del producto final, aun cuando muchos adultos no lo crean o no lo creyeran;
g) Nosotros hacíamos el resto, incluyendo las cuestiones de la circulación, búsqueda de patrocinios, abrir y cerrar créditos, contratar servicios, balances de contenidos y tópicos similares, sin la intervención de ningún adulto, ni dentro o fuera de la escuela; Al decir que hacíamos el resto, quiero decir, todo lo demás incluyendo la perspectiva de utilizar nuestros escasos contactos en el exterior, que no excedían las diez personas, en capacidad de involucrarse en ‘una cuestión de muchachos/as’, y ante el hecho de que no existía aun Ministerio de Cultura en Republica Dominicana.
De todas formas, finalmente logramos colocar un porcentaje exiguo de cada tirada en México y Puerto Rico, concentrar los esfuerzos de la obtención de patrocinios, en ir mejorando paulatinamente la calidad formal y la tirada de dicha publicación. La tarea de la divulgación internacional de la Revista, hubiera sido poco menos que imposible de no existir el interés por parte del artista plástico Francisco Gil López (epd), quien aprovecho su estancia en tierra azteca, para ayudarnos a establecer los contactos pertinentes en tal sentido.
La Revista no tenia oficina, como podrá ud. suponer. Aunque tal precariedad no duró para siempre, gracias a la intervención de mi padre. Así que un buen día nos encontramos, aposentados, con aquella pipa y el tabaco sueco de sabor a manzana de Roberto, como un grupo formal de editores, los cuales varias veces por semana, sesionábamos en el consultorio radiológico de mi padre, para aquel entonces prestando servicios en la clínica Dr. Bonilla.
Eran noches de debate y aerosoles como aromas ambientadores. Maquinas de escribir portátiles, desplegadas en la mesa de tomar las radiografías, en líneas de a tres, mientras que Roberto y yo, nos dedicábamos a escuchar música mientras corregíamos los textos. Gran felicidad. Una burbuja relajante, en medio de un entorno hostil a la cultura y al pensamiento libertario .
Nuestras labores no se diferenciaban de asuntos relativos a la publicación, en los que posteriormente, volví a reincidir, ya de adulto; tampoco los problemas para la captación de recursos, aunque debo reconocerlo, por lo general la ayuda provenía de las mismas manos y sectores de la sociedad. En ambas situaciones, lo más importante, fue, y es, no dejar descansar los nudillos tocando puertas, así como la capacidad para: • comunicar eficazmente la dimensión, alcances y objetivos del proyecto, una vez se identifica el o la potencial patrocinador/a; • “Ver” el proyecto funcionando a su mas alto nivel, con todas sus partes interactuantes, aun antes de mover por primera vez un dedo en su ejecución; • Adelantarse a los riesgos o limitaciones, aportando soluciones, motivadoras, pero realistas a las contingencias; • Colocarse en el lugar de la persona o institución que tomara la decisión, presentando por escrito todo cuanto pueda disminuir la incertidumbre, en el proceso de verificación antes de tomar la decisión de apoyar o no la iniciativa; • Ser directo y formal, sin dejar de ser corteses, en la correspondencia, solicitudes o formularios; Así construimos aquel nuevo canal expresivo de juventud.
El interés de traer a colación esa constelación de factores, es enfatizar en la función de la solidaridad, en la cristalización de los sueños a cualquier edad... por sobre todo en las elecciones vocacionales. Los tiempos y el contexto no podían ser peor, con excepción de los antecedentes del modelo Trujillo, la violencia como respuesta y como pregunta, es en términos generales, un pésimo clima para intentar, darle a una ciudad o región, su ‘siglo de Pericles’, detectando o proyectando nuevas responsabilidades sin, para quienes se abren a la transición entre la ninez y la adultez.
El talento emergente no siempre encuentra un invernadero que le proteja de las corrientes tumultuosas del entorno. Los tiempos suelen ser duros para impulsar cualquier tipo de cambio, en cualquier lugar del mundo y en cualquier época, lo cierto es que cuando existe una necesidad, siempre, aparecerá quien intente satisfacerla, aunque un emperador -para impedir el cumplimiento de una profecía- mande a pasar a cuchillo todos los niños varones, nacidos en un determinado momento o lugar.
Trabajar en un grupo y equipo multifuncional de trabajo, ayuda a hacer conciencia de las limitaciones, de cada cual, al tiempo de permitirle desarrollar una sana admiración por los talentos del resto del equipo, al tiempo de afinar la vocación y las aversiones, a determinados tipos de tarea, en cada caso. Así descubrí que me gustaría dedicar una parte de mi tiempo a escribir, en libertad, con desenfado, sin pretensiones.
El proceso de búsqueda anterior, proporciono otras habilidades o destrezas, las cuales no fueron conscientemente incorporadas a la búsqueda, hasta muchos anos después: programar, cumplir, organizar, ejecutar, evaluar, proyectar en el territorio de la vida socio-cultural. Allí descubrí también -siempre de forma accidental- las distancias en el tratamiento de los distintos elementos constitutivos de los rasgos de la dominicanidad, en los textos escolares, por sobre todo en el caso de los procesos históricos sociales.
El lugar marginal que ocupaban nuestras raices étnicas, en los textos escolares de aquella época -y las formas de desestimular, tales tipos de búsquedas que utilizaban los poderes públicos- en el caso de la naciente Casa de Teatro, eventos como “7 dias con el pueblo”; “Convite”, un encuentro auspiciado por el Departamento de Extensión y Difusión Cultural de la Universidad Autónoma de Santo Domingo (UASD, 1976)sobre el lugar de las herencias africanas en la cultura y esfuerzos similares.
La amistad y la lucha contra la mediocridad (en primera instancia la propia), durante el mismo periodo, hizo posible cultivar nuevas amistades, fundamentadas en la preocupación por la calidad humana y las afinidades, para encarar el tiempo libre. De tal suerte que para aquel momento conocí a Félix D. Olivares, Roberto Gil López, Héctor Lachapelle (hijo), Mundi, Benigno, Jesús Núñez, entre muchos otros y otras condiscipulos/as, cuyos afectos conservo, independientemente del lugar y la distancia, en que nos haya marcado la vida; de las ausencias de años y las complicaciones del diario trajinar.
Por todo lo anterior, creo que alguna vez, alguien debería hacer justicia a esfuerzos fundadores, como los señalados por tales colegios, en la búsqueda de un espacio para el dialogo cultural y muy particularmente, por el rol que el Instituto Evangélico, jugó en la detección temprana del talento de nuestra generación a lo largo de la década 70-80’s. Digo hacer justicia, como mecanismo de estimulo y promoción, para que otras instituciones educativas, de nivel secundario, tanto publicas como privadas, se sientan reflejadas, en el potencial que año tras año, desfila por sus aulas y en ocasiones no encuentra canales expresivos adecuados, a la complejidad de sus expectativas de satisfacción, en la conversión de la noción de educación integral, en algo mas que una divisa o slogan institucional.
Para muestra existen actualmente muchos botones, del papel que la escuela –en combinación con el apoyo moral e intelectual, del núcleo y las relaciones familiares- puede jugar en la promoción de actividades co-curriculares, capaces de coadyuvar a la formación de la personalidad de niños y jóvenes. En el caso del Instituto Evangélico, baste recordar que allí se formaron personalidades prestigiosas de la ‘trouppe’ cultural contemporánea dominicana, a nivel profesional, como los señalados en párrafos anteriores. Y es que ignorar algo que nunca se ha probado, no es una falta o pecado.
Las vocaciones despiertan, en esa como en cualquier otra practica, a partir de la existencia de una oportunidad, de una brecha, para hacer audible o visible: ‘este Caribe que llevamos dentro’ como dijera hace unos anos un amigo cineasta, en el Festival Fiesta del Fuego. El mundo -como el río heraclitiano- no es el mismo hoy, ayer y mañana. Por tal razón, progresivamente la información se ha hecho tan demandada como las oportunidades de autorrealización y como insumo critico para la producción de conocimiento.
Segundo a segundo, día por día, nuestras capacidades se ponen justo en el punto de la aguja, donde se marcaba ayer el grado limite, y empujamos un poco mas, cada quien en lo que le resulta interesante, para mirar ceder una nueva frontera, dentro o fuera de uno mismo. Ni la rabia, ni el odio, ni la fe ciega, ni la conformidad, ni la repetición de lo aprendido nunca han ayudado a nadie a encontrar la verdad, a definir los marcos de su mundo, o conquistar la democracia, la justicia o la trascendencia: sólo la duda, la curiosidad, la capacidad de interrogar y expresar la inconformidad con lo que somos, con lo que hemos hecho o dejado de hacer, abre las puertas para la comprensión y participación, en la construcción de un presente o futuro, auténticamente poblado de los desafíos de lo humano, sin ajenidades o exclusiones.
Sólo la duda sistemática –hasta prueba en contrario- permite a los hombres y mujeres de una época, reconquistar la libertad del existir, sin hipotecar su dignidad a la toxicidad de las anteojeras ideológicas, a la claque ilustre que medra los recursos del Estado, en "cada turno al bate", salvándose del abismo de las teorías, discursos, enseñanzas, que de definen a si mismas, a priori, como omnicomprensivas.
La duda en la capacidad humana para el autocontrol, para la autorregulación de sus instintos egoístas, en la interacción social, ha inspirado por ejemplo al legislador a proponer soluciones mas allá de la sanción ética, para la preservación de la convivencia. Tener leyes, respetarlas y hacerlas cumplir, mientras sean de utilidad para preservar la equidad y la libertad en las oportunidades, sin negarse a dejar una trastienda para la reforma y la perfectibilidad de la propia ley, como marco regulatorio: es la mejor de las garantías a la paz, en el plano domestico, social, cultural, económico, político y humano.
Alcanzar en todos los ámbitos de la sociedad a quebrar la hegemonía de la intoxicación propagandística, dejando que cada quien experimente, salte los frenos del prejuicio y viva su propia experiencia, es quizás el mas grande de los intentos liberadores de las personas, frente a las servidumbres espirituales o las amenazas de la entronización del pensamiento único.
La presentación de evidencias, tanto a nivel experimental como en el decurso de la argumentación, existe en la tradición del pensamiento Occidental, sentido de trascendencia implícito en el adagio: polis et ecumene. En la vocación para comprender que en el ágora se ganan y se pierden debates, y al final de tales jornadas, todos y todas amigos/as sin resentimientos, esta la distancia mágica entre civilización y barbarie.
Los rascacielos, las instituciones, el desarrollo financiero o militar, no hacen la diferencia, entre personas, pueblos, gobiernos o lideres cuando se trata de respetar esas normas básicas, consensuadas para la solución de las diferencias de forma pacifica y racional, sirviendo todas ellas como pilares del sistema en que luego de la II Guerra Mundial, capaces de permitir la refundación de la Sociedad de Naciones, con nuevo logos, nuevo nombre y metas ambiciosas de inclusión social, democratización y modernización, por encima de las pesadillas vividas, profetizadas o deseadas, por las minorías de siempre, en el entorno global.
La distancia cualitativa entre ser un cowboy, un fanático mahometano o un gentleman, se encuentra en las buenas maneras para administrar la crisis, en atención a las normas definidas de consenso, en la familia, el Estado o la comunidad de naciones, a la luz del derecho internacional público, por ejemplo. La barbarie no tiene razas, ni atuendos, ni medios de transporte o lenguas preferidas, creo que esta mas en la actitudes y ese nivel de la existencia, mas que la violencia, solo puede ser superado con la educación y la creación de oportunidades para vencer las distancias brutales, entre la disponibilidad de oportunidades abundantes y el merodeo cuassi animal, en pos de la supervivencia biológica, afectiva, económica, social y cultural.
Se puede perfectamente ser un ‘desconectado’ un salvaje, en las cunas de oro de la abundancia, o los tugurios mas apestosos marcados por la escasez, el hacinamiento o la insalubridad. No mirar el cambio en la escenografía de la humanidad o padecer la miopía de la autosuficiencia, que ha matado por generaciones enteras las posibilidades de cooperación fraterna, entre las personas, los pueblos, las municipalidades o regiones, si elige cada quien ser esclavo de su propio ego, de su alucinada ira, o de la capacidad de responder a una pregunta con un ladrido.
Elegir entre varias alternativas, la que contiene menor análisis, puede ser riesgoso, por sobre todo viviendo en sociedades cada vez mas interdependientes y en entornos, ecológica, social y económicamente frágiles. Debatir requiere un ejercicio permanente de mirarse en el espejo del otro. Sólo desde allí, se cultivan las flores del liderazgo responsable -frente al conjunto de potenciales afectados/as- a consecuencia de las decisiones adoptadas en el curso de un debate. El principio de acción y reacción, es antiquísimo, aunque aún funciona.
La frontera entre el Estado pretoriano o totalitario, para el manejo de crisis, en instituciones u organizaciones y la construcción de la democracia participativa: es la capacidad de dar y recibir, de canalizar, pluralidades. Si ha de predominar el Estado de Derecho, entonces será sobre la base de asumir los órganos de poder como agencias de servicio a la totalidad de los ciudadanos, no solo a las elites o a las mayorías amorfas, mistificadas por los mesianismos populistas, o la férula del autoritarismo y sus fantasmagorías o caricaturas actuales.
Trabajar, en lo publico y lo privado, para superar las discrecionalidades de los organismos administrativos, de la policía, del Poder Ejecutivo y colocar todas esas apetencias, bajo el imperium de la ley, implica el reconocimiento del legado de Benito Juárez: “el respeto al derecho ajeno es la paz”, y por consiguiente, la admisión de la multiculturalidad, la pluralidad étnica, lo mismo que de los actores y actrices emergentes al interior de las sociedades finiseculares, en la conformación de la conciencia nacional, en una sociedad abierta.
En los términos de los paisajes lóbregos que se nos ofertan para comenzar a cabalgar en el lomo del siglo XXI, cabe mas que nunca la reflexión de que el disfrute de la democracia elitista ateniense, por ejemplo, se ha convertido en poco menos de un siglo, en una aspiración generalizada de los habitantes y comunidades de la tierra, que no se conforman con menos que ser tratados – y se auto perciben- como sujetos de derecho. Seres con dignidad y trascendencia, con potencialidades y sueños, independientemente de cómo lucen, de las creencias, sus orígenes, status migratorio o situación económico-financiera particular, el lugar donde viven o la lengua en que se comunican.
Al otro lado de la acera de la historia, se encuentran los Atilas, los Kenhis Khanes, los Hitler, así como una nueva camada de tiranuelos en todo el Tercer Mundo, capaces de incendiar bibliotecas, aldeas enteras, museos; torturar, exiliar, apresar o asesinar a sus conciudadanos/as, sin ningún miramiento, aunque siempre con alguna excusa propagandizada hasta la sociedad, hasta el delirio, mas allá de los umbrales de discernimiento del hombre o la mujer común, que en circunstancias de incertidumbre, termina sumándose al corifeo neofascista, local o global. Esta generación, la anterior y las generaciones por venir, saben con precisión, que confiar ciegamente, en cualquiera, puede costarles caro. La historia, no se ha movido de su lugar, con tales actitudes. Además, siempre que alguien le dice a uno, que las cosas mas complejas, del existir, el o ella le ha encontrado una solución fácil, que descubrió una panacea, la piedra filosofal: estamos ante un charlatán, un simulador o un estafador.
No hay disponibles soluciones simples en nuestro mundo actual; aunque parezca paradójico, Robinson Croussoe, es un ciudadano extinto, como posibilidad de autoconstrucción existencial en el siglo XXI. Todo ello sin que dejen de crecer las estadísticas de suicidios, la soledad artera en medio de miles de transeúntes, en las ciudades. Convertirse en feligrés de maniqueísmos y la chatura de moda, asumiendo que las respuestas provendrán de un examen del tipo ‘elija entre falso y verdadero’, ‘adhiérase a la cosmovisión truculenta’, implícita en el pensamiento único: blanco/negro; bueno/malo; bello/feo, en cualquier circunstancia, lugar o tema en nuestro planeta, revelara una altísima potencialidad de fracaso. Y el tiempo, junto a la pasión de los sujetos por escarbar hasta encontrar la verdad, nos da la razón: la verdad, es secuestrable, por quienes en cada caso o lugar detentan el poder, mas no a titulo de eternidad…aunque hay esperas de meses, de años o siglos que nos hagan comernos las uñas.
Asumir cualquier posición pública actualmente demanda de un análisis mucho mas minucioso que cuando éramos solo una isla de campesinos, luchando contra el hambre o huyendo de la aldea, ante la amenaza incursión pirata, de invasión o una guerra intestina, a principios del siglo XX. Hay nueva coreografía, aunque seguimos atados a los mismos coreógrafos, en el ambiente institucional. Poco se sabe de las nuevas danzas, para sobrevivir e insertar nuestras naciones en el tiempo presente, en el mundo interdependiente. Los tiempos de espera para optar por una o otra postura, no se han alargado.
En una maniobra tipica de la fragmentación de la postmodernidad, se nos pide, que mantengamos los sentidos abiertos a la polifocalidad de la retroalimentación, al tiempo que al aumentar los volúmenes de información critica para procesar -antes de decidir- se nos conmina a que lo hagamos mas de prisa, aun. Tomando el detalle anterior como telón de fondo, nos queda disponible: adaptarnos o perecer. Pensar o dejar que otro piense por nosotros.
La necesidad de comparar, como paso previo al ejercicio del derecho, al que llama Chomsky ‘defensa propia intelectual’, frente a la avalancha de informaciones -procedentes de las mas diversas fuentes, al tiempo de afinar los ‘filtros’, de hacernos cada vez mas selectivos- en la búsqueda de la imparcialidad, diversidad, profundidad e independencia, en nuestras fuentes proveedoras de información- constituye un componente del estilo y calidad de vida, poco estudiado aun, en lo relativo a las estrategias para superar la angustia que supone, el transito de la escasez de informaciones, tan típica de la insularidad y las sucesivas dictaduras o democraduras dominicanas, en los siglos XIX y XX, y la perspectiva de la sobre comunicación, como norma del cambio perenne, en el siglo XXI.
La representación de lo real, la interpretación y selectividad de lo mediático, la conjunción entre palabra y acción, las simulaciones, los simulacros, ‘el bulto’, para ocultar eventos paralelos, intencionalidades, entre otras estrategias, complejizan cada día mas el seguimiento de las tendencias, locales y globales, previo a la toma de decisiones. La fragmentalidad no es solo una cuestión de tiempo- espacio, en la era actual, sino que en los discursos ella apuesta con la verdad.
La verdad y el interés general, contra las apetencias - corporativas, ideológicas, sectoriales, políticas, económicas, militares, comerciales, eróticas, de las modas, por ejemplo- que en ocasiones nos hacen olvidar, que hoy mas que nunca estamos conscientes, en grado creciente, los ciudadanos/as del planeta, de que las batallas, las cruzadas que nos venden, se desarrollan, no en los confines interestelares, sino en el planeta que nos sirve de albergue y aspiración de permanencia, en la cristalización de nuestros sueños.
Superar el sectarismo, el fanatismo, el etnocentrismo y todas las formas de intolerancia, solo será posible, a golpes de educación y confrontación con la realidad. En tal sentido la capacidad para escuchar las versiones del otro, con la paciencia, el respeto, humor y el amor, con que procuramos defender nuestras propias posturas, media aun en la humanidad entre la trivialidad, la horda y la construcción de comunidades solidarias.
La libertad, de crear, pensar y alcanzar la edificación de consensos constructivos en paz, sin la mediación del chantaje, la amenaza, la violencia, física, verbal o institucional, es el clima para la búsqueda o construcción de verdades, provisionales, temporales, históricas. Masificar las prerrogativas de la escala humana, a titulo individual o comunitario, para la satisfacción de necesidades y deseos, representa hoy como ayer una brecha para la construcción de un entorno con sentido, donde el vivir o el morir, represente no un evento fortuito, sino una ocasión autentica para el auto-desarrollo, social, cultural y humanizante.
Cada quien tiene en su paso por la vida, tanto flores como frutos –innegablemente también espinas y pruebas, para el logro de sus metas- lo que hace imperiosa la calidad de las fuentes, la diversidad de factores a considerar, antes de dar el paso de la elección vocacional, en la construcción de sujetos autónomos, críticos, libres, de construir o asumir su propia historia.
Mientras mas temprano se detecten las potencialidades de cada quien para optar por un lugar útil, productivo en la sociedad, menores serán las frustraciones, pero también: mejores serán las oportunidades, en cualquier país, de aprovechar, todo lo que encierra la disposición de concentrar los esfuerzos de las naciones, en la capacitación y canalización de los emprendimientos, individuales, grupales, generacionales, regionales, municipales, en las tareas de promoción de la creatividad, como herramienta de prevención de amenazas y detección de oportunidades, para la sostenibilidad del desarrollo.
El reconocimiento colectivo de la necesidad de elevar la calificación de la educación, la actividad cultural, los productos, los servicios y la capacidad de respuesta planeada, en las distintas instancias, niveles sociales y tipos de actividad, es una corresponsabilidad de todos, individuos, organizaciones, poderes públicos, independientemente de la secular escasez de recursos para satisfacer tales objetivos.
La apropiación de los ‘códigos de la modernidad’, por parte del hombre o mujer arrinconados en los sectores de menores ingresos y oportunidades, no será un salto mágico; lo mismo que el abatimiento de la deserción escolar, el hambre o el desempleo. Tales procesos, demandan de un nuevo liderazgo, mas enraizado en los quehaceres comunitarios, que en las catedrales de la militancia partidaria o la burocracia sindical.
Sin la capacidad de aumentar la riqueza, cualquier iniciativa redistributiva, se convierte en quimera; lo que a mediano plazo, justificara la continuación de la llamada fuga de cerebros, por vías de la emigración hacia el exterior, esencialmente hacia las sociedades industrializadas. La postura anterior, no es una visión elitista de la cuestión del trabajo intelectual, o de los trabajadores de la educación, artistas, escritores, investigadores y similares; sino por el contrario, el reconocimiento de que la competitividad, el desarrollo del perfil exportador, la innovación, la adaptación o creación de tecnologías, descansan en iniciativas humanas, de modo que dependiendo el tipo de preparación desde la educación inicial que proveamos, a los futuros gerentes, trabajadores, lideres de opinión, congresistas, jueces y ciudadanos/as, estaremos definiendo el tipo de paises, con sus alcances y limitaciones, que estaremos en capacidad de construir en América Latina y Caribe.. sin esas inversiones de carácter estratégico, cualquier discurso publico, degenera hacia la simple cháchara, politiquera o hacia la predica sin obras.
Poca gente discute que el ‘ejercito de reserva’ de desempleados titulados:
1)No se produce por generación espontánea;
2) No es un cuadro motivador para el o la estudiante, lo mismo que los niveles de vida de profesores/as, colocando en su lugar, las antípodas, el éxito de quienes desde la situación anómica, se saltan los muros de los medios lícitos, para exhibir los símbolos del éxito y el status, sin parar mientes en las victimas o las practicas non sanctas, que se adoptan para escalar al poder, corporativo, político, religioso o cultural. No esta de moda, ciertamente en muchos de nuestros paises: el juego limpio, ni el análisis de hechos, para dejar en libertad el televidente, el elector, el ciudadano o el consumidor, con la decisión final.
3) Sin niveles de vida, espacio de reciclaje del conocimiento y una paga estimulante -como contraprestacion de la importancia estratégica de su rol en la sociedad y en la economia actuales- la labor del educador, piedra angular del proceso de transición a la llamada sociedad del conocimiento, la comunicación y la información, es un chiste de mal gusto, una burla a quienes desde la familia, están apostando por el ascenso o promoción social de sus hijos e hijas, tomando por garrocha: la educación de calidad, sobre todo en el sistema publico, como canal para salir de la pobreza.
La vocación y aceptación de actividades como jugador profesional de béisbol o baloncesto, en paises como Republica Dominicana, evidencia, que el status de las ocupaciones, tiene que estar reforzado con una correspondencia, en la capacidad de compra; de lo contrario, difícilmente los padres o tutores, permitan que sus hijos/as o representados, se embarquen en una aventura de largos estudios o agotador entrenamiento, para coronar tal aspiración con la frustración o la estrechez para acceder, a los mismos materiales, que habrán de permitirles, llevar una vida social y económicamente independiente del hogar materno.
A la hora de visualizar el futuro de su familia o de un miembro de una familia, pocas son las razones altruistas, que se toman en consideración, dado que en el concepto de felicidad de nuestra sociedad, ni la mendicidad, ni la perdida de la salud, se valoran como satisfactores en el ejercicio de ‘apostolados vocacionales’ (maestro, bombero, policía, artista, enfermera, medico, cura, por ejemplo). No existe un solo supermercado o prestador de servicio, que tome en consideración, tal situación a la hora de extenderle a uno una factura en la caja registradora. Muy por el contrario, si un ciudadano/a, intentara contravenir esa norma implícita del sistema, la cajera no tendrá otro destino y opción que pronunciar la palabra mágica: “Seguridad!”,capaz de poner fin a la historia, con niveles variables de histeria.
El lugar de la creatividad y de los servicios relacionados con la información, esta en dejar de ser cenicientas de los presupuestos tanto del sector publico como privado, por lo cual la próxima generación de personas orientadas vocacionalmente en tal dirección, probablemente, disfrutaran de condiciones de existencia y calidad de vida, diferentes a las que tuvieron que soportar –estigma incluido- sus colegas de los siglos XIX y XX.
Hoy los componentes no ergológicos de las culturas están encontrando cabida en la discusión sobre desarrollo y competitividad; en las políticas de cooperación; en la definición de los protocolos de los bloques de integración; lo mismo en lo relativo a la definición de las políticas relativas al perfil exportador, la incursión de los factores diferenciales en productos o servicios, destinados tanto al mercado domestico, como al comercio exterior.
El viraje anterior se ampara, no sólo en consideraciones de tipo economicista, como la generación de nuevos empleos o aumento en la producción de monedas duras o convertibles; o al interior del marco de propuestas de gobernabilidad, prevención o reeducación de la conducta antisocial, tanto individual como colectiva, sino en el reconocimiento del liderazgo mundial de la imposibilidad de confiar en un cambio profundo, duradero, autoadministrado, sin contar con los seres humanos, que protagonizaran, sufriran, aprenderan o gozaran de tales propuestas o promesas de cambio cualitativo, al menos en su concepcion y contexto, actuales.
Un deterioro de los umbrales de tolerancia a los desgobiernos -aun cuando sus incumbentes, hayan arribado a tales posiciones en elecciones libres- una ola contra las discrecionalidades, la impunidad y los privilegios de la clase política recorre el mundo, mas allá de la etiqueta de ‘anti-politica’. Se hace cada día mas evidente, desde los sectores populares, como se observo en el estallido del ‘cacerolazo’ argentino, o en los eventos de inestabilidad en el caso haitiano, durante el periodo noviembre-enero, del 2001.
Encontrar respuestas convincentes, mas que en capacidad de ‘enamorar’ o seducir a las masas -como propuso el populismo clásico y pretende reeditar el neopopulismo- es una tarea de construcción colectiva, mas que la inspiración de algún partido político cabalgando en solitario, a contrapelo o sobre las necesidades y esperanzas de los ciudadanos, o de la sapientia de cualquier caudillo o líder providencial. “ A man, ruled by reason, is the most free in the city, where’s living following common decrets, than in loneliness, where not obey more than himself” (Proposition LXXIII, p. 337, Benedictus, Ethics, 1677)
En naciones como la Republica Dominicana, donde la diáspora coloca a mas de 2 millones de personas, lo mismo en condiciones de exiliado cultural o económico, en un proceso de deterioro progresivo de la esperanza que inicio luego de la Guerra de Abril (1965) y la Segunda Ocupación Norteamericana –flujos recrudecidos, desde mediados de los anos 80’s- hoy mas que nunca existe un deber solidario de prestar atención a los problemas de la pobreza, la exclusión, la educación, la recreación y la cultura, en vista de que unos y otros se encuentran inextricablemente vinculados, a la obtención de medios de vida mas sanos y dignos, en el concierto de un modelo de desarrollo emergente, de un proyecto de nación inclusivo, multifacético y creativo.
Los emigrantes internacionales, actualmente en tercer renglón en proveer sostén económico a la nación dominicana, han sido –hasta épocas muy recientes- escasamente compensados/as, en función de sus sacrificios, así como de las situaciones de angustia, melancolía y crisis por las que atraviesan, predominantemente durante el proceso de integración al nuevo entorno, en la sociedad-huésped, fundamentalmente en el caso de emigrantes de primera generación, con ningún familiar o relacionado cercado, en la misma ciudad o cumunidad. Independientemente del origen, tan pronto regularizan su status esos/as migrantes, ligados de mil y una maneras a nuestras raices, también hacen su esfuerzo por agotar temporadas en el país, consumiendo, tiempo y dinero, en cuestiones relativas al ocio vacacional –compra de música, visita a familiares, asistencia a fiestas, lectura de periódicos y revistas dominicanas, entre otros aspectos que les vinculan con la información vertida por las llamadas industrias culturales.
Los niveles, y tipos de formas de retroalimentar o vivificar su sentido de pertenencia a la comunidad, dependen en tales casos de muchos factores, que ya han señalado estudiosos de las ciencias sociales, en experiencias similares en otros paises: sexo, escolaridad, capacidad de compra, interés por la información, edades, perfil psicográfico, por enumerar solo algunos elementos concurrentes.
La mutación en la capacidad de compra, producto de la emigración internacional, hace posible explorar desde el punto de vista de los productos o servicios de las industrias culturales, así como en el marco de las responsabilidades del sector publico, de velar por la auto-estima, sentido de pertenencia y participación creativa de sus ciudadanos/as, independientemente del lugar del mundo en el cual se encuentren. Si parece muy exigente, tal pedimento, podría decirse, que el mismo se desprende de la promesa del artículo ocho de la Constitución Dominicana (1994), aunque lo más importante, es resaltar, que debería lucharse en tal sentido, al menos para los periodos en que tales ciudadanos/as regresan al país. O desde los roles de las agregadurías culturales, en sus paises de residencia.
Diversificar las opciones, nacionales, regionales y locales, en capacidad de ampliar los horizontes de reflexión o recreación, de los ciudadanos/as, independientemente de si son o no emigrantes, es una cuestión implícita en el articulo 8 de la Constitución; sin embargo, considerando las limitaciones de costo en las producciones de las industrias culturales, el Mercado representado por los emigrantes, podría dar cabida a formas de gestión mixtas, en las cuales una parte apreciable de los mismos se cubrieran, con fondos públicos, como por circulación mediante canales comerciales, entre las comunidades y sectores capaces de soportar tal carga, como estimulo a la sostenibilidad de este tipo de emprendimientos.
La creatividad en el horizonte de las complejidades actuales, para la supervivencia de las naciones, no es ya mas coto cerrado de intelectuales, artistas o escritores; sino que su nivel de pertinencia, se ha expandido a la sociedades en transición, en su conjunto, como recurso problematizante, instancia de intercambio, en la cual se mezclan el trabajo, el estudio, la recreación y el juego. Un nivel para la expresión de las coordenadas de la ciudadanía posible. Participar fraternal, pero firmemente, en el conjunto de debates, multi, pluri, omni disciplinaria, sobre el destino de nuestro mundo espiritual, de nuestra riqueza expresiva…
Quizás uno de los mejores síntomas exhibibles por la gente sensible, sea la forma en que el debate -y las implicancias- de la Tasa Tobin, ha sido retomado como una posibilidad mínima de frenar la volatilidad de los llamados capitales ‘golondrina’, cuando se esparcen por los paises mas pobres del mundo, como alivio momentáneo y oportuno aprovechamiento de las múltiples limitaciones para el ahorro e inversión internas en tales latitudes.
La aceptación de este tipo de gravamen en muchos parlamentos del planeta, muestra también, que independientemente de muchas de las criticas, o de la ojeriza, contra los liderazgos canalizados desde la tribuna de los partidos políticos, el ejercicio de los niveles mínimos de participación, a nivel de opinión publica, así como demostraciones y similares, en el marco de la ley, puede movilizar aun la conciencia de los poderes públicos, aun cuando tal coreografía, no posea la complejidad o el ritmo veloz, reclamado por diversos sectores sociales, económicos y culturales.
El ejercicio de la ciudadanía, con sus múltiples aleas, pone en el tapete de los hombres y mujeres, sensibles, de cada rincón del mundo, nueva vez: el lugar de la creatividad, como catalizador de los procesos, de innovación, reforma y proposición de alternativas, lo mismo desde la sociedad civil, los mass media o los poderes legal y legítimamente constituidos.
Como cualquier otra transición al cambio paradigmal, las modalizaciones, los elegantes giros del mismo, no suelen ser percibidos como microrevoluciones en la vida cotidiana, esperando cada cual que la ruptura sea percibida, con la sonoridad de cuando estalla un huevo. La creatividad, la posibilidad de pensar, expresar y proponer lo diverso, en un clima cambiante con gran celeridad, coloca como uno de los mas poderosos instrumentos del saber pensar/actuar, de la recuperación de la libertad, en, para y desde la ciudadanía.
El papel de la creatividad en el mundo laboral, no es menos despreciable, representando un incremento en las demandas de recursos, tanto financieros, humanos como tecnológicos, para afrontar, desde la educación, formal y no formal, la necesidad de elevar la calificación de los hombres y mujeres de trabajo: Imprimiendo a tal tipo de actividad, nuevos componentes relacionados con el contexto y el hacer tecnológico, los mismo que el ensanchamiento de las fronteras mentales, mas allá del aferramiento en las antípodas de la pertenencia étnica, religiosa, militante, geográfica o social.
Responder con responsabilidad a las interrogantes de un mundo donde las certezas, son cada vez menos y las dudas, el escepticismo, el pesimismo o el pánico, son retroalimentadas cuassi permanentemente por las malas noticias, amenazando sensiblemente las vías, las fuentes o los experimentos, puntos en ejecución para la recuperación de la esperanza, o la condición de ser humano, múltiple, contradictorio, lleno de posibilidades inéditas.
La defensa de los marcos identitarios en América Latina y Caribe, a partir de la concienciación de que los cambios, las probabilidades de generación de monedas convertibles, aprovechar los nichos demandantes de los llamados productos etno, gracias a la elevación de la capacidad de compra y del estilo de vida de los y las migrantes del Caribe y América Central, abre una brecha para el intercambio de productos y servicios de las nacientes industrias culturales en la Región, así como la esperanza imperecedera, de que los marcos de la cooperación y los bloques de integración, faciliten, la circulación de los mismos, en los distintos grupos socio-culturales, siempre desde la perspectiva de la solidaridad humana y el disfrute de la ejecución de los principios de la equidad, en materias como educación, recreación, tiempo libre, ocio instruccional y categorías colindantes, con una relectura del papel del tiempo y la información, en la conquista de un espacio de visibilidad para los mundos simbólicos de los paises mas pobres del continente.
El activismo medioambiental, como cultural, por primera vez, está tendiendo puentes con los sectores productivos, en lo relativo a la elevación de las formas de presentación de productos y servicios locales, en la arena global : en la medida en que la pasión por la calidad y el pensamiento estratégico, ha sustituido los esquemas de encerramiento del productos, las organizaciones y las personas, a la búsqueda de satisfactores haciendo abstracción de los impactos, sobre la sostenibilidad en el tiempo del mundo de las ideas, el entorno físico y social.
Si algo encantador – y de visceral distancia con los ´yuppies´ y la chatura del hombre o la mujer light- tuvo la generación de los nacidos entre 1960 y mediados de los anos 80’s, fue la capacidad de desprenderse del corset solipsista del yo, para intentar, fundar un nosotros, mas allá del plural mayestático, como proyecto en perpetua revisión/construcción, razón y pasión vital. Curiosamente, existen perfiles y perfiles de personalidades, por ejemplo en los deportes profesionalizados o fuera localizados, producidos y promocionados como espectaculo millonario, del Olimpismo.
Permanentemente, la actividad deportiva es privilegiada tanto a nivel de principiantes, como de aficionados y profesionales, como destino de recursos para el patrocinio, cuando se compara los dineros destinados a tal actividad frente a las artes o la literatura, en los paises no industrializados. A diferencia de la actividad creadora, lo mismo en las ciencias, las artes, la tecnología o la industria, en pequeña escala o la micro empresa, la vida deportiva y las mitologías del deporte, están presentes, en una compleja red de nodos, los cuales representan distintas aproximaciones, una jerarquía nítidamente diferenciada, la ritualidad del compartir desde la actividad masiva, lo mismo como espectáculo, que como aventura del músculo y la acción coordinada de los equipos, para el logro de metas.
A poca gente se le hace fácil imaginar, que los talentos y formas de expresión creativa, alcancen alguna vez, en paises como Republica Dominicana, el nivel de formalización, en lo relativo a los procesos para su protección, perfeccionamiento y proyección, a niveles similares a los existentes en las practicas deportivas:
a) la detección de nóbeles ‘prospectos’;
b) promoción de la actividad deportiva en si, en diferentes lugares, grupos de edades y bajo la rubrica, de diferentes motivaciones o beneficios, para quienes se involucren a participar;
c) asistencia y capacitación, de interesados/as;
d) Variadisimas instancias de retroalimentación: empresarial, familiar, estatal, comunitario;
e) seguimiento, en y desde los mismos ambitos anteriores;
f) concentración de deportistas en eventos públicos: Asociaciones y Federaciones locales, regionales y nacionales, por disciplina o area; campeonatos; barriales; municipales; provinciales; regionales, nacionales e internacionales;
g) su periodicidad cronométrica.
h) La expectativa de la profesionalizacion y un cambio sustancial, del nivel de vida, individual y familiar.
La niñez y la juventud, sobre todo en los sectores de menores ingresos, lo mismo en las ciudades que en las zonas rurales, luego de la crisis del movimiento clubístico dominicano a mediados de los 80’s, han encontrado poco asidero en sus aspiraciones, en el sentido de propiciar espacios institucionales, donde las organizaciones que trabajan por la vigencia de lo publico, posibiliten la inserción en el ABC, de:
• La desmitificación del oficio, vinculante a las artes y la literatura, lo mismo que a la animación socio-cultural, en terminos generales;
• la apreciación, de sus productos, servicios o beneficios;
• la producción, sus necesidades y funciones en el desarrollo social, educativo, economico y tecnologico;
• la interpretación, de los vasos comunicantes entre tales tipos de actividades con la cohesion social, la labor disuasiva de la conducta desviada y la recreacion sana y participativa, para familias, ninos y jovenes;
• la participación en los desafios, estimulos y aportes del trabajo creativo, dentro o fuera del entorno escolar.
• la comprension de que en el proceso hay lugar para muchos otros tipos de roles, diferenciables de la labor de dar la cara al publico, o el rol autoral y sin los cuales, el exito de una iniciativa, no la puede garantizar nadie: tales como la labor de promocion, la distribucion, la administracion, la planificacion, la funcion del lobby, con otros circulos menos interesados en la cuestion, lo mismo que frente a los tomadores de decisiones macro, en la municipalidad, la provincia, la region o el Congreso Nacional, los Ministerios con tareas coincidentes (Mujer, Juventud, Educacion, Educacion Superior Ciencia y Tecnologia, Industria y Comercio, Medio Ambiente y Cultura, por ejemplo) o el Poder Ejecutivo, entre muchos otros que en grado variable de sofisticacion, desarrollaron las organizaciones territoriales y los clubes deportivos y culturales, en la pasada generacion, dentro o fuera del entorno escolar.
Los niveles de relativo olvido de los miles de jóvenes que ven morir sus sueños, en medio de la inexistencia de políticas publicas para amplificar los frutos de la actividad creadora, mas allá de los muros de las instituciones o audiencias, especializadas, se hacen hoy motivo de preocupación, en la medida en que de optar por no cambiar las percepciones populares -sobre las ciénagas de la incertidumbre, los despeinadores vientos del cambio, desde la raíz de la comunidad; así como el tipo de recepción/adaptación que cada quien hace, con la finalidad de primero comprender y ulteriormente participar en los mismos- habremos condenado a las futuras generaciones a hacerse de la falsa idea de que: “sólo de pan vive el hombre”.
La inclusión reciente de la educación artística en la escuela dominicana-independientemente del nivel de desfase que revela actualmente el Plan Decenal de Educación (PDE), reconocido lo mismo por estudiosos como Edwin Croes o José Luis Alemán, en documentos separados de PREALC- frente a la vorágine de la demanda insatisfecha de cultivo de competencias lingüísticas, analíticas y comprehensivas del contexto local, regional, nacional y global, en el mercado de trabajo, así como para el ejercicio de la ciudadanía, representa un paso mas en el rescate de la niñez y la juventud, en nuestras comunidades.
Aunque ya se ha dejado claro de que las industrias culturales, en paises como la Republica, carecen del crédito, el know how, la asistencia técnica y financiera, abundante y/o oportuna, para explorar mundos posibles, es justo reconocer que no siempre ha sido así.
La detección temprana de gente con potencial creador o histriónico, se remonta -en el caso de la canción popular- a esfuerzos como los ‘festivales de la voz’ coordinados por entusiastas de las reservas dormidas en la nación, como el maestro Rafael Solano, sucesión de eventos que vinieron a remozar el panorama de los interpretes, durante la generación anterior, creando un peldaño de transición, entre el artista aficionado y el profesional, constituye una prueba palmaria en tan sentido.
Evidentemente de nada sirve para un autor/a o interprete emerger victorioso de unos juegos florales, concurso de artes plásticas o festival, si posteriormente, tal credencial o antecedente, no le abre las puertas a la optimización, perfeccionamiento o exploración, del escalón, inmediatamente superior, en las industrias culturales. La discontinuidad de los incentivos, la complejidad de la presencia nacional o internacional, desde interacciones con sentido y riqueza expresiva, constituye hoy por hoy, una situación, que amerita del concurso de todos y todas, los miembros de la comunidad, en la cual la condición probada de persona creativa, se abre como accesit, a lo que definió Juan Pablo Duarte, como “una nación donde la única aristocracia posible, sea la del talento”.
Si efectivamente una sociedad, institución o persona, desea cultivar en la niñez, la disciplina, la libertad, la tolerancia y el pensar en perspectiva, la posibilidad de repensar: la practica, la reflexión y la apreciación, de las artes, las ciencias, las tecnologías y el mundo espiritual, que cada una de ellas, dimensiona, para los distintos grupos de edad, tiende a cambiarse su lugar en la vida cotidiana, de un simple entretenimiento, pasatiempo o practica contemplada desde la recepción pasiva, en un lugar, local o edificación especifica, para adentrarse en las vinculaciones, entre co-autores/auditorio; realizadores/retroalimentados, a partir de los códigos de reconocimiento o participación de unos y otros...en las claves de humanidad.
El lugar que paulatinamente – a lo largo de los últimos veinte y cinco anos- han ganado los productos de las industrias culturales de América Latina y el Caribe, en los afectos de audiencias remotas, así como la evolución de los desempeños de tales industrias –editorial, video-cine-teleástica, video-clips, o similares- es un indicador de que la inversión en tal sentido es:
• redituable en un periodo razonable;
• hace posible la elevación del nivel, calidad y estilo de vida de los artistas, escritores, investigadores, superando las realizaciones en vivo;
• Contribuyen a fortalecer el conocimiento de la realidad, tanto local, regional, como mundial;
• Reduce los riesgos de pérdida de la memoria colectiva a manos de la trivia, como lo han demostrado en su momento Cornelia Margarita, Jimmy Sierra y Rene Fortunato, con sus multiples producciones;
• A mediano y largo plazo, pueden ser un aliado conveniente y eficaz, de los sectores que apuestan por la exportacion in situ, del paisaje, la cultura, la unicidad de lo propio, como la industria turistica y el conjunto de actividades economicas complementarias, que ella motoriza, aun en un mercado visto desagregado en naciones, como pequeno, como el caso del Caribe y su alianza reciente con América Central.
Nunca es suficientemente temprano, ni demasiado tarde para empezar a trillar los caminos de explorar nuestros propios límites o posibilidades de crear o pensar. La Escuela de Bellas Artes, Santiago (1976-80) de Santiago, me abrió las puertas a en el momento en que saltaba con la garrocha de la pubertad a la adolescencia, no me quejo, pudo quizás ser antes, pero no lo logre. Asistí un par de tardes a la de La Vega años atrás, aunque desafortunadamente, para mi madre, la idea era, sencillamente, la recreación, de aprender a divertirme pintando. Mis piñas, parecieron siempre una mujer con un afro. Así que desistí. Se concentraba la escuela en las artes plasticas y no tenia teatro disponible en aquel momento.
Con el maestro Telera, en los altos de la Estación de Bomberos, bajo unos fríos matinales, en medio de un rincón húmedo, antes de todo este gigantismo de la ciudad, asumí el ABC, del solfeo, para la misma época. La pureza nunca me pareció una actividad excitante, ni aun cuando tuve la ocasión de visualizar la divisa de la Real Academia de la Lengua Española. En la apuesta por lo multicultural me sienta muchísimo mas cómodo y curioso, que en aquellas soluciones, que venían dadas, con anterioridad, al placer de la experimentación.
La tensión entre el rebelde y la disciplina implícita en la búsqueda del descubrimiento de formas de comunicar el pensamiento ajenas en muchos casos al discurso oral o escrito. Un refugio para una compleja realidad que atravesaba, para la misma época, en términos existenciales, como afectivos, hizo que pusiera especial empeño, no solo en las clases, sino además en la diversidad de personas, edades, orientaciones, que concitaban estas practicas en Santiago, para aquella época.
Como cualquier otro ‘carajito’ de tal edad, me parecía fascinante, lo que podían hacer el cuerpo y la voz, por la libertad de las personas. Y yo seguía necesitando un exilio al mundo interior. La decisión de ingresar, aunque fue finalmente aceptada, me costo no pocas guerras con mi abuelo paterno, que veía en tal portal, el camino a la perdición.
Ni las artes ni la literatura era opciones celebrables en las familas, como elección vocacional –creo que en este asunto, el punto ha cambiado poco en veinte y cinco anos, en nuestro país- mas bien, digamos que la intensidad de la vocación, era el detonante, en tales casos. “Ser artista o escritor es no llegar a nada” -escuche en varias ocasiones, de labios de varios de los profesionales liberales-“si de vivir y mantener una familia se trata, como cualquier adulto”, ahora si se trata de un entrenamiento – el inocuo territorio de lo lúdico, lo parcial- no tiene mayor peligrosidad que tomar unas clases de natación, o salir a montar caballo.
Lo mismo el status, como los prejuicios asociados al estilo de vida creativo, me parecían fascinantes, precisamente porque tenían la posibilidad de hacer a los adultos fruncir el seño, lo cual no deja de ser divertido, en la medida en que cualquier relación democrática, cada cierto tiempo, se ve en la necesidad de ‘remover los santos de los altares’.
La clase media -emergente a mediados de los anos 70’s, hoy bastante golpeada, luego de casi veinte anos cayendo del trapecio de la vida en picada- disponía de unos valores, rituales, aspiraciones, así como su peculiar jerarquía de los universos simbólicos, de las profesiones y oficios, así como del tipo de puertas o interacción que cada una representaba, abría o cerraba. Bueno, lo menos que podía ser era que te recibieran una iniciativa de tal tipo con risas y aplausos.
Los antecedentes en ese renglón como en otros, pesan. Pero por sobre todas las cosas la magnificación de la ‘desviación de la norma’ de los ismos. O un poco menos popular, en la memoria colectiva, el génesis del termino ‘farándula’, entre las masas trashumantes medievales. La libertad de movimientos, ninguneada, como expresión de inestabilidad o de una personalidad frágil, mas que una recuperación callada de la soberanía personal, era asumida como una esperanza de libertad del suelo, exactamente como la promesa de los viajes en astral o la levitación, o los largos discursos eruditos de la gnosis, para el mismo momento, bajo el liderazgo del intrepido Pindaro Fermin, al que ya asistian algunos de mis condiscipulos de la secundaria.
Romper las servidumbres, a partir del movimiento, de la circulación libre de opiniones, artículos de arte, experiencias, diálogos -ahora se mezcla en la memoria, como una sarta de retazos- de tiempos, besos, paisajes, lecturas, rostros.
En las postrimerías de la década del ‘70 “Amantes de la Luz” inauguro un edificio y hubo fiesta en mis recorridos para la misma época. Aunque iba por allí con mucha frecuencia y precisamente allí, trabe amistad con entrañables amigos y amigas, la ‘clasicidad’ del repertorio biblio-hemerográfico, no siempre estaba para mis búsquedas. Así que comencé a comprar mis libros, sin otro orientación que la información de la contraportada y uno que otro prologo. La lectura se convirtió en una actividad cuidadosa en mi caso, a partir del contacto con la música, la poesía y la narrativa de la Generacion Beat, norteamericana. “Ángeles de Desolación” de J. Kerouac, me ayudo a encontrar una relación vital con otras formas de asumir el vivir, la ética, la relación con las costumbres o la experimentalidad, de la soledad, los espacios abiertos y mas allá de lo anterior, el placer por la aventura y las carreteras.
Rechazar las formas imponer la autoridad mediante la violencia verbal, física, militar o el chantaje de la ‘gran amenaza’, constituyo en lo sucesivo, lo mismo que la vocación anti-censura, el apañamiento de las guerras o el fascismo, bajo ningún pretexto, elementos del estilo y filosofía del vivir, que se fueron definiendo en mi vida. Oponerse, en la medida de los medios a alcance al secuestro de las instituciones, por grupos, camarillas, y desenmascar sus estrategias de perpetración, abriendo las puertas al pluralismo y el debate, siguen ejerciendo una gran seducción, como instrumentos de convivencia humana, en el trato diario, dentro y fuera.
Luchar primero dentro de cada uno de nosotros por superar las vías del trabajo deficiente, con la vista puesta, no en el premio; sino en dejarse empapar por el proceso, en el goce posible del hallazgo, con la curiosidad Las pesadillas no son para siempre y ello nos libra de las tentaciones suicidas. Finalmente, la democracia retorno en brazos de los proscritos, los exiliados, los mártires y las voces anónimas que voceaban: “cambio”, cambio.
El deshielo de la libertad de palabra, de los libres flujos de información, fuera de las pesadillas de la censura editorial o la prohibición de películas, fue un proceso gradual de finales de los anos setetenta, aunque la composición altamente excluyente y ajena a la cuestión de la calidad artística o literaria de los dominios que se pretendía regir, aun amerita de un proceso de movilización y reforma, a la altura de la ‘era de la información’, o al menos de lo que muchas y muchos, entendemos debería ser tal en una sociedad pluralista, contexto incongruente con instituciones de control y censura, aun vigentes, amparada en excusas de tipo moral, legal, sanitario para “proteger la niñez y la familia” y de la razón de Estado, en relación a la cultura y sus industrias.
Un elemento innovador, en Santiago para aquellos anos, fue la aparición de librerías especializadas, como la desaparecida “Biblio-Tema ”. Conversando muchos anos después con Ramón Edilio Vargas (hijo) le decía, que comprar las existencias de la librería a precio de remate o liquidación, bien valdría la pena, para cualquiera de nosotros, si lograra resultar vencedor en el Lotto. Cosa que nunca sucederá, porque para ganar ‘hay que estar en el globo’.
En Santo Domingo, para la misma época, “Blasco”, “Profesional”, “Trinitaria”, eran los lugares comunes para los y las amantes de los libros y novedades en publicaciones periódicas. Polos de contacto de la vida espiritual, donde las vacas, sagradas y no sagradas, encontraban fresco pasto para sus sueños. Por suerte o por desgracia, había engullido de la mejor forma que pude, todo cuanto me fue posible de la enciclopedia de textos clásicos en literatura, que simpáticamente puso a mi alcance una tarde mi padre, mientras nos aconsejaba al termino del capitulo vespertino de “Los Intocables”.
Como quiera al terminar el contacto con la ‘gran literatura’ ‘universal’ de todos modos seguía pensando que los puntos en común, de nuestro hoy-aquí-ahora, seguían estando anclados en los territorios de la Beat Generación. El contacto con la literatura griega, latina, española, inglesa, rusa o francesa, contenida en dicha antología, a lo largo de unos dos anos, dejo claro en mi, que el peso de las dos guerras mundiales y de las vanguardias europeas, habrían marcado un giro, en la relación hombre-literatura sociedad, haciendo imposible la búsqueda del refugio en los estadios anteriores, o en las torres de marfil del arte por el arte.
La conjunción de lo patético y lo trágico, en la cotidianidad de la humanidad del siglo XX, la perfección de las formas de exterminio, la complicidad de un sector de las ciencias -sobre todo de la salud y en el entorno de las tecnologías- en la justificación de la inferioridad racial de las victimas y legitimidad de la ‘solución final’, seguían martillando en mi cabeza, lo mismo que la rehabilitación de los cuadros nazi-fascistas emigrados en distintas naciones del mundo, predominantemente, por razones utilitarias.
La textura del alma humana, había sufrido una mutación, aunque nunca entendí, gracias al cerco cultural y político, en que creció nuestra generación, la complejidad de las demandas, por ejemplo del Mayo francés (1968), sino hasta pasado mas de un lustro de tales eventos; al igual que me ocurrió con el genocidio de Tlatelolco y los demás eventos de la llamada guerra sucia en America Latina y el Tercer Mundo.
La proscripción de la información alternativa -recordaba los escenarios de determinados sectores de la comunidad cultural, post 11 de septiembre, 2001- o el bloqueo de canales para su libre circulación, a lo largo de mas de dos generaciones, en Republica Dominicana dejo hondas huellas, en la conformación de los procesos de participación, en las modalidades tolerables en los discursos para emitir sugerencias o demandar modificaciones, en una apalastrada trama institucional heredada de la dictadura trujillista, lo cual combinado con las manifestaciones mas virulentas de la guerra fría, en el exterior y la secular dependencia, económica, tecnológica y política de su lugar en el Caribe, dejaba poco o ningún espacio de maniobra, para mirar ‘terra ignota’. al menos a ninos y adolescentes no capitalinos.
Amen de las limitaciones implícitas en la insularidad, el acomodaticio maniqueísmo y absolutismo de la Guerra, permitió que importantes sectores de la población, asumieran como normales la represión, la exclusión, los abismos, en calidad y estilo de vida de nuestros conciudadanos, y por sobre todas las cosas, la violencia institucional, para la divulgación del pensamiento disidente, única ventana, para replantear los entuertos de una sociedad.
La cárcel, el cementerio, el exilio o el plagio de familiares, con la finalidad de capturar un individuo socialmente peligroso o sospechoso, dibujaron en la dominicanidad de mas de las dos terceras partes del S. XX, como un sueno de ‘moralidad, paz y orden’ tal y como lo deseo Trujillo, degenerando la intervención en el escenario político, a la procura de canonjías, o el arte mas depurado de ‘hacerse de la vista gorda’, ante el destino, lo mismo de las minorías mas criticas, como al olvido elemental de las condiciones de existencia de las grandes mayorías del campo y la ciudad.
Orlando Martínez H., Gregorio Gracia Castro , junto a una larga relación de lideres juveniles, estudiantiles, sindicales, pagaron el precio de la libertad de opinión, en un entorno de orden bonapartista y exclusión. Alguien dijo alguna vez, que “los pueblos que eliminaron a sus rebeldes y soñdores, ganaron la paz, pero perdieron la esperanza”, en virtud de que solo desde la creatividad y la critica, es posible el ejercicio de las vías de perfectibilidad de una sociedad, cultura o economía, para lo cual, la insatisfacción, el humor, la inconformidad, son pilares del pensamiento lateral o innovador. Los reformadores/as encarnan precisamente esas perspectivas para entender los desafíos, del presente y el futuro, debiendo las sociedades una parte considerable de la estabilidad, bienestar, prosperidad y tolerancia, a sus desvelos.
La animación cultural -fundamentalmente la acción social y la labor de extensión cultural- contribuye a operacionalizar tal aspiración pluralista, legitima y humanizante de orden, en el cual: caos, impugnación, tradición, recreación, modernidad y desconcierto, coexisten con el dialogo y el reconocimiento del otro en su multiplicidad de posibilidades de ser. Posteriormente otra noción que ejercicio gran influencia en mi perspectiva, lo fue “El miedo a la libertad” de Paulo Freire.
Entre las escenas anteriores, transcurrió nuestra adolescencia, aunque no debo dejar de recordar lo instructivas de las excursiones en la caballeriza del Centro Español, ni lo divertido de acampanar a mi familia en una pretensión de abarcabilidad, por ver, palpar y disfrutar, durante los fines de semana, los lugares vírgenes, la mayoría de ellos para aquel momento, en los cuales la naturaleza había dejado libre su vocación por la majestuosidad en este país.
La Universidad Autónoma de Santo Domingo (UASD), en lo personal y para muchos y muchas de los artistas y escritores de la generación del 80, represento un canal para asomarnos -no sin remordimiento del superviviente- a la adultez. Desde la caída de la dictadura, la Universidad Publica, se había revelado como un aliado de importancia capital, de los sectores que clamaban por la destrujillizacion y democratización de la dominicanidad y uno de los pocos canales de intercambio internacional, en medio de la cerrazón del proteccionismo comercial y la guerra fría.
Conquistas como la autonomía y el fuero universitario –aunque muchos creen que ya no tiene utilidad, en un mundo en que la autonomía se pervierte de la estrangulación interna o internacional, de las políticas de investigación o extensión, privilegiando lo útil, a corto plazo, bajo la impronta de los grandes mercaderes del modelo neoliberal- el legado del Movimiento Renovador (1965) con sus altas y sus bajas, en la familia universitaria, ha logrado servir de faro de luz, a casi dos generaciones de hombres y mujeres, comprometidos con la defensa de la educación superior, como derecho y servicio de alta prioridad en las políticas publicas, focalizado hacia los sectores de medianos y bajos ingresos, en zonas urbanas y rurales.
Con las experiencias y vivencias anteriores, me acerque al contacto con la Facultad de Humanidades -y mientras estuve por alli, aunque se lucho con firmeza para la ereccion de Artes en una facultad diferenciada, no se logro- La Facultad era como una pecera enorme de varios pisos en la cual se podian localizar especimenes, de los que solo se tenia referencia por los libros, revistas o suplementos culturales, como Letra Grande, Universo, o Callejon con Salida, vigente al principio de nuestros estudios.
Como casi en ninguna otra esfera de la vida institucional dominicana, en la universidad publica, las victimas durante el trujillato, la juventud universitaria pasó balance, a las mismas autoridades, que les obligaban a asistir a clases con guantes y traje formal, en medio del infernal calor de las edificaciones, de forma tal que las luchas por la democratización o deselitización de la universidad, como cúspide de la pirámide del conocimiento sistemático, implico por parte del movimiento disidente, la ruptura –violenta en algunos casos- con la tradición paternalista, nepotista y autoritaria entronizada en la alta casa de estudios.
Los principales cuadros docentes y de la burocracia trujillista, para la administración de los accesos a las aulas universitarias, se vieron un buen día extrañados de las esferas del poder cultural y cientifico, largamente representado; siendo sustituidos, por una estructura de co-gobierno y participación, en la cual el y la estudiante, dejaron de vivir a la sombra para salir a airear sus ideas y su destino, en libertad…como un adulto joven, como una persona, no simplemente un numero de matricula.
De las aulas de la UASD, surgieron de forma exclusiva los lideres nacionales y las victimas de la represión, a lo largo de los primeros setenta anos del siglo XX, de la misma forma en que lo habían venido haciendo desde los tiempos de la Colonia (In Apostolatus Culmine, 1538), dado que es la institución de educación superior mas antigua en todo el continente, lease desde Alaska, hasta Tierra del Fuego.
La superación de la violencia de post Guerra, los niveles de brutalidad, la intolerancia, las heridas, para colocar en su lugar una apuesta colectiva por la participación y la soberanía, anteponiendo el ejercicio de la razón, frente a la búsqueda de verdades acomodaticias, consumió buena parte de los exponentes mas lucidos del periodo 1965-1980. Por mi parte, para bien o para mal, llegue después de la tormenta, aunque aun fresca la sangre derramada, en batallas por el presupuesto del ‘medio millón’ de pesos anuales, demanda, muy lejana de la proporción del 5% del PIB -recomendada como contraparte sostenible, en el caso del sector educativo- cuando de verdad se desea salir del subdesarrollo y la pobreza, sin violencias, exclusiones o traumas.
Nuestra generación como ya dijéramos alguna vez, en el Congreso de Jovenes Escritores en Intec (1988), no tuvo el mismo tipo de entrenamiento en lo épico, que las precedentes. La muerte en nuestro caso, ha sido solo la sombra del paulatino empobrecimiento de los sectores medios, la perdida de los abuelos, los adioses y los aeropuertos. La sopa de lenguas y besos, las banderitas y los pañuelos, como gigantesco condominio en el corazón, en el transcurso de más de dos décadas.
Testigos hemos sido, de crecer con la paridad del dólar -y la congelación de los salarios mínimos en sesenta pesos por mes- y verle saltar sobre nuestras cabezas, desde el 1.17 por peso, hasta los niveles actuales. Los exilios de las ultimas décadas, no tienen banderías o militancias, solo hambre, o la nausea de no poder coexistir con la cultura del fraude, la violencia populista, la desagregación de la familia, la atomización de los afectos y la diáspora, mas recientemente coronado con el fenómeno emergente de las pandillas juveniles, cuyo referente audiovisual, remite en parte a las visiones premonitorias de Roberto Gil, sobre la película “The Warriors” (1976). Estamos cosechando, lo sembrado, por mas de dos generaciones coexistentes en el tiempo y espacio, postdictadura: el crecimiento económico, sin canales redistributivos, la nación a la deriva, sin un plan consistente de articulación económico-social y cultural (PNUD,2005)
Para aquel entonces la UASD tenia 60 mil y pico de estudiantes. Un muy diverso movimiento cultural, tanto en Extensión Cultural, como en el Movimiento Cultural Universitario (MCU) y una muestra de las inquietudes de la juventud, expresada, lo mismo bajo cualquier árbol, en las ‘embajadas’ de cada pueblo del interior, que en la presencia mediática, lo mismo con la denuncia, que con la propuesta.
Las alas de aquellos mas de 60 mil soñadores y soñadoras, batían o llamaban a rebato, de cuando en vez, por la democracia, la amistad con los pueblos o la solidaridad. Una amplia galería de facciones, tipos de sonrisa, modos de pensar la construcción del futuro e intereses diversos. Inmersos en el absoluto anonimato de los pasillos, con algún rostro promocionado, en los murales, las convocatorias al comedor o " comedero" como dijera en su momento Matos Méndez “Vivo en un país libre”. Situación inusual para la juventud del continente en la generación anterior, razón por la cual las decisiones adoptadas por cada quien, en la defensa del legado de héroes y mártires, soporta tal diversidad de matices.
En medio de la relativa estabilidad de los 80’s, aunque el proyecto de reformas y modernización de la nación, comenzaba a descascararse, soñar con llegar a ser un escritor Profesional, no sonaba discordante o tremendista: aun podíamos soñar. La gran interrogante era cómo dar ese salto.
Conversando un día con Reinaldo Disla, en el CEDEE, a la salida de una de esas maratónicas veladas con Juan Isidro Jiménez Grullón, le pregunte por que había desaparecido de la facultad. “estaba cansado de coger dictado”, fue su unica respuesta. Concordé con él, aunque en ocasiones la cátedra, se hiciera particularmente empinada, como en los casos de la aventura para transmitir la complejidad de la experiencia humanística, a las nociones de la lingüística carlisliana, en las que algunos nos sentíamos acompañando a Amstrong y Aldring, en el alunizaje de los sesentas.
La creación del pensum personalizable, ‘a la carta’, seguido a nivel presencial o virtual, tendrá que esperar, en paises como RD, quizás otro milenio, aunque muchos no desmayamos en seguirlo soñando.
Cómo hacer mas excitante la experiencia del aprender a pensar, desde la óptica del proceso enseñanza- aprendizaje, en medio de un contexto de sobre comunicación, como el que desafía nuestros sentidos y nuestras posturas teóricas en el siglo XXI?
Hasta dónde es preferible dejar en paz y libertad, a cada quien -con las herramientas para la auto instrucción adecuadas- habidas cuentas de que el acervo del pasado, no nos permitirá eludir los riesgos del pantano de lo inédito, en la definición de futuros posibles, ni en el mercado de trabajo, ni en la investigación, ni en la extensión cultural?
Qué hacer en la casa, en la cama, en la escuela, en el club, en la iglesia, en el parque, con la gente que manifiesta, desde temprana edad, una visión poco estructurada -o distante de la rima epocal- para asumir la construcción de un estilo de vida, donde, como en el cuento del perro gordo y el flaco: la libertad personal es el punto innegociable?
Cómo explicar que los muchachos y muchachas menos adaptados, los chicos/as ‘problema’, aquellos que procuran oponer mayor nivel de resistencia a los modelos autoritarios de interacción en el aula, los preguntones, los inconformes, quienes se acogieron a la bandera del ‘despeine’ como llaman ahora, puedan en algunos casos convertirse en paradigma de productividad y calidad de desempeño , simultáneamente?
Merecen la oportunidad de ser escuchados, con sus mundos, saberes, propuestas?
No es la función de la escuela y ulteriormente de la sociedad, dejarles el camino libre para elevarse hasta la construcción de una visión e interacción personal, creativa, flexible, tolerante y democrática de los liderazgos emergentes?
Es un adorno el espíritu del articulo 8 de la Constitución de la Republica Dominicana, en el caso de las previsiones en materia de necesidades de canales para el desarrollo personal, en ciencias, educación, tecnología o creatividad, cuando los destinatarios de las políticas publicas sean la niñez o la juventud?
La prevención, la oferta de medios para la exploración de sus talentos, capacidad de servicio a los sectores menos favorecidos por el modelo de desarrollo, así como un nivel de participación de tales minorías, en el re-diseño, del ‘aggiornamento’, o actualización del sistema, en el cual la disensión no sea estigmatizada, antes de analizar sus fundamentos, su riqueza, la capacidad de mejorar lo existente, aun cuando ello suponga, mutaciones en la composición de los micropoderes, en nuestras instituciones, familia, proyectos o programas.
Creo que la historia personal de cada quien tiene enseñanzas, para nosotros y nosotras, lo mismo que para quienes -a distinto nivel y en sus propias circunstancias- se adentran a recorrer, los triíllos comunes con la creatividad, la condición de munícipes o ciudadanos/as, obligados -so pena de perecer- a romper el silencio y participar, en la conformación de modalidades útiles, al fortalecimiento de la institucionalidad, bajo el entorno sobresaltado de las transiciones sociales en América Latina y Tercer Mundo, nuestro lugar social en el mundo adulto.
Por qué no ser rebelde o inadaptado/a, cuando precisamente desde la conformidad, nunca ha surgido una invención, una propuesta, que no sea el arribismo trepador, el oportunismo, la insolidaridad y la deshumanización o alguna cosa infértil en la historia de la humanidad, tal y como mucho tiempo atrás sostenía Oscar Wilde?
Cómo pretender responder a los desafíos de la humanidad, apelando al ‘recetario’ aprendido de nuestros padres, maestros, abuelos, como brújula o carta maestra, para garantizar a nuestras sociedades, algún nivel exitoso de inserción en las coordenadas del presente?
Cómo contribuirá – o podría contribuir- la educación sistemática a la innovación, la criticidad, la formación de sujetos o la construcción de identidades o saberes, si la obediencia o la anulación de la curiosidad, el placer de preguntar y seguir determinados pasos para descubrir respuestas, se constituye en una frontera entre el pensar libre y el obedecer al depositario de los saberes y las rutas, para su encuentro?
La atomización de las luchas, en pos de objetivos economicistas o sociales, validas siempre en el caso de los educadores de nivel inicial o básico, poco o nada dice, en relación al énfasis por la reconversión de tales saberes a las exigencias de entornos sociales, educativos y económicos, en los cuales, niños y jóvenes, requerirán un nuevo punto de partida, para alcanzar a definir, en algún sentido las matrices de la lógica, fragmentaria, veloz, irreverente de la llamada post-modernidad o sociedad del conocimiento o de la comunicación.
El lugar de la educación en el nuevo modelo de desarrollo, pendiente de construirse, amparado en:
• la interacción: Hombre-máquina;
• Ampliación de los horizontes de la insularidad, a fin de alcanzar -desde la defensa de lo local, lo regional y lo nacional- a participar en las coordenadas que procuran vigenciar principios como la preservación de la participación no discriminante, de los ciudadanos/as, en los procesos de toma de decisiones;
• La amistad y cooperación con los pueblos, mediante las organizaciones de la sociedad civil y los individuos: articulados en redes de afinidad, con los intereses sociales difusos;
• la solidaridad humana; y la preocupación obsesiva por la calidad y la satisfacción de aquellos que reciben lo que hacemos, como único recurso capaz de abrir puertas para relaciones de trabajo, a mediano y largo plazo;
• Desarrollo de capacidades de pensar estratégico, organizar críticamente análisis relativos a las dificultades a superar, lo mismo en el mundo escolar como laboral, en sociedades intercomunicadas, interdependientes, así como cada vez mas conscientes de la necesidad de un liderazgo empresarial, político, cultural responsable de los efectos de sus determinaciones, sobre la vida de los seres humanos y el medio ambiente;
• El cambio como norma y la relación de equilibrio o inmovilismo, como excepción;
• Complejización de escenarios y aumento de la necesidad de procesar una masa critica de información sobre el entorno, mientras se comprimen los tiempos de espera, para quienes tienen la responsabilidad de tomar decisiones, a cualquier edad y en la totalidad de las actividades de una economía, sociedad, cultura;
• La necesidad de participar o articular redes socio-culturales, retroalimentantes, ante la imposibilidad de vencer los flujos sobre comunicantes de información -procesar, traducir, evaluar la pertinencia, adaptarla a nuestro medio local, aportar su lectura personal e incorporar los factores de corrección de la propia experiencia, en la decisión gerencial- siguiendo el modelo del ermitaño/a.
• Motivar las ‘soluciones a la medida’, en la medida en que diariamente, segundo a segundo los factores de adscripción- genero, preferencias sexuales, hábitos del tiempo libre, preferencias artísticas, filosóficas, religiosas, administrativas, entre otras- se diversifican reencantando la tribalizacion, y en ocasiones la trivializacion de las relaciones sociales;
• La necesidad de hacer de la investigación y la retroalimentación, la brújula de los procesos de toma de decisiones, han obligado a desaprender hábitos y formas de canalización de la certeza o el saber, fundado en la experiencia histórica, de generaciones anteriores;
• Necesidad de recuperación de la subjetividad y la visión holístico –estratégica, en la elección vocacional, desarrollo de carreras, definición de prioridades o intentos de producir satisfactores para la sociedad, lo mismo desde el diseño de nuevos servicios o productos, que en los programas y políticas publicas;
• Atmósfera de descreimiento y atomización de los grupos de cambio socio-cultural en las sociedades del mundo;
• Masificacion de la filosofía del sentido de urgencia, en la forma en que procesan y despachan las solicitudes, requerimientos o demandas sociales, económicas, comerciales o culturales, como indicador de eficiencia en la administración del tiempo y otros recursos confiados por clientes, tanto individuales como corporativos, en un mundo en que un segundo, puede hacer la diferencia, entre el vivir o el morir, entre llegar a tiempo y la diferenciación en las ofertas proactivas;
• Necesidad de la utilización y perfeccionamiento de las capacidades para comunicar, tanto por escrito, como a través del audio, el video, diagramas, ´sketches´ y similares, procesos, pensamientos complejos, en equipos de trabajo multigeneracionales e interdisciplinares;
• La inconformidad y la irreverencia elevadas a la categoría de sistemas de verificación de satisfactores propuestos en programas, proyectos o políticas, diseñados lo mismo por las organizaciones que procurar resultados desde lo publico, estatal o no estatal, en la elevación de la calidad y estilo de vida de la población, lo mismo que en las empresas o gremios;
• Aprovechamiento de las posibilidades de optimizar la logística -reduciendo costos y abriendo los sentidos a la retroalimentación 24/7 desde el entorno externo- ofertadas por la red de la Internet, lo mismo para iniciativas del sector social, como gerencial privado;
• Luchar por superar las limitaciones personales, sociales y culturales, con las que fuimos criados y educados, como una tendencia personal a la auto-vigilancia, lo mismo en las actividades de la vida privada como publica, como respuesta a un mundo que nos desafía y pone en jaque los supuestos, las verdades y la lógica fundamental con la que fuimos amamantados, en la familia, en las aulas o la sociedad de nuestro tiempo;
• Defensa de la historicidad, provisionalidad, de las ‘verdades’ y el conocimiento, como factores generadores de satisfactores o certidumbre, en los procesos de toma de decisiones, obligando al individuo, lo mismo que a las organizaciones, a aumentar sus inversiones en información retroalimentante, para alcanzar a conservar el mismo, empleo, status, competencia profesional y sensibilidad a los problemas no solo locales o regionales; sino de su país, la región y el mundo, en sociedades interdependientes como las actuales;
• Revaloración de los procesos, en mucho mayor medida – dada su provisionalidad- que los resultados, dentro del proceso enseñanza-aprendizaje, sacando de los oscuros closet de los filósofos, los atributos del método científico, en la solución de problemas cotidianos, no sólo del trabajo intelectual o la investigación pura; • Asunción de la lógica de la integración contradictoria ab infinitum, en la medida en que el mundo florece en su diversidad, no en el maniqueísmo, la hipersimplificación, la visión etnocéntrica o el dogmatismo, hoy mas que nunca;
• Proactividad hacia lo múltiple, lo relativo y lo flexible, como opción de supervivencia, enriquecimiento espiritual y participación en la sociedad y su discurrir constructivo/destructivo, al margen de cualquier mitificación;
• Necesidad de cambiar los hábitos de la competencia voraz e individualista, para asumir la cooperación, la tolerancia a la presencia, la discursividad y el universo del otro en la creatividad y la búsqueda de contribuciones parciales, en aproximaciones multi-focales, a los problemas urgentes de la ciudad, la producción, la organización, la gestión y la divulgación de tecnologías, productos, servicios y saberes;
• Recuperación y desalineación del ocio, como fiel de la balanza de la creatividad y la salud mental, individual y colectiva, aun en paises pobres y tardocapitalistas como Republica Dominicana y los demás del Tercer Mundo;
• La coreografía en la asunción como protagonista y hogar, lo mismo el planeta, el continente, la región, la nación, el municipio, el barrio o el campo en el cual se ha nacido, superando definitivamente los chauvinismos febriles, que amenazan la paz y el desarrollo armónico, democrático y participativo, mundiales, por una ciudadanía-mundo, en la cual legitimidad y legalidad, se movilizan a la reforma de los organismos multilaterales y no solo a los procesos electorales de cada país;
• Conciencia progresiva de que las grandes revoluciones del pensamiento y la tecnología, pueden descomponerse para fines de análisis en pequeñas – a veces imperceptibles- contribuciones de individuos entusiastas, que asumieron la interpretación de las necesidades de su medio, de forma sistemática, aunque sin renegar de la intuición;
• El antiguo Plan Decenal de Educación (PDE) murió desde el punto de aproximación a la producción de satisfactores para el Mercado de trabajo, lo mismo que en la conformación de mayores y mejores alternativas a la construcción de la ciudadanía, en el momento en que la realidad internacional se complejizó a tal punto en que las lenguas modernas, la búsqueda de al competitividad, la calidad y la excelencia, en las interacciones socio-culturales, l a avalancha informativa, tomaron el control de los criterios de evaluación de la educación, para la vida y la libertad.
• El reduccionismo economicista y el énfasis en la identidad nacional, al margen de la solidaridad, los bloques de integración, la comprensión y conocimiento de las culturas y sociedades vecinas, devenidas mas tarde, en aliados intrarregionales, son algunas de las debilidades mas evidentes en tal sentido, para ingresar, con la población dominicana existente en la presente generación, al nuevo orden mundial en democracia;
• Renovación biológica y conceptual de los liderazgos; A la luz de esas demandas del contexto, he decidido mirar mi vida, la cual tiene en común, algunas cosas con usted y otros coetáneos, con la finalidad de intentar abandonar, lo que definitivamente, ya se hace inaplicable, sustituyéndolo por otras aproximaciones, mas consistentes con la búsqueda de interrogación y respuestas a la orden del día.
Como decía nací y crecí, al margen de los riesgos -inconsciente al fin- que se cernían sobre la vida y la libertad en la Republica Dominicana. Lo que no había tenido ocasión de decir públicamente, al menos, es que si bien esos riesgos ocurrian mas alla de las fronteras de los portones de mi hogar, otros tipos de situaciones me condujeron por los caminos de la inestabilidad, el dolor, el temor y la confusión. Bueno, asi es.
De padres que decidieron temprano, llevarse cada uno su música a otra parte, desde siempre, la imposibilidad de estar con ambos fue motivo para mas de una angustia. Cada quien representaba en mi cabeza, opciones muy distintas, como cambio de ciudad, de religión, de estilo de vida, de prioridades en la formación o crianza de un niño, que todos dicen –ahora con los años, hasta en tono dulce- “que era tremendo”. Ciertamente, en la infancia, fui un chico problema.
Como tal expresión resulta tan abarcadora como ambigua, lo tomare por el lado amable. Jejejeje! Tenia dos medio hermanos, por la línea materna: Bertha y Marino (a) negro, los cuales siempre me doblaron la edad, casi; mientras por el otro lado, Dimas de Jesus, Luis Geovanny y Teomadis, eran mis hermanos de padre, sin embargo ellos nacieron poco después de mi.
Para empezar estas interioridades, el mejor punto de referencia es la Revolución de 1965, casualmente, cuando se activo el botoncito de ´´record´´, en mi memoria y condición de testigo de una epoca de transición a la democracia: tres anos de edad. La revolución la recuerdo, por dos diferentes tipos de posiciones existenciales adoptadas por Bertha y Marino, las cuales cambiaron para siempre sus respectivas existencias.
Mientras mi Marino (EPD), con solo 17 anos, decidió la opción militante, como buen simpatizante catorcista que era; mi hermana, casada, con dos niños, tomo la salida del infierno que fue Santo Domingo, durante esos meses, regresando, cuando la temperatura de las aguas, nos legaron sólo el purgatorio de los liberales una vez mas vencidos.
Es bastante loco y simpático llamarse Y-O-E, justo por otro no menos gracioso error ortográfico de un escribiente, probablemente llegado al puesto durante la dictadura, monoparlante convencido, de que los sonidos y no la gramática hacen los nombres de persona, independientemente de lo exóticos, que pudieran ser en la mente de quien decidió en este caso: mi hermana. Amante del twist, el naciente rock y la danza, asi lo dispuso, sin objeción por parte de mis padres.
Heriberta y Fernando, mis primeros sobrinos, cuando mi hermana y su esposo decidieron abandonar Santo Domingo, para refugiarse en La Vega -donde vivíamos en aquel momento- eran como yo: dos niñitos muy pequeños. Así que hacíamos ‘buen tercio’, lo mismo con su padre, que la mayor parte del tiempo era súper divertido y consentidor. Así rompí por unos meses, el complejo de hijo único, en ciernes, que había desarrollado, hasta convertirme en un tiranuelo, en la casa.
Aprendí a compartir mis juguetes y también a hacerme cómplice de travesuras en grupo. Dado que había quedado cesante en CODOIMPA, mi cunado, debió permanecer con nosotros, muchos más allá del Acta de cese al fuego o Reconciliación, en la Guerra de Abril. Así dimos cuenta de la suerte de un juego de comedor, varias mecedoras, jugando a los caballitos de coche, sin descontar los objetos diversos de cristal que fueron quedando como victimas mudas de nuestros primeros aprendizajes, en calidad de ‘fiera’ expresión, que utilice, para definir el retorno a diferentes parientes y que ayudo bastante luego de mi partida, a las ventas de adornos, de reposición, en cada caso.
Los primeros diez anos de mi vida, mi mente estuvo concentrada en que quería un hermanito, alguien que estuviera conmigo, para jugar, sin tener que intentar salir de la casa, a satisfacer esa necesidad. No lo logre, mi madre, decidió no volver a enamorarse. Ni mis hermanos paternos, ni maternos vivían conmigo, asi que para aquel tiempo iba yo formándome en una suerte de limbo, de los afectos.
De modo que tuve que aprender a cultivar la amistad, para superar tal falta, consciente de que la familia, es una institución, donde apareces un buen día y no puedes elegir, dentro de ella casi nada, hasta que no tienes la propia; mientras que en la amistad, puedes crear tus perfiles, dejar a prueba unos cuantos de ellos y ellas y finalmente, irte abriendo gradualmente, hasta que llegas al punto de la traición, la falta de lealtad, la mentira o cualquier intento de instrumentalizar los afectos, cuando todo termina.
La amistad tiene puertas de entrada y de salida, mientras que la adscripción o pertenencia a una red familiar te mantiene atado por siempre –el ADN, los apellidos, el entorno en que te desarrollas, los valores compartidos- entre muchos otros hilos visibles e invisibles.
Mi madre, una nerviosa enfermera, que un buen día decidió dejar de trasnochar, aplicando para la capacitación como laboratorista y de tal manera sólo sacrificar las mañanas y las tardes en el trabajo, para consagrarse a atenderme, no porque no tuviéramos acceso a una empleada, porque de repente, me convertí, en el centro de atención y sobreprotección, hasta hace una generación atrás años, cuando un oportuno y funcional, cambio de residencia y de ciudad, me permitió la emancipación vital. Su paso por el mundo de la salud en instituciones públicas, tuvo un desenlace más triste o tan triste, como el de los jubilados argentinos. Luego de trabajar por veinte y ocho anos, la mayor parte de los cuales, estuvo en el Dispensario Anti-tuberculoso, como jefa de laboratorio, en la época en que Adélico Longo Minervino-un emigrante italiano- era el neumólogo de moda, no solo en La Vega, sino en buena parte de la región del Cibao en el sistema de salud publica.
El doctor Longo, era también el director del “dispensario”, lo recuerdo por su hablar pausado y su mirada dulce, como perdida entre las radiografías. “Villa Rosa”, “El Barrio X”, “La Cigua”- punto de referencia exacto para ubicar el Dispensario- eran tres territorios de clase media baja, en los cuales los maridos hastiados de la vida conyugal podían encontrar satisfacción para sus delirios creativos, para aquel momento.
Tello, la sirena y su ambulancia, era junto a las tareas de aprender a volar chichiguas, o ser usado por Pedro Almonte, La Chuta y otros capaces de formar un circulo -de unos ocho o diez metros de diámetro- y arrojarme de mano en mano, como una bola humana, en el patio de la escuela publica García Godoy, me hicieron ganar distancia de intentar alguna vez recuperar las pretensiones de Icaro, si debajo de tal intento, no quedaba la intención de poner fin a la historia. Para mi madre estas cosas jamás ocurrieron, ni tenían por que ocurrir, temerosa como era de ‘dar mala cuenta del niño’. Tal premisa se tradujo en toda suerte de trucos para mantenerme sentado. Juegos sedentarios, maestras privadas, mientras los demás niños se entretenían felizmente, en la calle José Cabrera, sin automóviles casi siempre, con los gigantescos graffiti del 1J4 en la descascarada pared, para separar el recinto escolar, de las aleas de las calles nada seguras, sobre todo en las noches. Los postes de luz, aun tenían aquel curioso sombrerito de zinc, para proteger los bulbos de la lluvias.
En mi historia personal, 1967 fue el mas maravilloso año de mi vida, en el inicie el aprender a descifrar las primeras letras, tarea que concluí felizmente en 1968. Mi madre abandono la religión católica para abrazarse a otro fundamentalismo, precisamente cuando nací. Me contó y me proporciono literatura sobre las persecuciones de los Testigos de Jehová, a lo largo de toda la dictadura.
Como hijo de padres separados, extrañaba mucho a mi padre, por sobre todo cuando terminaba su especialidad de electro radiología y medicina nuclear en España. “Fahrenheit 421” quizás pudo ser rodada y ambientada en Republica Dominicana. No pude ver a mi hermano Marino por muchos años, excepto en sus visitas furtivas a mi madre, siempre después del atardecer. Saltando la tapia, para escurrirse por el callejón del patio, a disfrutar los encantadores purés de papas, con queso rayado y huevos hervidos, nacidos de manos de mi madre, justo frente al local de la Jabonería en La Vega.
Por su parte, Santo Domingo, como ciudad, durante la revolución, significo para mi, la aventura de viajar siempre de madrugada, desde La Vega, usando los servicios de Octavio, un chofer de la Línea de Transporte de Calamidad y padre del pelotero Popo Cáceres. El resto de la semana era solo ocasión para escuchar un viejo radio Phillips en que mi madre sincronizaba los partes de guerra y las noticias para sus sesiones de llanto en un rincón de la casa en ubicada en el limite Sur de la Escuela García Godoy. Finalmente, una erupción estallo en su piel, producto de la angustia y el nerviosismo. De todos modos no dejo de visitar a su hijo.
La ciudad olía horrible. Siempre en el cordón de seguridad, los marines, chequeaban su cartera, como a cualquier otra persona que efectuaba visitas en la zona Constitucionalista. Mi hermano, quien nunca comió con nosotros en mas de diez anos, sencillamente desapareció, después de la contienda. Sus intempestivas visitas, al hogar materno, comprendían, siempre, un salto a la tapia que daba a la calle, en medio de la oscuridad. A fines de los anos setenta, con el retorno de la democracia, se reintegro a la vida normal. Nadie le agradeció sus sacrificios, ni el costo emocional, pagado por su familia.
El no era un líder en capacidad de aspirar a una pensión, ni un puesto en la administración publico, era solo un niño, cuando tomo su decisión, así que superados los acontecimientos que le condujeron al frente de batalla, siguió adelante con su vida y sus hijos, con el sudor de su frente. Mas allá del adagio de ‘quien goza es el que gana’, las consecuencias de su accionar y el clima hostil de post guerra, le impidieron asistir a la universidad, terminando haciéndose chofer de maquinaria pesada, hasta que un infarto la corto la existencia a fines de los 90’s. Al margen de la amistad, de sus compañeros de labores y su compañera, nadie termino asumiendo la corresponsabilidad, que le llevo a huir por mas de diez anos, preservando la vida. En lo personal nunca se vio, ni como un veterano, ni como un héroe de guerra, sencillamente se percibía como un ciudadano sensible, responsable de las diversas caras que adopta la realidad, para la juventud, al momento en que se hace necesario impulsar el proceso de democratización de una nación o una comunidad, asaltado en su institucionalidad por golpistas y títeres de toda laya, pisoteando la Constitucionalidad, emanada transparentemente de las urnas, en la gestión Bosch.
Temprano en mi vida, durante la internalización de la ausencia de mi padre, logre mirar en otra dirección: compartir y aprender con la comunidad de los Testigos de Jehová de la provincia de La Vega. Esa cosmovisión, apreciación de la ideología religiosa que enarbolan, su preocupación como muchas otras religiones recientes por la retórica y las destrezas tanto verbales como escritas, como parte de la formación de lideres persuasivos en la vida comunitaria, resultaron esenciales para vencer el miedo escénico;Tomar participación -aun siendo un niñito- en eventos en los cuales había la necesidad de hablar y citar fuentes bíblicas, comentar textos o persuadir personas en la calle, para que aceptara la literatura de la organización, entre otros detalles de tal rutina y estilo de vida, como acompañante de mi madre. Por otro lado, la vinculación materna a los “Testigos” proporciono elementos para entender que es ser miembro de una minoría religiosa, en una sociedad tradicionalista, aristocrática, católica militante como la vegana, de aquellos anos, finales de los anos sesenta hasta mediados de los setenta, cuando abandone la ciudad hasta 1984, cuando regrese como educador y teatrista, por corto tiempo.
Mi padre era – y sigue siendo- un clásico socialdemócrata a la ‘europea’ como muchos de mis amigos y amigas actuales, es decir, pueden militar o no, en un partido, pero sus aspiraciones y esfuerzos, en la vida institucional, rondan un programa de reforma y modernización, dentro de un orden en que coexisten diversas formas de propiedad, se hace la guerra a la discriminación, a la falta de transparencia, a la corrupción y por sobre todo, a los abismales contrastes de oportunidades, entre pobres y ricos, típicos de muchos paises de América, esencialmente desde la creación de fuentes de empleo, educación, cultura y actividades similares.
Mientras que el reino invocado por mi madre anclaba en la teocracia y por tanto en un liderazgo que ‘no era de este mundo’; mi padre como militante en la sociedad “Caballeros de la Altagracia”, por sus obras caritativas ante muchos pacientes imposibilitados de pagar a precios de mercado sus servicios, así como por los temas compartidos, en viajes, sobremesas y otras ocasiones propicias a la tertulia, con nosotros, cuando ya ‘fuimos haciéndonos hombrecitos’, siempre puso mucho interés en la cuestión de la familia, la realización de aportes unilaterales en dirección a la justicia social, el predominio de lo ético, frente al pragmatismo y sus maquinaciones, orientadas hacia ‘las medias verdades’, no sin prevenirnos –algo en lo cual insistía también mi abuelo paterno, Luis Maria Santos- que la política y la milicia, eran las carreras en las cuales no quisieran ver mezclados a los miembros de la familia.
Caso curioso porque el padre de mi abuelo fue militar, de puesto en la fortaleza San Luis, a principios de siglo, cuando aun era posible enviar a mi abuelo con una recua de mulos a la estación del tren, ubicada frente al Cementerio de la calle 30 de Marzo. Todos hicieron caso, lo mismo que las siguientes generaciones, exceptuando a mi tío Pedro y en menor medida, tío Alfonso.
Corriendo por la vieja carretera Duarte, saltando entre dos mundos tan diferentes, así como a escenarios también móviles, la casa paterna en Los Pepines, en el espacioso patio de la Dr. Eldon 64 -con su frondoso tamarindo y los desafíos de bajar deslizándonos en grupos de nietos y nietas, en cajas, en yaguas o en lo que fuera a las riberas del arroyo- donde mis abuelos Luis y Elena, criaron a su larga prole, la casa del reparto Perelló y finalmente, en la España y la General Cabrera.
Aprendí a librarme de los fanatismos de uno y otro punto de vista, porque en definitiva, no pertenecía puramente a ninguno, de allí nació ya mi proverbial tolerancia, a los puntos de vista disímiles, posicion que consciente o inconscientemente tambien comparten mis hijos, en sus responsabilidades juveniles, aunque a su modo.
Saltando entre principios o sistemas de creencias fuertemente arraigados: la asistencia al “Salón del Reino”, de mano de mi madre, o a la liturgia católica, en compañía de mi padre y hermanos, hasta poco mas de los 16 años de edad. Con los Testigos, encontré maravillosos interlocutores para conversar sobre discursos públicos, el problema de las audiencias, así como temas varios entre los que se contaban la filosofía, las culturas, la democracia y la historia Occidental, ahora puedo dar gracias de que nunca me obligaron al consenso forzado o amparado en las ventajas que le suministraban la diferencia de edad, su posición de lideres del capitulo local de tal iglesia, en los casos de Salvino Ferrari (EPD), Manolin Peguero, Peter Pascal, entre otros.
Ellos confiados en mi naciente amor por los libros me abrieron de par en par el acceso a sus ricas bibliotecas privadas. Dejándome curiosear y leer en paz, una aspiración que siempre llevo conmigo. Sin anteojeras, ni narigones. Entre 1971 y 1976 –año en que me fui a residir con mi padre- tuve la oportunidad de leer varias veces la Biblia, para los fines antes señalados, aun no leía con la prisa o la fluidez –depende quien o desde donde se mire- de ahora, pero igual disfrutaba dejando me ir.
La Biblia y una abundante y erudita bibliografía sobre las Guerras Mundiales, así como la Guerra Civil Española, un par de monografías sobre la gestión de Napoleón Bonaparte y sus campanas militares, fueron las primeras lecturas que realmente me apasionaron, junto a Fantomas, Superman y otras historietas de la editorial mexicana Novaro.
Los recuerdos de asistir a misa en la Iglesia La Altagracia, cada domingo resultan muy estimulantes: el domingo era muy especial con tal ‘opening’, las veces que nos quedabamos en la ciudad; Luego al Country o al Centro Espanol, nadar, conversar con amigos y amigas del colegio y finalmente, el “cine doble”, “la lata”, “Ole” “la chimenea”, “el hobby” o “el picnic”. Ciclo completo.
Era muy distinto el paisaje de la esquina 27 de febrero con Estrella Sadhalá, donde tuvo hace ya muchos años mi hermano Dhimas de Jesus un accidente que pudo ser fatal. Era otro el país, con el dólar a 1.17 , se podía merendar en la escuela con veinte y cinco centavos, entrar al cine con un peso, bailar en la disco con cinco o diez; en fin, una escala minimalista, al pensar en los rollos o manillas de papeletas indispensables hoy, para alcanzar el mismo relax.
De la misa me impresionaba la exactitud, lo elaborados de los atuendos de los curas, así como de los asistentes de la jornada litúrgica de media mañana. El silencio que lo tocaba todo, cuando callaban los altavoces, los ritmos diversos que formaban las canciones del coro, a diferencia del aire siempre clásico o sinfónico, de los himnos de los testigos de Jehová. De todo lo que mas me impacto, y se convirtió en una cancioncita que daba vueltas en mi cabeza, era una de las expresiones del coro en la Parroquia de la Iglesia de la Altagracia: “los que siembran entre lagrimas, cantando, no van a segar”. Aun creo que es un verso, poderoso, para una lírica litúrgica.
La otra diferencia estaba dada por el hecho de que eran músicos e interpretes reales, en vivo, los que hacían el coro en la liturgia católica; mientras que la estructuración de las canciones en la iglesia de los testigos de Jehová, impedirían por razones de costo, reproducir el conjunto sinfónico presente en cada caso, de modo que teníamos que conformarnos con audio-reproducciones, en discos de acetato.
La experiencia como receptor de programas radiales, termino transformando mi estilo de vida, aun estando en La Vega. Comencé a escuchar “Impacto Juvenil” donde me ‘alfabetice’ en la cultura y música norteamericana, bajo la conducción de Frank Moya (a) Super Frank, por radio Santa María.
Radio “Santa Maria” era para aquella época e incluso hasta bien entrados los 90’s –cuando por razones de tiempo me vi obligado a detener el seguimiento casi diario a la programación- una de las mas interesante de las estaciones de la Región del Cibao, en materia de encontrar las vías de compartir conocimiento con el hombre y la mujer, en términos de desarrollo humano y comunitario, no solo por sus jornadas de alfabetización a distancia; sino además porque los distintos segmentos reivindicaban la realidad como objeto de reflexión y transformación sin medias tintas.
Antes de la aparición de la frecuencia modulada, la posibilidad de escuchar rock, soul, R&B y otros ritmos ‘exóticos’ se hacia muy difícil en el Cibao, de forma tal que para el común de la población nombres como: “The Beatles”, James Brown, Janis Joplin, Joan Baez, Carlos Santana, Jimmy Hendrix y otras expresiones del mundo y la industria audiovisual, antes de 1974, resultaban poco menos que imposibles en la realidad regional, por fortuna en la misma manzana o bloque donde se erigió el nuevo hogar de mis abuelos, funcionaba Radio Éxitos, permitiéndome conocer a gente joven, pero adulta ya, como Osvaldo Veras o el Negro Cafre, que junto a José Méndez, fungían como disc jockeys, en un programa semana de música en ingles y donde sonaban los éxitos del hit parade, según la carta de Billboard. De ese periodo puber, qedo eternamente en deuda con mis tías, que me permitieron ver la alegría vespertina en las matinees de lugares como el Picnic, y aprender a bailar – rock, salsa, merengue, soul- venciendo mi natural timidez, para la danza publica, sobre todo la tía Patria, Ana Josefa y Ana Roselia.
Siempre siguiendo la programación de “Santa Maria” encontré la posibilidad de saltar sobre la insularidad, también para alcanzar la mirada al Sur. “Juventud pa’ lante” fue el tradicional punto de encuentro con la música folklórica y contemporánea de América Latina, Ibero América y Caribe.
El concepto de la producción era bastante versátil y tolerante, hasta el punto de invitarme a leer mi poesía. Era la primera vez que sentía el poder y la magia de los estudios mediáticos (1978-1979), como invitado, entrevistado o lector de mi poesia, para una audiencia de miles de personas. Nadie conocía mi poesía –tampoco nadie la conoce hoy- pero es divertido pensar que desde la estatura de perfecto desconocido, el equipo de producción de “Juventud Pa’ lante” me dejara leer libremente aquella tarde veraniega y mucho mas que posteriormente decidieran enviar el registro de audio -de la lectura y la entrevista- a Europa para insertarla, con otras muestras de poesías, escritas por jóvenes, en la programación cultural de cadena de emisoras católicas. Muy interesante y otra razón para dar gracias a Domingo.
Ahora siento la necesidad de decir, que mas que grandes análisis eruditos, la humanidad, por lo menos en paises tan pobres -o mal administrados secularmente- como los nuestros, la regla de oro se asemeja a los polos de una balanza: oportunidades y coraje, el atrevimieto silvestre, elementos insustituibles para alcanzar a cristalizar las cuestiones vocacionales que benefician lo mismo a una comunidad, que a las personas que arriesgan apostando por lo nuevo, en los momentos en que están tejiendo su personalidad.
2. Oportunidades & coraje: impulso seminal para voces nuevas.
Cada quien es libre de percibir las cosas como mejor le parece, sin embargo, creo que si alguna vez un país piensa realmente que el asunto sociedad del conocimiento, o capital intelectual, han de convertirse en algo mas que campañas mediáticas o sloganes diversos, será en el momento en que si internalice en los partidos políticos y en la sociedad civil en su conjunto la idea de que la elección vocacional, no comienza para mucha gente, cuando llega a la universidad; existiendo muchos otros territorios de incertidumbre, probable, si alguien tiene la ocasión de experimentar, con anterioridad, en la infancia o en la pubertad, con aproximaciones sucesivas a los negocios, actividades o estilos de vida de los adultos.
Oportunidad y coraje, constituyen la puerta perfecta, para que cada quien sepa que equivocarse, no es un pecado mortal, sino un peldaño mas, en la búsqueda infinita por intentar ser mejores y por supuesto, conocernos mejor, mas allá de las sonrisas o los formulismos en cada época.
Las políticas y programas públicos orientados a detectar, promover, enseñar o divulgar los frutos del talento, tomando por áreas de influencia la niñez y/o la juventud, de la ciudad o el campo, representan la oportunidad a la que me refiero. Como quien arroja una red al mar, nunca se sabe a qué le estamos abriendo -o cerrando las puertas- cuando decidimos democratizar el quehacer creativo, en todas sus facetas, pero intentar cerrar o restringir a priori los accesos, para concentrarlos en un grupo minúsculo de ‘elegidos/as’, es un vía segura para empobrecer los caminos de un país.
Hablo de los programas y políticas públicos, porque son los únicos en los que -al menos en teoría- cualquier hijo de vecino, puede apostar a ser beneficiario o cualquier ciudadano/a, podría ayudar a cristalizar.
El coraje esta implícito en dar el paso al frente una vez, se entera el interesado de la existencia de una oportunidad. Un paso al frente que simultáneamente supone, dejar atrás el vivir para monitorear lo que dicen o creen los demás, de nuestras búsquedas, de nosotros como persona, para concentrarnos en lo que nos importa: vencer las resistencias interiores y ambientales al cambio, en aquello que nos ha despertado curiosidad, pasión, sometiendo cuerpo, tiempo, alma a una nueva disciplina, ajena a los relojes, ‘ponchar’ tarjetas, o reflexionar sobre los beneficios pecuniarios en los aprendizajes.
La inmersión en el proceso y la capacidad de escuchar, a quienes han dedicado con anterioridad, lo mejor de su vida a intentar, hacer retroceder las fronteras, en un determinado campo de actividad, parece ser la mejor de las recomendaciones, para quien recién se inicia en las lides de la experimentación.
2.1 “La Pascua Juvenil”: liturgia, reflexión, alegría y esperanza.
La instituciones laicas o religiosas como “Pascua Juvenil” por ejemplo han representado, luego del giro impulsado por la iglesia de base a fines de los anos sesenta, una cantera inagotable de reflexión sobre la situación dominicana, mas allá de las etiquetas nulificantes: una Juventud que piensa y siente devoción por iniciarse en la comprensión de los problemas de la dominicanidad, en su transición al siglo XXI, ha encontrado refugio allí, máxime luego de la dispersión del movimiento clubístico, desde mediados de los 80’s, en las barriadas y comunidades de menores ingresos.
En Republica Dominicana, el periodo comprendido entre 1969 y 1973, constituyo para el mundo adulto, un momento de grandes transformaciones del estilo de vida de la nación. Cuatro hechos fundamentales así lo muestran:
1. La discusión sobre las leyes agrarias;
2. la afirmación del economista José Luis Alemán,SJ en el sentido de que tal año (1969) marca el viraje a la norte americanización de los patrones de consumo, para el dominicano promedio, lo mismo en la ciudad como el campo;
3. y finalmente, la expedición guerrilla del coronel Francis Caamaño (1973). La ultima Utopía armada, como señala Matos Moquete en su obra.
4. El predominio de la concentracion de la poblacion nacional en areas urbanas,gracias a los flujos de las migraciones internas, campo- ciudad (Oficina Nacional de Estadisticas: Censo Nacional, 1950,1960,1970)
La historia oficial sobre esos años, ya esta escrita, falta que sigan apareciendo otros ciudadanos y ciudadanas, que testimonien ante las presentes y futuras generaciones, que pensaba la dominicanidad –desde las bases de la sociedad- en los pequeños liderazgos locales y regionales. Así alguna vez, lograran los pueblos reconstruir su memoria y rescatar del olvido, los ausentes, los proscritos, los malditos, que son las piezas del puzzle, que complementaran los eslabones del panorama, mejorando la complejidad y su policromía, en la sociedad pluralista.
Quizás por lo anterior el ano 1974, reviste tanta importancia en la historia reciente, no sólo por lo que simbolizo el Acuerdo de Santiago, ni sus caravanas, ni su retiro de la justa electoral; sino por la trascendencia de la solidaridad y el compromiso por democratizar la sociedad, también desde la cultura, rompiendo el cascaron de ‘ínsula extraña’, a fin de reencontrarse con la juventud, de aquí y de allá, deseosa de cambios y dispuesta a pagar el precio de la invención o la vida iconoclasta.
En las páginas recientes del siglo XX, ningún año, en la Republica Dominicana mostró una vocación, anti-censura con mayor vigor movilizados que 1974, por parte de la sociedad civil. Contra la represión y la intolerancia, sólo pueden encontrarse aquellos que se inscriben en la postura ética, filosófica y política de prometer y promover un giro a la situación de represión de la vida espiritual, como derecho inalienable en cívitas . La libertad siempre ha tenido un alto precio, por ello decía Benjamin Franklyn: “quienes que cambiaron la libertad por seguridad, no merecen ni la seguridad, ni la libertad”.
La libertad en una nación donde mas de la mitad de la población para aquel entonces tenia menos de 24 anos de edad, es también un poco una llamada a la fiesta. Y por ello, la música, siempre ha sido tan importante para nosotros y nosotras. Amen de los autores que sostienen que de todos modos el dominicano, “es un merengue triste”, a lo que agregamos, pero merengue al fin, con mambo, mucho, mambo metálico y juguetón.
2.2. Grupo “Convite”. Vida y alteridad, en un orden de prohibiciones y prejuicios.
Aunque la intencionalidad de fundar una agrupación capaz de ligar investigación, recreación y divulgación del folklore y puesta en valor de la riqueza rítmica –y lírica- de Republica Dominicana había sido una preocupación valida por determinadas minorías desde el siglo XIX, es con la fundación de “Convite” -especializado en experimentación sonora, incorporando las herramientas de la investigación social, gracias a la contribución del sociólogo Dagoberto Tejeda Ortiz y Miguelito Mañaná, Luis Días, Ana Marina Guzmán, José -Chemo- Rodríguez, José Roldan, entre otros entusiastas para aquel entonces de las ciencias sociales- cuando la música inicia su periplo, intentando sistematizar las herencias, desde una postura radicalmente distinta a la preceptiva de la cultura oficial –con marcado acento hispanófilo- desde los ‘encantos’ de la anexión Santanista, pasando por la cruzada contra la ‘africanización’ de la Republica Dominicana de Pena Batlle y desembocando en el reencantamiento de los discursos deudores de tales puntos de vista a fines del siglo XX.
Miguelito Mañaná, José Rodríguez, Ana Marina Guzmán, José Roldan, Luis Díaz, entre otros animadores culturales y artistas que asaltaron la televisión con una propuesta artístico-conceptual de recuperación de los rincones -o ‘Yacimientos musicales en vías de extinción’, como titulo Luis Días una de sus conferencias en el Centro de la Cultura, a principios de los ochenta- marginalizados de la riqueza rítmico y poética de la Republica Dominicana, del legitimo encuentro con la raigambre del Caribe. Ellos bajo el mentor y animador, que fue y sigue siendo Tejada Ortiz, marcan un viraje a la pretensión de las industrias culturales por impulsar una versión tropical del ‘star system’ en el caso de los combos, peri-combos y conjuntos típicos de aquella época.
Para aquel entonces la bachata, seguía siendo una música emergente, difundida casi en exclusiva por la “antena polidireccional de 360 grados de Guarachita” “Salve pa’subi la voz”, “Bala que zumba no da”, “Candelo”, “ Con flores a Maria” entre otros cortes del disco de larga duración “Convite con vida”, son algunas piezas que se colaron en el alma de quienes -desde el interior del país por vías del “Show del Mediodía” y otros espacios- observábamos como nacía una generación de artistas, con una visión distinta del momento social y cultural de la nación.
Al mismo tiempo aparecían los intentos de aprovechamiento de la televisión para recrear alternativas de pensamiento humanístico, como los de Producciones “La Causa”, bajo la responsabilidad de Jimmy Sierra, o la telenovela “La Sangre” de Tulio M. Cesteros –con una musicalizacion y tema memorable de Víctor Víctor - y otras recuperaciones del discurso literario, como el programa “Peña de Tres”. La efervescencia creativa permitió reconstruir una visión-otra sobre el espejo en el cual mirar nuestro pasado y el futuro en la Isla Hispaniola, produciendo una serie de importantes distinciones sobre el sincretismo insular.
Como nación multicultural y multiétnica la Republica Dominicana había mantenido la exclusión hasta bien entrado el siglo XX de los discursos y practicas mágico-religiosas afro, mediante la estrategia o bien, del silencio, cuando no de la prohibición abierta, del mismo modo que las dictaduras nonacentistas, y las propias autoridades de la Colonia, lo había venido efectuando con gran eficacia, desde la llegada de los primeros esclavos al territorio.
Los rasgos africanos en la conformación de la nación y la cultura dominicanas habían sido eclipsados tanto como se pudo, en favor de una indianía –siendo “El Enriquillo” de Galván un pilar fundacional en tal concepción- que en el caso dominicano, como la locomotora de un popular comercial, ‘solo pitaba en la imaginación’. No se trataba a los fines del caso, lo mismo en el caso de los trabajo de Rosenberg, de repensar sólo la música; sino por el contrario implicaba la inclusión de una mirada al modo y estilo de vida, como totalidad, incluyendo: gastronomía, vestido, vida espiritual, patrones lingüísticos y comparaciones con otras culturas, como las de la Cuenca del Orinoco.
2.3. De la fundación de Casa de Teatro a los... 7 días aquellos.
El paisaje actual dominicano en la promoción cultural, guarda honda relación con los gestores y animadores que desafiando la cerrazón epocal en 1974, optaron por crear Casa de Teatro y otros sectores orientados como la CGT a organizar el Festival “7 Dias con el Pueblo”.
La labor de detección de nuevos escritores y artistas para el quehacer profesional o profesionalizante había correspondido en la generación anterior, a las actividades de entidades como el “Puño” y la “Mascara”, a la fundación del MCU y el Departamento de Extensión Cultural de la UASD, en los albores de los 60’s y posteriormente la llamada “Joven Poesía”, en la década siguiente.
Como festival internacional el primero de su género “7 días con el pueblo” represento uno de los pocos momentos en la historia del siglo XX en que: artistas, escritores, partidos políticos y el liderazgo del movimiento social, encontraron una sincronía, en conexión simultánea, con:
• una expresión alternativa e integradora de los sectores liberales o democráticos de la nación;
• una jornada reivindicando el uso del tiempo libre, desde el punto educacional;
• la demanda general de reformas democratizantes de la sociedad dominicana y respeto a los derechos humanos;
• un canto al derecho a la disencion y a la libertad de conciencia a titulo individual y social;
• expresión transgenérica, transepocal, en la cual literatura, trova y música, se fundieron;
• y una visión trascendente de empalme con las realidades iberoamericanas, desde la óptica de la solidaridad humana.
La participación de España, Cuba, Sud America y Puerto Rico brindo a la actividad la resonancia continental necesaria, para dejar constancia de que una nueva generación -desde el punto de vista de las audiencias obligadas- estaba sedienta de escuchar y ver otras ‘fachas’ de los artistas, mas allá de la copia de los estereotipos del ‘star system’, pésima representación de la “maquina de sueños” de I. Ehrenburg, ‘a la criolla’.
El otro impulso importante al movimientos alternativo o experimental de las artes y la literatura, llego de la mano de la apertura de “Casa de Teatro”, que a lo largo de una generación de existencia, se ha consolidado como el mas importante proyecto cultural de la Republica Dominicana, brotado de las propias bases de la sociedad. Por años, los premios de “la Casa”, estarían junto a los “Siboney” compitieron en prestigio, con los nacionales otorgados por el sector publico, los cuales tradicionalmente originan grandes polémicas, producto de interferencias extraliterarias.
En lo personal, el año 74, no fue nada simpático, por la perdida de mi abuelo materno, aunque después de los 94 anos, es poco lo que el común de los mortales pueden resistir a las seducciones de la muerte. Y fue así como abandone la ciudad de La Vega, para moverme a Santo Domingo, un par de años. Así conocí en pleno uso de razón, el sistema publico de educación y sus angustias para un niño de mi edad.
Las matemáticas y los números los tengo reservados para mi vida privada, de modo que como nos mudamos de forma repentina a Santo Domingo, cai en el INVI, del 10 y medio de la Sanchez, en casa de mi hermana, y de repente asistir a merodear por el Mirador Sur, se hizo costumbre para mi o bañarme en una poza a la que curiosamente anos después inspiro una canción de José Duluc -“Invi’s Paradise”- Era como una suerte de piscinita natural, en medio de los arrecifes del Mar Caribe, las olas rompían a pocos metros y permanentemente renovaban el caudal, algo que nos salvo de los veranos, puesto que quedaba al cruzar practicamente la casi siempre desierta en aquella epoca, Autopista 30 de Mayo.
La insoportable sensación de ahogo en medio del calor, para un barrio semi despoblado y recién abierto, la ausencia de construcciones en altura, que pudieran obstaculizar el acceso al paisaje y el horizonte: infinitud libertaria del mar. Aguasvivas, Maresina -su hermosa hermana- eran razón suficiente para salir de la calle Central y torcer la esquina. Existen beldades, que ni el tiempo puede combatir hasta rendirlas. El INVI, de aquellos anos era un buen lugar para soñar, exceptuando la requisa de un componente mixto, justo el dia en que murio Amaury German A. y los muchachos del Movimiento 12 de Enero.
Excepto por las canciones y la alegría de las recepciones del espíritu Santo, no sabia nada sobre los ritos protestantes, antes de 1976 precisamente por entrar en contacto con ellos en la etapa que atravesaba, llegue a compenetrarme con su perspectiva didactista del arte y la literatura, así como con algunos de sus valores mas preciados.
Mientras me adentraba en el bachillerato comenzaron a verse en el cielo, los signos de que determinadas pesadillas, estaban tomando el camino del ocaso; al tiempo que resurgían como hidras en el Cono Sur. Sobre la cosmovisión protestante a penas conocía que fue tomada como excusa, para despoblar la banda Norte en los tiempos de Osorio. Por dentro no sabia nada, excepto lo leído sobre la reforma en Europa, en sexto y octavo grado, pero de la convivencia ni idea.
De momento era mi tercer ‘encuentro cercano’, con la convivencia religiosa. La diferencia en esta oportunidad era que estaba en la onda típica de la adolescencia, del perpetuo ‘non conformance’.
El bachillerato me permitió aclarar muchas de mis dudas y mis temores al mundo adulto, optar por las cosas que me distanciarían del intento de regresar al redil de los adultos grises, y franquear las puertas de un lugar, en el que aun me encuentro -a Dios gracias- en que por encima de los enanismos, las traiciones o los dolores, se puede decir, que se toma uno el tiempo y la libertad, para intentar seguir construyendo y viendo la vida a color, sin lo cual el acto creativo se rutinizaría.
Con el reverendo Hector Fernandez Mata como director un buen día me encontré asistiendo a los ensayos del teatro GRUTIE- Grupo de Teatro del Instituto Evangélico- y unos meses mas tarde me promovieron a subdirector.
El arte y la literatura de aficionados, a la vez de mejorar la receptividad y la calidad de desconstrucción de las obras profesionales, permite activar una serie de resortes existenciales y de convivencia, al tiempo de fortalecer valores como :
• solidaridad intragrupo;
• sensibilidad a los problemas sociales y humanos;
• mejora la fluidez de la lectura y enriquece el vocabulario, sorprendentemente, durante el juego de los ensayos de mesa, esencialmente;
• favorece el ‘sprit de corps’, el sentido de pertenencia, capacidad de vencer la apatia y la abulia extra clases;
• fortalece las relaciones de la institución educativa con la comunidad, en la medida en que un montaje, requiere lugares para la representación y tal desplazamiento por el territorio de la ciudad o la región, contribuye a la auto-estima, la autonomía y relaciones de los partipantes en tales eventos como actores, amen de los valores artísticos y éticos, que suponen las piezas seleccionadas, para los distintos tipos de audiencias.
Lo que tenían en común los profesores de aquella época, lo mismo en Bellas Artes Santiago, como los mencionados del “Evangélico” era un perfil que en inspiraba, a quienes deseaban emularles, en alguna medida, no en las clases, sino en la vida:
• Vocación por su área de trabajo;
• Pasión para defender sus puntos de vista, sin atropellar la disensión;
• Competencia profesional;
• Visión de futuro;
• Anudadas esas virtudes por unas firmes convicciones democráticas y modernizantes, sobre el papel de la cultura, y no solo de su disciplina artística en el desarrollo de la vida comunitaria, y de los practicantes de la misma;
• Fe en la juventud, como pilar de un proceso de cambio o contestacion socio-politica;
Los atributos de maestros como Víctor Checo y José Núñez, en la Escuela de Bellas Artes de Santiago y una oportunidad de intervenir en el teatro laico, “Circulo Teatral de Santiago” me abrieron las dimensiones de lo culto y lo profano, en las artes escénicas, lo cual vino afortunadamente aderezado con la apertura del Centro de la Cultura de Santiago (1979) con sus múltiples talleres, cursos, encuentros, algunos de cuyos invitados internacionales, terminaron sufriendo mis primeras entrevistas, en materia de periodismo cultural, para “Proyección Estudiantil” entre ellos Dean Zayas, Sergio Arraw, Alberto Rowinski, Jorge Huerta, Luis Felipe Rodríguez, y otras voces de la contemporanía teatral del continente, invitados por Rafael Villalona , a la sazón director del Teatro Popular del Centro (TPC).
Gracias al Centro de la Cultura de Santiago, la ciudad recobró la conectividad con el resto de las manifestaciones de la Región y el país, obviando por unos pocos años, la componenda perversa, que en el siglo XIX, le arrebato la posibilidad de ser capital comercial y cultural de la Republica. Santiago, entre 1979 y 1985 se transformo en la capital para el teatro experimental y popular, exiliado para aquel entonces de las augustas salas capitalinas en el Teatro Nacional, por ‘deficiencias de profesionalización’ decían algunos, como recurso para dejar fuera los exponentes del teatro barrial, el happening callejero, afortunadamente el tiempo, el tesón y la vocación terminaron asentando en la actividad teatral profesional -incluso como enseñantes de la educación artística profesional publica- muchas de las voces y talentos excluidos, por aquella oportunidad.
A raíz de ese cambio en jerarquía del lugar de Santiago, en el concierto nacional de la actividad creativa -no solo teatral, sino también danzaria, con la llegada de Armando Villamil, del Ballet Nacional de Panamá- afianzamos la percepción en el movimiento cultural de la época, de que se podía profesionalizarse sin renegar de los principios.
Sin el escenario y las periódicas convocatorias a eventos del Centro de la Cultura de Santiago, a los ‘compañeritos del teatro popular del interior del país’ se les habría hecho mas difícil compartir y participar en experiencias muy enriquedoras desde el punto de vista artístico y humano, con grupos como GRATEY, GAYUMBA o la Corporación Colectiva de Teatro Popular (COCOTEPO), entre cuyos lideres se contaban hombres de la escena como Basilio Nova y Jesús Sosa, dos incansables trabajadores, que antes sólo había visto en la tele, con trabajos para producciones “La Causa” de Jimmy Sierra.
Frank y Reynaldo Disla, fueron otros de los que por aquella epoca tomaron el camino de de Santiago ‘por la pista’. Eligio Perez, Robinson Aybar, Esther, Margarita, Rocio Rossi, Jose Bonilla, Raffy Gutierrez, Juan Alberto Tineo, Nelson Checo, Lorenzo Martínez, jóvenes de la ciudad corazón, hacían la contraparte local en los encendidos debates, de las escuelas, el fin del arte, la cuestión nacional, lo popular, la función del actor, su status, sus necesidades como ser humano y como parte de una sociedad en transición, como la dominicana de principios de los 80’s.
La defensa de las herencias, el carácter de la cultura nacional-popular, la visión estratégica de la planeacion y la concurrencia de lo político o ideológico en tal cuestión, no se me había ocurrido, en realidad poco había descendido por la tierra, antes de llegar el debate hasta tal punto. Las artes y la literatura, fueron siempre un hobbie inocente.
La cuestión esencial para la época eran los debates -y el debate, desprovisto del odio mortal de las intolerancias, siempre fue mejor que la fe ciega- libres del sectarismo, de las miopías del ‘frío corte de la lucha de clases’ del que antes hablo Althusser, aun muy vigente para la época. La absurda división del tira y jala, del floja y aprieta de los partidos políticos en los frentes de masas, lo mismo en las comunidades literarias, artísticas, de investigación, los clubes culturales –aun vivos para aquel periodo- en ocasiones hizo perder de vista lo esencial las identidades como sector de clase, con un conjunto de problemas compartidos, como actores del proceso, mas que como expresiones de una devoción o requiebro ideológico, en ocasiones obnubilante, aun cuan no fuera para la interpretación del Partido, con mayúsculas como agencia de empleos, promoción social o búsqueda de canales para la trascendencia, con recursos públicos, como en camadas mas recientes de ‘militantes’ y ‘simpatizantes’.
Juntos y solo juntos, como un sector de clase, consciente, critico, lúdico y al mismo tiempo muy frágil, desde el momento en que la utilización de lo que cada uno hace o piensa, se presta a la manipulación o instrumentalización – o tergiversación- por parte de las diversas instancias de poder, en las sucesivas administraciones del Estado. La ‘horda de los inútiles’, los bonzos barthesianos, con mucha mas fuerza que otras comunidades requieren del soporte del Estado, aunque el se la pasa bien, en la mayoría de los casos, sin mirar hacia los cenicientos de la producción de valores, símbolos y otros intangibles que los entendidos llaman cultura espiritual.
La pasión y la gratuidad de la misma, podría resumirse en una curiosidad, una sed de aprender, por joda, por diversión, y luego compartir lo poco o lo muco aprendido, con el mismo desinterés de cuando te llega un visitante inesperado, pero felices, del acto en si de compartir, en solidaridad, sin ningún otro apellido. Sin ninguna otra utilidad.
Para aquellos tiempos, era usual, tolerada y hasta promovida, la doble explotación del trabajo intelectual entre las organizaciones democráticas, un gran laborantismo, unos altos niveles de desinterés y compromiso en los quehaceres voluntarios, algo que dentro de las llamadas organizaciones de la sociedad civil, en los últimos lustros del Siglo XX, se fue haciendo cada vez un ave rara, a partir de la profesionalización de muchas de las tareas que desde la aparición de los clubes culturales y deportivos, había sido tarea de voluntarios y vecinos, deseosos de compartir experiencias, sin contraprestación en dinero.
Que es lo que éramos? Jóvenes estudiantes del Tercer Mundo, en una transición a la democracia. Nada más. Nada menos. La sociedad dominicana era diferente y nosotros estábamos intentando alcanzar la adultez, siguiendo los pasos a los nuevos asombros. Aun no se había barrido con las capacidades de representar un mundo que se disolvía, entre filmes existentes pocos anos atrás como la fiebre travoltiana o “The Warriors”, producción sobre la cual escribió Roberto Gil en “Proyección” que alguna vez tendríamos pandillas en los barrios de las principales ciudades dominicanas. Nadie le creyó. Hoy, poco se puede decir al leer la ‘crónica roja’ de esas mismas franjas de la violencia y la desesperanza.
Aun la lógica costo/beneficio no se había entronizado en la actividad de la animación-cultural, ni se había apandillado la mediocridad en el club del auto-bombo. Era otra edad en nuestra historia, como país y como generación. Sin olimpos, ni colinas sacras. Estábamos pisando raya, para esperar el disparo que nos lanzo a correr por ser lo que cada cual eligió o tuvo o oportunidad de ser.
La diferencia de humor de muchos de nosotros/as, en la perspectiva vital, en las formas de encarar la vida -algunos solo niños/as, que se debatían aun en el cascaron- aunque hubo siempre una mirada adulta que nos dejo ser, aun a contraviento de las reglas, de la ortodoxia autoritaria, con que fue levantándose a mirar el sol la generación anterior, sobre la fetidez de los cadáveres y el miedo.
Para algunos de nosotros era la edad de oro: no cargas familiares, no niños, no rentas o cargos que pagar, sin deudas. Una transición rosa, en cierto modo. Bajo tales premisas el “Centro de la Cultura de Santiago”, y en medio de una gran aura creativa en toda la nación, decidí a los 17, escribir mi única obra teatral representada: “Resbalando por Caminos Lodosos y Estúpidos” (1979). Hacerlo y sentirlo. Al final de la secundaria, en medio de la sala abarrotada del hoy desaparecido Cine Doble, en Santiago. Una única función, complementada con la proyección de una película “ Donde brilla el helecho rojo”. Dos meses y medio de angustias y sudores habían terminado allí.
Como éramos entonces? Con la levedad de las 114 libras y la intranquilidad de una mosca por la ciudad. Era un muchachón como quizás lo eres o lo fuiste tu amigo/a lector/a. A que ritmo estábamos? Bastante rápido, yendo a la escuela; apareciendo en la escuela de Bellas Artes; a los talleres del Centro; los ensayos; las presentaciones en las comunidades marginalizadas, por vías de los clubes culturales o los sindicatos; las reuniones sociales del Centro Español o el Country Club; la vida familiar, leer los muñequitos del Listin Diario, como “Educando a papa”; salir a bailar con las tías – y luego con las novias- la revista escolar; estudiar para los exámenes...en fin, la cuestión es que si se quiere, se puede extender el tiempo y los sentidos como una melcocha...y estar en todas partes en una misma semana, lo demás es lo que ahora se llama ‘administración racional del tiempo’. Total, solo se vive una vez y no hay testimonios, más allá de esta experiencia.
La elección vocacional es ese 97% de transpiración, contra el 3 % de inspiración de que hablo B. Franklyn. Una vida, sin recortes o concesiones. La férrea disciplina que no se ve por las ‘pintas’, aun en las mentes mas rebeldes o libertarias, sin pasión y sin método, en una misma tarea, en la que locura, obsesión y angustia, se entretejen al desafió expresivo. “Quijotes” de siempre, los que no trabajaban por dinero, confiados de que por esa larga experiencia de aprendizaje del vivir ‘mis padres pagan’, esa es su parte del trato, la nuestra lo de las calificaciones. Otros con las mismas calificaciones y mejores, no sobrevivieron, como Amin Abel, aunque sus padres tenían todo el derecho de verlos crecer y desarrollarse. Ingrese a la seccional de actores de AMUCABA en 1980, pero aun las ciencias no me interesaban, ni las articulaba con el trabajo cultural o de desarrollo, me parecían demasiado formalizaciones alambicadas (1980).
En parte la sopa de letras, de las religiones y la contracultura, que luego vino a complementarse con la visita a l templo Krsna, de la Cayetano Rodríguez en Gazcue –el mismo local actual del Movimiento Meta Poético- a pocos metros de casa de Hugo Pérez, mas un desinterés creciente por las matemáticas y la física, herramientas para llegar al umbral de la cohorte de elegidos para el ‘alto saber’, terminaron preenjuiciándome contra la oportunidad, de mirar siquiera: qué era? Cómo funcionaba? Por qué? Y para qué la ciencia?. Una lucha contra los limites, de la misma estatura o peor que la que tuve que librar contra mi mismo y mis condicionamientos para vencer el ‘temor a la maquina’, sentándome en un curso de computación para Lotus 1,2,3 casi veinte años después.
El contacto accidental con una profesora de introducción a la filosofía, me saco del encerramiento y los comportamientos estancos: artes Vs. Ciencias, durante el mismo año 80. Tuve la buena ventura de conocer a Clara Ornes. En una universidad masificada, es mas que un privilegio que un profesor, dedique una parte de su tiempo a conversar con un pequeño grupo de estudiantes entusiastas, en los pasillos al término de una clase. En un dialogo que no supero los diez o quince minutos, ella derribo una barrera , verdadero lastre, con que venia moviéndome por el movimiento cultural: una percepción errónea en relación a los vasos comunicantes entre proceso creativo –ficcional- y el quehacer cotidiano de las ciencias. De ahí -lo mismo hoy que en el siglo XX- recupere una tradición de pensamiento, que había dejado de lado en mis lecturas, ya que, pese a su juventud en nuestro país y el mundo, las ciencias sociales guardaban una estrecha relación con la búsqueda de la libertad y por consiguiente con los estudios humanísticos.
Las palabras exactas se desdibujan en la distancia, sobreimpresas, con otras voces, ecos, frases, tonalidades, aunque el concepto de lo discutido con la profesora Ornes, era muy esclarecedor y por considerar, que podría ser de utilidad he intentado un esfuerzo de reconstruirlo al menos en la progresión de las ideas originales:
“[…] Libertad no es una palabra, solamente. La libertad no es algo a lo cual una ley te da derecho de acceso. La libertad humana es un complejo conjunto de relaciones y condicionamientos culturales, sociales, afectivos, que nos permite visualizar su existencia o sentirla. No es total. No es eterna. No viene dada, se construye paso a paso, cada dia y con distintas herramientas, dentro de la sociedad, a titulo individual y colectivo. Toda libertad es relativa, como todo saber, se es sabio o libre, con respecto a algo, durante un momento concreto, pero la vida no es estática, tampoco la sociedad. De ahí la necesidad de luchar, contra la ignorancia, nuestra propia ignorancia, saltando las barreras, los limites de nuestra propia mediocridad, segundo a segundo, día por día, a lo largo de la existencia completa y en todos los ordenes de ella: olvidando y aprendiendo; enseñando y aprendiendo, sin dejarnos seducir por las tentaciones, que nos invitan a parar. La universidad no puede darte, ni libertad, ni conocimiento. Su tarea es mas modesta: proporcionarte métodos, para que intentes hallar, explorar o comprender, la verdad, y enfiles tu vida y tus obras, al interior de una tradición cultural, científica, humanística o conceptual, en sentido amplio. La universidad puede en suma, enseñarte las reglas o normas, que tarde o temprano tendrás que verte en la obligación de romper, para mantener retrocediendo las fronteras de las ciencias. Como artista joven tu tarea sigue siendo, no obstante, seguir persiguiendo la originalidad, dentro del proceso dialéctico de interacción con tus amigos, dentro de tu propia comunidad. Solo anclando las practicas artísticas a un contacto con la totalidad de los quehaceres de una cultura, puedes recuperar su dinamismo y pretender alguna vez alcanzar la ‘universalidad’: si no conoces las vías para el enriquecimiento o re-creación de tus propias raíces, historia, tradiciones, autores, productos culturales, obstáculos estructurales a la divulgación o la investigación, para el desarrollo del pensar libre o la criticidad, la interpretación, la predicción de cursos en las tareas del dominio del el lenguaje, el pensamiento, la naturaleza y la sociedad; si no se conocen las evidencias del mundo científico para generar leyes y explicar procesos en tales ordenes, entonces estarás hablando por hablar, llenando el panorama de mas oscuridad [...] También si no conoces nada sobre ti mismo, adentro, no podrás encontrar rutas desafiantes de tus visiones, valores, prejuicios, aun cuando en ocasiones representen certezas de toda una vida, interrogarse sobre el por qué, el para qué, cómo, te ayudara a mantener el hilo conductor con el cambio y seguir actualizando, enriqueciendo lo que sabías, o creías saber sobre algo o alguien, aunque esa persona seas tu mismo. Tu universo inconsciente, el ‘serendipity’, la parte instintiva de tu personalidad cuenta también al momento de elaborar hipótesis o supuestos, para la creación....la creación no se limita a las obras de arte o literatura, es un atributo de los seres humanos para enfrentarse a situaciones límite. La intuición existe y rinde sus beneficios en filosofía lo mismo que en los procesos de las ciencias, en las estrategias para operacionalizar el método u orientar la observación, dentro de una lógica, a recoger piezas para rearmar la realidad. Dar coherencia a partes de un todo, cuando las reglas o las verdades conocidas se acaban, como el instinto de procurar orientarse en la oscuridad, lo mismo en las ciencias como en las artes […]Saber nos hace modestos, conscientes de que detrás de lo sabido, se levanta la montaña de nuestra propia ignorancia, ante las nuevas interrogantes que despierta cada problema resuelto[...]”
Aun en los debates del mundo cultural de Santiago, y mucho menos en las interacciones escolares, nadie me hablo de las conexiones con el hombre y la mujer de la calle, sus problemas en el mundo real, día por día, ni de los tipos de contribución de las artes o la literatura, en el ejercicio de capacidades, destrezas, sistemas de organizar los conocimientos para interrogarse o resolver problemas, materiales y espirituales.
En una primera aproximación a la comunidad, al mundo del ‘artistismo’ parecía una actividad interesante o divertida como pasatiempos solamente, no algo que en alguna medida tuviera uno que tomarse en serio o que podría torcer el curso de una vida. Ese curso rutinario para iniciar los estudios universitarios imagino que no estaba pensado para inspirar tales ‘perdidas de la inocencia’. Una conciencia satisfecha, conforme, poco puede hacer por alcanzar a interrogarse sobre lo nuevo, o los vasos comunicantes, para rastrear los vestigios de lo Viejo, en las expresiones, productos, procesos u obras mas recientes.
El futuro, nunca es 100% nuevo, como no es cien por ciento desconocido, la icnología de la sirena: antes las partes, existen de alguna manera, por separado. Y justo allí es donde entra la necesidad de observar y estudiar, el entorno, las contribuciones de las ciencias y las tecnologías, a la comprensión de los desafíos o las incertidumbres del acto creativo.
Un retorno a una postura del asombro, que solo comparten los niños, el encantamiento del pensamiento helénico, frente a los saberes fuera de sus fronteras, o un personaje encarnación del stil novo, del Renacimiento europeo, como Leonardo De Vinci. Claro que en los tres casos anteriores, nadie disfruto de la capacidad de verse perturbado por las ofertas de la trivia, la industria del entretenimiento o el conocimiento sistemático de los procesos psicológicos y sociales, que mueven los individuos o sociedades enteras hacia el consumo del tiempo libre, en actividades sin repercusión alguna, en la elevación de su calidad de vida o de su comunidad.
El solipsismo, no había llegado aun al desentendimiento de los destinos sociales, para refugiarse en las cuatro paredes de lo intimo; tampoco, la presencia de la muerte y las maquinas, inspiradoras del exterminio, habían brindado el espectáculo, de la muerte y la violencia, como herramienta, de las negociaciones o el ‘lobby’ de las naciones industrializadas, ante los ‘pueblos bárbaros’, justamente en uno de los cuales nacimos.
No existe una opción ´única o políticamente correcta’ para el humor o la creatividad en sentido amplio para la producción de valores, ideologías, estéticas, o una ética universal, son los sujetos en sus producciones y en sus desconstrucciones, en sus relecturas, quienes son capaces, gracias al lenguaje, al discurso y a su intuición de aportar sentido a los universos simbólicos, inmersos en los cuales vivimos, si no alcanzamos a alienarnos con la publicidad y la propaganda y mantenemos los sensores dispuestos, en tal sentido.
3. Crear no es tarea para rebaños, sino de los sujetos.
Una actividad para el gerente, el chinero, el chico bien, el político, el líder barrial, hombres y mujeres, al borde del precipicio, en algún sentido de sus roles, competencias o expectativas, es ‘un sacar de abajo’, que afortunadamente se puede aprender, en lo teórico y en lo practico, en estos años de la nueva transición, no solo a un nuevo siglo, sino también a la sistematización de lo aprendido en el siglo XX, que podría ser útil, para transitar al menos, los primeros anos del presente: el conocimiento del suelo que pisamos y el que heredamos.
Un saber dónde se esta moviendo la creatividad de cada cual en una nación que se ve zarandeada por el oleaje del cambio, despeinando las certidumbres –privilegiantes, artificiales, la mayoría de las veces- en la organización del modo, estilo, calidad y perspectiva de la vida en sociedad.
El cambio no es un paquete terminado, manufacturado allende los mares, sino un proceso, que aunque se inspira en situaciones o coyunturas de contextos, en ocasiones nada humanos o humanizantes, se hace susceptible de una contribución de la subjetividad, del niño, del anciano, de las organizaciones, en, desde y para la consciencia del movimiento, de la trashumancia de las ‘verdades’ o los desafíos, aunque de paso, algunos ‘santos´ se desparramen desde desde los altares al suelo.
Movilizando la creatividad en calidad de autor/a, lo mismo en las ciencias, en las artes, en gestión de negocios o de las insticiones sociales, o del sector no lucrativo, pretendiendo una asepsia y neutralidad -en lo que llamaron los Concilios de Puebla y Medellín ‘la opción preferencial por los pobres’- resulta una visión, del proceso de desarrollo integral, a la vez violenta e hipócrita, considerando las especificidades de las estructuras sociales heredadas -luego de casi cinco siglos de intolerancia y oscuridad- por nuestra generación.
Ser un autor amante de lo propio, entendiendo como tal, lo que sensibiliza, humaniza, diversifica y permite sentirse permeado por lo del otro, sin ánimos de dominación de la libertad conceptual y espiritual, no es una tarea libre de riesgos, ni proclive al reconocimiento inmediato por los coetáneos, colegas o no.
4. Bueno, como Icaro, cerré los ojos y un buen día, me eche a volar por los ventanales.
Amar, respetando -y romper muros, con la fuerza insondable de la curiosidad y la pasión- los múltiples roles de los y las cientistas sociales en paises tardo-capitalistas como Republica Dominicana, fue un aprendizaje, emprendido en paralelo con lecturas diversas entre las que no falto la ‘teología de la liberación’, sincronizada con las declaraciones de la jerarquía eclesiástica católica, sobre el problema de la falta de equidad y las vías para la superación de la exclusión y la pobreza en América Latina, ulteriormente, ratificada por la Declaración de Santo Domingo (1992).
Inconscientemente y por espacio de casi tres anos, estaba saltando de un reduccionismo a otro: el sociologismo o antropologismo -aunque luego aprendí las debilidades de este punto de vista del materialismo mecanicista o la visión de la dialecticidad como catecismo interesado- me encontré enredado carnalmente con ‘el imperialismo sociologico’, tanto en la reconstrucción de lo social, como en la orientación de mis textos, tales como conferencias, ensayos, e incluso la poesía.
Las herramientas para superar esa visión manualesca de la dialéctica materialista, no estaban a mi alcance, aunque no me arrepiento de ese contacto, ni del sankirtan en el Templo Krsna,de la Cayetano Rodriguez, en Gascue, donde poetas y artistas diversos nos juntábamos con los yoguis, a desembarazarnos de nuestras intoxicaciones, en un mundo chato y materialista, durante cada fin de semana.
Las respuestas las encontré con otros maestros, así que después de unos meses de interacción comencé a reorientar la perspectiva creativa y filosófica de mi vida. Nunca es cómodo admitir que se ha equivocado uno, tampoco sentirse apabullado -en su ignorancia catedralicia- por personas formadas, bien formadas. La cuestión del redescubrimiento de las viejas respuestas -con métodos nuevos o viejos- necesita, como el vino, un periodo de incubación y añejamiento, en que se debate cada quien con las cartas en la mesa y las constataciones empíricas. Durante los cursos de estética, primero con Pedro Mir y luego con Diógenes Céspedes, encontré una aproximación a lo antropológico y posteriormente logre otear la diferencia entre los discursos en boga –estructuralismo, impresionismo, estilística, sociologismo marxista, esteticismo- en la critica de artes y literatura en Republica Dominicana, de los anos 60-70’s.
Aunque resulte difícil de admitir para amigos, colegas y condiscipulos, hoy ligados a la enseñanza superior, creo que el contacto con teorizaciones como las de Benveniste – por sobre todo la tesis de la intraducibilidad de los sistemas simbólicos- y la ‘poetique historique’ de H. Meschonnic, representaron una ruptura, aplicable también a la discusión del trabajo de la animación cultural, lo mismo en el Departamento de Extensión Cultural de la UASD, que en el Movimiento Cultural Universitario (MCU) para aquel momento.
Voces nuevas para un visionado ágil -critico mismo tiempo de la época actual- en su especificidad, para el estudio de la retórica, la semiología y la poética y las modalidades en que tanto Benveniste, como Eco, alcanzan a describir el lugar de la cinética y las estéticas fílmicas, como sistemas de representación de idiolectos y sociolectos, capaces de atravesar las fronteras de las culturas o las intolerancias.
“Entre los 15 y los 35 uno se cree que es inmortal” como dice la canción de A. Cortes, ninguna frontera parece insalvable, ningún punto focal imposible de alcanzar, es la pasión por la irreverencia. A los 18 empecé a pensar en el daño que hizo a la cultura, la decisión de la dictadura de mantener en la invisibilidad social y en la ausencia de educación formal a millones de seres humanos, lo mismo que renegando de las posibilidades de brindar servicios sanitarios adecuados a los ciudadanos/as, en Dominicana, como en otros lugares de América Latina, Caribe y Tercer Mundo.
La perversidad derivada de no permitir las condiciones para auspiciar la actividad cultural masiva –fuera de ciertos cenáculos privilegiados, como los “Cuadernos Dominicanos de Cultura”- con cargo al presupuesto nacional y la incapacidad de las diversas administraciones sucesivas para propiciar, desde las agregadurías culturales, un impulso sostenible a las industrias culturales –editorial, fílmica, video-teleásticas, así como la edición de música experimental o folklórica- en la exploración y penetración de mercados internacionales, sirviendo de vanguardia a las necesidades en materia de canales de distribución del, siempre anunciado y nunca creado, Ministerio de Comercio Exterior.
En las industrias culturales, como en otros sectores de la economía y la sociedad dominicana, el sesgo anti-exportador, la penalización de los generadores de divisas, -reales o potenciales- ha sido una consecuencia mas de la miopía como enfermedad ocupacional típica de los gestores de la administración publica en el siglo XX. A mas de cuarenta anos de la desaparición física de Trujillo, es poco lo que ha evolucionado la Republica Dominicana, en la visualización de oportunidades y estrategias para la consolidación del empleo, explotación del potencial como generador de divisas o monedas convertible, en renglones como la artesanía, las artes, la industria editorial, o similares.
Aun el liderazgo de muchas de nuestras naciones y municipalidades, cree poco, en el potencial transformador de las relaciones de producción, cuyo anclaje descansa en expresiones y constataciones empíricas recientes, dentro del nuevo paradigma de la complejidad, en frases acuñadas y popularizadas recientemente, por autores como Cobra:
“[...]la imaginación como fuente de riqueza[...] las empresas de servicios buscan talento para enfrentar desafíos y superar obstáculos[...] la nueva felicidad en el mundo de los negocios no proviene de las utilidades, sino de la satisfacción del cliente, puesto que a inicios del siglo XXI las personas se preocupan no sólo por su conocimiento intelectual, sino también por las partes mental, espiritual y corporal[...]”
Anclados a los renglones como la provisión de bienes o servicios, aun cuando se sea conciente de que representa a penas el 2% del comercio internacional mundial, ni el sistema escolar, ni las universidades, ni la administración publica, han virado a reposicionar el lugar de la creatividad y la criticidad, sistemáticamente utilizadas para dar la cara en la construcción de los nuevas interrogaciones y respuestas, para desarrollar oportunidades, en el marco de los paradigmas de la llamada sociedad de la infamación.
Si mal no recuerdo era Miguel D. Mena, quien hablaba a fines de los 80’s, en casa de Pedro Taveras de la existencia de ‘una poesía agropecuaria’, en los pueblos del interior de paises como Republica Dominicana. Ahora y en poco mas de una generación, casualmente nuestra generación, las amenazas y oportunidades cuyo génesis por lo general se encuentra allende los mares, representan -en el entorno de la vida institucional, comercial, industrial y cultural de los paises pobres- factores de incertidumbre, a la hora de decidir hacia donde virar con nuestros sueños y nuestros pasos, tanto individuales, familiares, corporativos, como en la concurrencia de opiniones e intereses, en la redefinición de un proyecto de nación, donde los paises vecinos, no sean percibidos como una amenaza, o la excusa para liberar los cancerberos del instinto chauvinista de nadie.
Clisés y paradigmas, amparados por la virulencia fundamentalista del pensamiento único: ‘knoweledge society’, ‘globalization’ o el recetario de ‘curas a la pobreza y la exclusión’ procedentes de las catedrales del mundo neo liberal, nos ‘invitan’ a organizar las sociedades, a modernizar el Estado, suprimiendo la solidaridad, o focalizando la ayuda a los indigentes.
Al revisar la historia de los liderazgos que fungen como conversos, en tales ideologías, nos damos cuenta, de que en ningún sentido y bajo ninguna circunstancia, en tales naciones: el Estado traiciono jamás a sus productores industriales o agropecuarios, ni renegó de la inversión en los servicios públicos, en la investigación y desarrollo, orientadas a fines estratégicos o en la supresión de los subsidios. Es la comedia humana: recomendar, lo que no funciona para el desarrollo de los propios paises recomendantes.
Organizar o modernizar -a la altura de las expectativas de los ciudadanos o de la complejidad de las circunstancias del cambio paradigmal- cualquier sociedad en estos días requiere:
• altos niveles de flexibilidad y horizontalización, en jerarquías y las estructuras, a fin de poder escucharse mejor los aportes de la totalidad de los potencialmente afectados, por el cambio;
• nuevas competencias y buenos deseos para el desaprender: hábitos, perspectivas, creencias, certidumbres, seguridades ancladas en la reconstrucción o magnificación del pasado o aspiraciones, que definitivamente, se han ido para no volver;
• Asimilar, promover e invertir en la capacitación, manejo del método científico para la optimización del conocimiento, en términos de criticidad y creatividad, en todos los grupos de edad, vistos tanto como recursos humanos como en su condición de personas hábiles -en actitud, necesidad y derecho- para el ejercicio pleno de la ciudadanía, se dibujan hoy como la mejor de las batallas contra la pobreza, la exclusión o la falta de equidad, en, por, para y desde la educación permanente, constituyen desafíos actuales, cuyos costos y estrategias, desbordan el marco de la escuela o la universidad, tocando otras instancias comunicativas y socializadoras, tanto en áreas rurales como urbanas;
• Las personas y no las cosas son hoy la verdadera fuente de ‘riqueza de las naciones’, situación que dista mucho del mundo de los fisiócratas y de las consideraciones contra el ocio de las clases subalternas, en los textos de A. Smith; solo los seres humanos están en capacidad hoy por hoy de abrazarse a la guerra contra la mediocridad, desde la lógica de la auto-perfectibilidad perpetua, afinando las destrezas, para afrontar los problemas actuales y futuros, sin renegar de la solidaridad y la humanidad, consustanciales;
• Tejer estrategias de confianza, satisfacción, en función de la colaboración entre clientes, suplidores/as, entre instituciones, empresas, gobiernos, entidades de la sociedad civil y consumidores finales, es la una posibilidad de convertir en realidad el producto o servicio ‘a la medida’.
• Solo la información de calidad y su retroalimentación permanente, garantiza el cálculo, disminución y control de los riesgos en materia de decisiones ‘lo aprendido del pasado’ no nos librara de desconciertos, faltan voces, estrategias, metodologías participativas, orientadas por y desde la óptica de las necesidades o deseos de los y las clientes, como único recurso interpretativo de relaciones durables en el tiempo, entre organizaciones, proveedores, clientes, comunidad, y los bienes o servicios, que les ponen en contacto persiguiendo niveles diversos y complejos de satisfacción, a lo largo de la cadena de valor del proceso completo.
• Los volúmenes de información critica para apoyar las decisiones, la velocidad de proceso, la diversidad de tendencias a intentar explicar, controlar, predecir, tanto en el entorno interno, como externo de las organizaciones, obligan a identificar entidades, personas en capacidad de recibir, en el marco de la discrecionalidad y la integridad profesional, nuestras confesiones institucionales, en tiempos de cambio permanente.
• La co-opetencia, se perfila como posibilidad, en el caso de la micro, pequeña y mediana empresa, al momento de asumir los procesos de apertura, como desafió y oportunidad, independientemente de los riesgos inherentes en las asimetrías Norte-Sur.
• La manufactura, los servicios, el comercio -y el intercambio cultural- Sur-Sur, la participación en co-producciones intrarregionales desde los paises no industrializados, no son solo estrategias de supervivencia corporativa o institucional; sino además canales, para la preservación lo mismo de capitales, como recursos humanos altamente entrenados, en los paises del Sur, ligados a la contribución al desarrollo sostenible, en sus paises de origen.
• Desarrollo -desde instancias tanto publicas como privadas- de estrategias de competitividad e inversiones sociales, en áreas estratégicas, como : energía; desarrollo del perfil exportador, en negocios de pequeña y mediana escala; micro y pequeñas empresas de tecnología; nutrición, educación, salud o empleo, constituyen posibilidades nada utópicas, para la preservación de las identidades y el potencial de las naciones no industrializadas.
• Participar con el concurso de todos los recursos –humanos, financieros, tecnológicos, sociales y organizacionales- en los esquemas de integración con los ciudadanos/as del Gran Caribe, Latinoamérica y Tercer Mundo.
• Internalizar la idea de que no es hoy, ni lo sera nunca: demasiado tarde, para la conformación de pequeños esfuerzos, orientados al mejoramiento, de apuestas kaizen, en calidad y diversidad, propuestas como algo mas que supervivencia corporativa, en términos de: integración vertical y horizontal, para las micro, medianas y pequeñas empresas, de cara al fortalecimiento de la identidad corporativa, orientándose a la exportación con miras al mercado mundial y la profundización del comercio intrarregional.
Todos y todas juntas con los demás excluidos tanto del Norte como del Sur, de alguna manera, si lo deseamos de corazón y trabajamos arduamente para ello, alcanzaremos a construir una gigantesca nación multicultural: empowerment de y para la vida productiva, la sensibilidad, la creatividad, la justicia y la solidaridad humanas.
Crear las condiciones para en el trabajo manual e intelectual, favorecer la visibilidad de las ciudadanías preteridas, en una imaginaria patria sin banderas. La nación global de los y las olvidadas, desplegando su plumaje multicolor, en el vuelo necesario, sobre la mediocridad y la adversidad, enraizada en el territorio de cada mente, de cada alma, bajo la ilimitada bandera, de la nación global, siempre en pos de equidad y nuevos desafíos participativos. La memoria, como sena de identidad: territorios sensibles mas allá de las heridas y el dolor de las víctimas de la intolerancia, priorizando el ethos de impulsar el legado de la tierra como hogar habitable para las presentes y futuras generaciones, lo mismo en sus actividades privadas como publicas.
Ciudadanos/as por la paz, la solidaridad y la disolución de las fronteras del estigma, el prejuicio y los estereotipos, como normas para los intercambios humanos y humanizantes, entre individuos, organizaciones, gobiernos. Superar la rabia egotistica de los yuppies ochentistas, como alternativa viable a la gerencia interesada en la integración de sus fines corporativos con los de la preservación del entorno y la satisfacción de intereses de valor para la comunidad, la cual a su vez provee volúmenes de clientes, pendientes de satisfacción completa.
El nuevo siglo no solo nos sorprende con nuevas caras, desafíos y velocidades, sino además con la mirada puesta en el acopio de soluciones, experiencias disponibles para el enriquecimiento y eficacia en nuestras decisiones, aun cuando como en la inmensa mayoría de los quehaceres de la postmodernidad, la yuxtaposición, la fragmentalidad y la incertidumbre, correspondan con el entorno de febriles cambios, a los cuales nos enfrentamos día por día, en las mas diversas actividades del hacer social y económico.
Una nueva generación con ideas nuevas y una comprensión del liderazgo, el dialogo y la creatividad, como soportes para afrontar el futuro, en la siempre inconclusa tarea de desalinear la vida sobre la tierra, al tiempo de fortalecer el logro de los objetivos corporativos, esta tomando la posición de conversar y escuchar, las distintas pulsiones del entorno, en la consultorio, en las ciencias, en las artes, en la tecnología, cambiando gradual, pero sostenidamente, el perfil de las ciudades, las profesiones, las relaciones con las personas a las cuales sirven y por sobre todo: identificando nuevas oportunidades para la elevación de la calidad y estilo de vida, sin agresiones innecesarias al medio ambiente.
Un saber hacer, el saber compartir y transmitir, el placer de redescubrir y redescubrirse en el otro, el infinito placer del compartir, el saber darse: la generación Tobin, esta naciendo de entre los escombros de las guerras y los sueños perdidos.
Una generación de sobrevivientes, sin edad, ni ocupaciones comunes, ni etnia compartida, ni perfil para las relaciones de pareja, ni vinculación al sistema patrimonial, en la gestión de asuntos públicos, ocupados y preocupados por la reconstrucción de canales confiables para el abatimiento de la pobreza y la marginación, justo para alguna vez en la vida sentirse orgullosos/as, al mirar los noticiarios, con algo mas que trucos, manipulaciones o desaliento. Integridad en servicios con alto sentido del desempeño y elevados estándares éticos como vacuna contra la perpetración de pandemias sociales y políticas como la guerra, la corrupción, el populismo y la manipulación mediática, en tiempos en que la calidad de información, puede hacer la diferencia, entre una buena y oportuna decisión o el fracaso de una iniciativa.
Creer en la perfectibilidad de la democracia con la participación de la totalidad de los actores y actrices sociales, en la tarea construir y afinar balances y contrapesos, para el ejercicio de las formas institucionalizadas del poder publico, modernización e institucionalización de las sociedades mas pobres del planeta, en un marco de respeto a los derechos humanos, supresión del Standard doble, al momento de calificar los agravios contra la persona humana y su dignidad.
Volver a los principios, cuando la existencia de la legalidad o la legitimidad se hacen precarias, a la construcción de consensos, donde el respeto a la soberanía, no se constituya en excusa para vulnerar los derechos tutelados en las convenciones, acuerdos y tratados en beneficio de las minorías, migrantes, mujeres, discapacitados/as, ancianos/as u otros grupos vulnerables, donde no puede ser exceptuados los artistas, escritores, periodistas o investigadores, en su fragilidad y riesgo, en la búsqueda de la verdad, la reducción de la discrecionalidad de los poderes públicos o eliminación de trabas para el ejercicio de la ciudadanía; experimentación, la divulgación de modalidades de disfrute de la belleza o el ejercicio de la reflexión no censurada.
Principios garantes de la vida civilizada como el de la no extraterritorialidad y/o unilateralidad de las leyes, el de no intervención, el uso y optimización del tiempo libre son aun hoy garantías de la democratización y la libertad en el planeta, aun cuando los especialistas consideren los acuerdos, los protocolos o las normas internacionales solo como elementos supletorios del derecho local. Vivir en y por los principios, es precisamente lo que hace a los grandes hombres y mujeres, en cualquier época y lugar, latir de la irreverencia, oportunidad para mutar el error por la verdad y banderas de tolerancia, en el entendido de que el planeta es propiedad de todos, los que hoy pisamos en el como de las generaciones por venir.
Los usos civiles o típicos de las tareas de desarrollo, local, regional y global valiéndose de esa tribuna abigarrada que es la Internet, han permitido que los miembros de la generación Tobin, se encuentren sin las prisas de estar mirando relojes, en una llamada de larga distancia, o contando los centavos, antes del rack de un hotel en cualquier lugar. Las redes colaborativas están demostrando, lo mismo en los territorios de la co-opetencia, que dentro de las afinidades del servicio social solidario, la validez de una articulación, al mismo tiempo vocacional -en casos como el voluntariado- como en la construcción de alianzas, task forces, grupos de análisis o medios transoceánicos de retroalimentación, a nivel profesional.
Algunos de los miembros de la generación Tobin, son conscientes de la responsabilidad puesta a sus espaldas, otros no, pero lo Irán descubriendo gradualmente, a su propio ritmo. Otros son objetores de conciencia en materia de no pagar tributos, desde los paises industrializados, para que el Estado, no encuentre las vías para retroalimentar el gran Moloch del complejo militar-industrial, cuando los productos y tecnologías del mismo se orientan a: interrumpir la soberanía de las naciones pobres, torpedeando la institucionalización de sus procesos de democratización; o cuando se convierten en mascaradas de xenofobia, chauvinismo para impulsar guerras corporativas valiéndose de los recursos y personal bajo las armas, en naciones, inflando hasta el infinito el gasto en armamentos, en detrimento de soluciones político-sociales, concertadas en las zonas en conflicto, mientras el resto del planeta muere de hambre, de sed de justicia o esperanza.
Los 90’s enseñaron a una parte nada despreciable de la humanidad, que si bien el mundo de los niños-flor -la gran utopía de las comunas del primer mundo- eran inviables a escala mundial, diversas enseñanzas en materia de sensibilidad y circulación libre de información, iniciada en los pueblos del Norte, durante los anos 60’s, se convertirían en una fortaleza para el dialogo civilizado y la cooperación, entre personas, organizaciones, culturas, en un marco de respeto por la diferencia y la diversidad, en la madrugada del siglo XXI, lo mismo en los pueblos pobres que en las opulentas realidades del Norte.
Las manifestaciones de inconformidad o disidencia, las mil caras de la insatisfacción se encuentra lo mismo en el carajito que esta limpiando cristales, en cualquier semáforo de América, que en el mendigo de luz para mirar el futuro desde las aulas, o el durmiente harapiento en su lecho de periódicos en la Zona Colonial , justo un día en que los nubarrones de lluvia le presagian sobresaltos.
Como canalizar productiva, creativa o lucidamente todas esas energías que estamos echando a volar, hacia la agenda local, regional, nacional y global de desarrollo?
Quizás sea el gran desafío de los y las planificadores de soluciones ajustadas a la medida de las circunstancias de urgencia por que atraviesa el hombre y la mujer de nuestro tiempo, liberándose previamente de la devoción, por las gorras, los carnets, las senas de militancia partidaria, antes de escuchar, el clamor, para su adecuada canalización. II
El ser de ayer, de hoy, de mañana. Bailando alrededor de los cilindros de acero en que se espera a la intemperie, por un mendrugo de pan, la caída de la próxima nevada; viajando en auto stop, distancias insólitas, para ‘caer’ en la escuela o la universidad. Son las columnas de azul y caki, caminando a orillas de la carretera, con las mochilas, los horarios de un porvenir incierto. Ellos y ellas están conversando en lenguas, bajo la manifestación del espíritu indómito de muchas eras, de muchas lenguas perdidas, entre la prisa y el látigo.
La patria de hoy, de mañana, no esta en ninguna parte y también en todas, esta en los viajes, en los trayectos permanentes en cualquier que mas allá del suelo se eleva para salvar lo que nos queda de humanidad: lo mismo surcando los mares en la yola, o caminando distendido por algún recodo sombreado; con los pacificistas de toda laya o alcurnia, previniendo los estertores de la tierra y el golpe de Estado, el trashumancia de nuestro tiempo en que como decía Sánchez Dragó: “uno no es de donde nace, sino de donde es feliz”.
Esas voces, esos contoneos de caderas embebidos de alcohol en los belfos húmedos de la manigua recién llovida, fertilizada en los instantes en que poco importa, el milimétrico movimiento de las agujas del reloj, lo mismo que en el calcinante paso del sol, con las espaldas mojadas o bien, saltando los muros, hacia donde se abren las promesas de tolerancia, trabajo, autorrealizaciones, la trashumancia planetaria, implícita en los flujos migratorios, internos e internacionales, mas que el placer del turismo, suponen el derecho y la conciencia de los carenciados de un confín a otro del planeta, a no dejarse arrebatar el derecho a la vida, a la educación, a incorporarse al mundo del trabajo, la salud o la abundancia, sin oponer resistencia, sin pegar el salto mortal, en un mundo de contrastes o asimetrías, en el reparto de las oportunidades de ser, no solo de tener.
El peso de la dignidad escamoteada, entre los girones de la risa, los giros del lenguaje atravesados por la noches sin dormir en el bailoteo de los bergantines y galeones, la tupida arquitectura de las estatuas ecuestres, sobre la cara invisible de la victima: la coz. A tal velocidad nos pasan los siglos en las aulas, que no tenemos tiempo de repensar la originalidad de nuestros árboles genealógicos; a tal frenesí de fechas, batallas, personajes, va la historia oficial, como el cuento de los cerditos, que no vemos que estábamos atentando contra las vísceras del propio ser nacional, en una y otra y otra campaña de odio e intolerancia.
La vida canal acuoso y embravecido. La vida una palabra que lo contiene todo y sin embargo, sigue de coqueta e inaprensible. Cardumen de color, bajo las aguas, un espasmódico desafío de ser mas. No somos mas que eso: desafíos, juego serpertino y felicidades, a medio construir… Una nueva conciencia balbuciente en el despertar de un siglo: la inutilidad de intentar eternizarnos desde la épica o el martirologio. Creo que la humanidad necesita más munícipes que victimas uniformadas para atragantar la ambición del Ministerio de Guerra en cualquier lugar.
Más ciudadanos y ciudadanas, que las proclamas incendiarias de los eternos traficantes de la muerte, la administración general de las lágrimas, envileciendo el aire y el espacio vital, para los justos o libres de la tierra. Un planeta puesto a salvo de las pesadillas, no puede prescindir del desprendimiento humanitario de su niñez y su juventud. De la fuerza de su no, ante el odio, la violencia, la discriminación o los subterfugios legales para apañar, las creaciones de las retorcidas mentes envestidas de la condición de conductores de pueblos, hacia el despeñadero del desastre. La capacidad de repetir en los hechos mas que en las consignas: ¡basta ya, de tantas lagrimas! -como sostuvo un celebre propulsor del proceso de paz Palestino-Israelí- habrá de ser la divisa de nuestra era, o podríamos comprometernos a la desaparición de la vida en la tierra, sin aviso previo.
Quien no ha vivido lo suficiente, el estertor de los placeres, la beatitud de las logias o las vísperas de la muerte en el tobogán de un parque infernal de diversiones, no tiene por que apostar por las pesadillas de las pandillas aposentadas, bajo cualquiera de las malas artes, en los centros de poder. No mas leyes selváticas! No mas tiburones y sardinas!
En la redefinición de una alianza multilateral por la paz, la democracia y los derechos multiculturales, volver a los principios, no constituye un adorno: el derecho de existir con sus propias tradiciones y estilos de vida. Saltando sobre las manzanas perversas de las gerontocracias, las obesas burocracias directivas de la vida militante, los sindicatos, las universidades, los corruptos ejércitos o las manos veladas apostando a las dictaduras en el planeta, hoy hay un hombre de rodillas, que ha empezado a despertar de su último viaje. El esta intacto, con la inocencia semidormida y las manos límpidas.
Ahora cuando mas falta nos hacen voces y cabezas para interpretar y recrear el presente y el futuro, nos enteramos que solo una generación atrás, esa misma actitud de contestación social, cultural y política, frente a la vida, nos arrebato lo mejor de la flor y su perfume. Ahora nos preguntamos donde están los ausentes? Cual será la universidad. a la que aspiramos mientras el tobogán nos alza y nos catapulta a mirar, sin antifaz, la mañana?
Es para sonreír saber con certeza que el desarrollo de las alternativas de supervivencia de las sociedades del tercer Mundo, es radicalmente distinto a los procesos mentales utilizados para el ‘amaestramiento’ de los hombres y mujeres ‘light’ o los furibundos aislacionistas de la insularidad celebrante. La tarea cardinal de nuestra generación al momento de gritar basta! En las fronteras en que se bifurcan la vida y la muerte, para gritar vida y libertad, requiere, aunque a veces parezcan gratuidades: una sólida conciencia de los derechos humanos, incluyendo los derechos sociales y culturales de las personas y sus organizaciones, como la frontera mas allá de la cual no se puede retroceder, para no sucumbir en la caverna.
Se hace necesario un abandono del confort representado en las certidumbres, apoyadas en lo aprendido, saltando del trapecio sin paracaídas al encuentro con el acervos humanístico y científico, como único portal posible, para socializar la capacidad, la destreza y el disfrute de moverse como pez en el agua, en los tortuosos entornos de los problemas planteados con bajo nivel de estructuración... y sobrevivir. Solo la capacidad para beber de las fuentes originarias se constituye en garantía, frente a los ‘gurús’ de la naderías, el trucaje mediático o la indiferencia de la sobre comunicación.
Quizás pienses que se hace mas cómodo escuchar a los ‘entendidos/as’, aunque sus saberes descansan en ayer que como cuando la tierra se abre, durante un terremoto, nos deja poco de que asirnos para afrontar el futuro inmediato. Tu maestro, tu confesor, tu guía, en los demás trances de tu vida, ahora flaquean ante el desdibujamiento del futuro: por eso ahora tienes mejores oportunidades de participar, ejercitando tu imaginación, o tu valiosa capacidad para hacer preguntas inteligentes, sin ser desautorizado, o mandado a callar.
Probablemente también los ‘entendidos’ padecen de los mismos insomnios. Después de todos los discursos prediluvianos, nos queda aun el arca de las preguntas y con ellas y la confrontación con la realidad llegaremos a un Puerto seguro, el cual no será quizás el promontorio semicalvo de los Montes Ararat, pero esperamos que el agua tormentosa no nos toque. Podrías elegir otra forma de asumir los presentes cambios: quedarte aguzado jugando al zapping, frente a tu televisor, es decir, secuestrado en tu propio entorno. Leyendo las noticias que interpretan los quehaceres y dificultades de la gente simple en tu propio vecindario, mientras rezas que ojala no te alcance un disparo; o si estas un poquito mejor, en cualquier zona ‘cool’ releyendo tu ultima revista de trivia, observando los miembros del jet set global -y su habito impenitente de la sonrisa o la pose lúdica despreocupada- mientras el mundo se deshace fuera de las paginas y las crónicas sociales, o firmando con tu voto, cheques en blanco para tu Mesías favorito, en los actuales momentos de la historia de la humanidad.
Hoy, la verdad se cotiza hoy mucho mas caro que la onza troy, aunque siempre se sabe que ella a la altura de los actuales momentos del mundo en el Tercer Milenio, difícilmente florece a flor de piel, en la superficie o la apariencia de las cosas. Ella desde hace siglos esta prisionera como en un sándwich, en las apariencias. Quienes suponemos en capacidad de brindarnos la imparcialidad informativa, por lo general nos nutren las percepciones con medias verdades, dejando en cada quien la responsabilidad de proveer las demás piezas del rompecabezas de la realidad, mas allá de la especulación.
El maquillaje de los hechos, en más de una ocasión nos hace olvidar la piel de la realidad. Las confusiones o la necesidad de la represión mas artera, en dirección de desviar la atención de las organizaciones y los consumidores, en relación al destino de la agenda global, para sacarnos de la necesaria obsesión centrada en la sostenibilidad del desarrollo. Sostenibilidad, para todos y todas, incluyendo a quienes se oponen a esta discusión de vida o muerte. Gran parte de las visiones oficiales sobre la cultura y la realidad, parten de premisas enfermas de otra de las enfermedades del siglo XX: el egoismo, el autocentramiento, la lógica etnocéntrica, por medio de la cual lo que es bueno para quien la sustenta, debe ser rubricado como bueno y valido, por las victimas de tal proceder.
Vampiros embanderados, sobrevuelan las oficinas con sus panfletos del odio, con su ‘buenas intenciones’ de brindar una percepción de inseguridad en el ciudadano común, solo curable, con una nueva compra de mortíferos instrumentos de destrucción, en modelos mas recientes , es la perpetua manufactura del delirio, del ‘enemigo invisible’ o el riesgo total.
Nuevas mitologías para los crímenes de odio: desayuno suculento para inocentes, niños y creyentes, en los profetas de las nuevas apostasías mediáticas. Los hachissim indostánicos, ante tal paisaje parecen niños caritativos de Calcuta, mientras se apuesta a la preservación de la destrucción masiva, su Complejización y el diseño de nuevas versiones experimentales, cada vez mas sofisticadas, cada vez mas ‘quirúrgicas’ poniendo en peligro unilateralmente, menos vidas inocentes. Se pone de moda en nuestro mundo la paranoia colectiva, arreglando las legislaciones para dejar boquiabiertos a más de un abogado, a mas de un trabajador del voluntariado en derechos humanos. Skin heads uniformados, testimonian viejas canciones de Roger Walters, sin el pañuelo aromante de la ficción. Tenemos suficiente con la ‘víbora de los ojos azules’ y su consigna de la tasa cero para la emigración desde fuera de la Comunidad Económica Europea (CEE).
La xenofobia inexplicable, excepto en el entendida bajo la sombra de una narcosis nacionalista profunda, cuando las estadísticas para comprender los grupos etarios originarios o “100% native-born”, muestran un predominio creciente de ciudadanos/as de la tercera y cuarta edad, justo allí donde el o la migrante del Tercer Mundo, son ninguneados, acosados con perros amaestrados, vejados en mas de un sentido o apaleados como los magrebíes en meses anteriores, por el simple delito de pedir papeles. No, no podemos estar de acuerdo con la Fallaci. Nosotros estamos y seguiremos remando, en el otro lado de la cancha. Paradojas de la vida. El telón de fondo ensangrentado para el hambre universal de vida, esperanza, vocación para la propuesta, democracia y justicia post Guerra Fria.
El deleite del soñar y saborear alguna vez, suculentos platillos en cualquier parte. La necesaria redefinición del sistema multilateral a partir de objetivos mas transparentes y coincidentes con los intereses generales del desarrollo, impulsa a releer el contexto de tales herramientas, así como las repercusiones de la deuda externa, atada como piedra al cuello, en los intentos de despegue de las naciones no industrializadas.
Sin un repensar, con el concurso y la capacidad de escuchar a todos y todas, es imposible encaminar los pasos, en dirección de que un día, Finalmente nuestra generación o la de nuestros sucesores, alcancen a ver la tierra prometida del sueno de M. Luther King: una patria para todos y todas, en democracia, por el solo hecho de ser personas, sin ninguna otra excepción o precondición posible.
Para que el sueño deje de serlo y pueda ser considerado un programa de defensa de las minorías y de la desalineación de la humanidad, tales desafíos y tareas deben rebasar los contextos domésticos, de los cafés, de los círculos académicos y convertirse en una tarea movilizadota de la solidaridad, global y local. Ambos estadios son imposibles de alcanzar, sin desafiar el silencio y distribuir, obtener o producir calidad de información.
La reconquista de la soberanía personal, frente al alocado girar de los acontecimientos que, aun afectando nuestras vidas, tanto a titulo individual, como en las diversas actividades, en las cuales por una u otra razón nos involucramos como trabajo: en las naciones, en el vecindario, en las organizaciones de la sociedad civil, en las empresas o en la familia tienden a desafiar nuestra imaginación, nuestros aprendizajes conocidos, en la batalla perpetua contra la osificación, de la verdad, del saber, del método o de las estrategias de aprendizaje, ante la avalancha de supersimplificaciones para ‘entender el futuro en cuatro lecciones’, hijas de la factura mas maniquea existente en el mercado de las ideas. En este punto del camino, es donde se han agotado por fin, las explicaciones fáciles a un futuro incierto y pensar será más urgente que nunca. Saltando frontalmente fuera del redil de los espejismos de las ideologías, los mobiliarios teóricos y los modelos estocásticos.
De aquí en adelante las herramientas analíticas, primero para identificar o detectar las personas e instituciones interesadas altruistamente en el futuro de la humanidad, tal y como la conocemos, en el decurso de una civilización, que requiere su propio ‘upgrade’, afincando el diente en la revaporización de los estilos participativos, dialógicos, como problema de la humanidad, aunque manifiesta en la simple conversación callejera, en la próxima fiesta de pijamas, en la vida sexual, religiosa, política, económica o cultural, exorcismo contra la tentación totalitaria -o la desvertebración de cualquier iniciativa inclinada a mejorar el clima institucional de nuestras naciones- punto de desencuentro entre el hombre y la mujer de nuestro tiempo, sus magros ahorros, sueños, capacidades de comprensión del hoy-aquí-ahora y la sofisticación de los planes de las megacorps noticiosas.
Una entrevista del 2001, con el actual director de la Televisión Española, ilustra perfectamente el lugar de la oferta publica de servicios, en tiempos neoliberales: “ [...]la televisión privada tiene sus propios intereses, sus necesidades de expansión, y sus estrategias; la televisión publica, se maneja dentro de otros estándares, donde la rentabilidad social, representa una contribución significativa a la cultura, al entendimiento global, así como al desarrollo democrático, dentro de su propia comunidad[...]” .
Justamente los mismos objetivos del análisis independiente, las mismas prioridades presentes en la sociedad civil, ante los hechos y noticias del entorno, en cualquier sociedad, cuando se esta interesado no en ‘pescar en mar revuelto’, sino en tender su mano para ayudar a ser parte de la solución. Es decir, la capacidad de obtener beneficios, preocupación y aspiración, en el marco del entorno de libre empresa, en que vivimos, no puede cristalizarse a costa de la genuflexión, o la defensa sorda del interés personal, nacional, continental o multinacional de alcanzar ‘ratings’ altos de audiencia y amplia cobertura, transmitiendo versiones interesadas, cuando lo que se esta apostado es el destino de la libertad, de prensa y de la persona humana para pensar, soñar, crear o analizar, con las herramientas provistas por el articulo 19 de la Declaración Universal de los Derechos Humanos.
Ante esta preocupación de validez universal del articulo 19, producto de circunstancias atenuantes, los ciudadanos/as del mundo, como primer paso, han recuperado un estado de vigilia, la alerta típica del mundo de la Guerra Fría: solidificar el territorio de la duda y el humor, ante los productos mediáticos parciales de las partes en conflicto.
Exigir o buscar por sus propios medios evidencias, rastros, conversar con las victimas, con los miembros del pueblo llano, valiéndose de la potente y versátil potencialidad de despliegue, disponible en las redes sociales virtuales y no virtuales. Cada quien desea poder conocer las intenciones ocultas, la almendra, de los actores en cada una de las zonas de tensión, para así libremente completar el cuadro, de las defensas, de las apuestas de ‘rescate’ o ‘libración’, dibujadas por las partes. Habidas cuentas de que en ninguna parte del mundo es posible ser juez y parte.
En segundo lugar: la fe ciega, la credulidad absoluta en cualquiera de las partes, oscurece la libertad y facultades para mirar sin pasiones el escenario. La ignorancia es un riesgo mortal en nuestros días, como decía el propio reverendo M. Luther King “ no podemos olvidar que todo lo que hizo Hitler, lo desarrolló amparándose en la evolución del marco legal y moral de su país” .
Es una broma del destino imaginar que en medio de tantas tensiones, odios e intolerancias es posibles imaginar/trabajar para la cristalización de en un futuro promisorio? Hoy existen en el mundo sólo sobrevivientes, para el re-lanzamiento de las sociedades caribeñas, latinoamericanas y del Tercer Mundo, en su integralidad: cultural, social y económica, en la línea de recomenzar a correr en post de los objetivos de satisfacción material y espiritual en el siglo XXI.
Factores como la fuga de cerebros dentro de la región, han hecho lo propio en la profundización de la crisis espiritual de cada una de nuestras naciones.
No ha sido suficiente aprender sobre nuestra propia condición, de la tragedia cotidiana en poco mas de cientos cincuenta anos de existencia postcolonial?
Por qué es imposible cambiar la lógica y los procedimientos en el escenario global, cuando una parte muy significativa del mismo también ha mutado nuestra capacidad de imaginar, comunicarnos, percibirnos, o desafiar los bornes de la imaginación, con que fuimos criados, a la sombra de un proyecto incierto de nación o de identidad regional desafiada permanentemente, en su propia posibilidad de construir marcos inclusive, participativos y multiculturales, fuera del racismo, el etnocentrismo o la conciencia social colonizada?
Es necesario para alcanzar a plantearnos esta realidad ver marchar a la muerte otra generación de jóvenes, en las fauces, siempre sedientas de la Guerra?
Solo después de comenzar una y otra vez el mismo proceso depredador, alcanzaremos a elevar la vida, como la mas preciadas de las prendas del planeta?
Solo después de conocer cara a cara la muerte, el horror, la destrucción encontraremos el camino para correr en pos de la vida de la nueva generación de supervivientes?
Es con ellos que pretendemos construir el farallón contra los patrones discriminantes, y las oportunidades educacionales?
Cuanto tiempo mas necesita la humanidad para exiliar para siempre la guerra, construir una civilización multifocal y multicultural, asentada no en el pánico, o en los designios unilaterales de los señores de la guerra; sino en los principios humanizantes y el predominio del Estado de Derecho, la autodeterminación, la no intervención, la solidaridad, entre personas, pueblos y culturas?
Cuantos millones de victimas inocentes, deben ser ofrendados a los ministros de la Guerra, bandas paramilitares y traficantes de armas del planeta, para reconquistar la Paz universal?
Es posible soñar y crear un orden fundado en razones y no en cañonazos, pensando en los intereses de supervivencia, desarrollo y participación de todas las naciones de la tierra, no solo en sus grupos de poder, sino incluyendo sus minorías hoy preteridas?
Es la violencia, el chantaje, la amenaza, el terror o la intolerancia la mejor de las maneras de expresarnos como seres civilizados? Realmente cuál es la parte de la humanidad que estamos salvando o haciendo sucumbir, con tales medios?
Que civilización es esta, la de los templarios en cibernaves? Regresamos sin transición, así sin mas ni mas a la ‘diplomacia’ de la Edad de Piedra? A la ley de la selva?
Donde se supone deben ser preservados los valores: en el hogar y las aulas, en la losa de los cementerios, en los campos de batalla, en los campos de concentración, en la ‘solución final’ implícita en la limpieza etnica?
O es que acaso son el mismo lugar: templos para la violencia y el desmadre, sin rendiciones o prisioneros?
“El asesinato como una de las Bellas Artes!", por una nueva pléyade de discípulos de un autor ingles? Se está reeditando aun???
“Hay vida antes de la muerte?”dice con frecuencia S. Lara, parafraseando las ansias de existencia ultraterrena judeo-cristiana. Parece humor, pero no lo es. Estamos escribiendo nuestro propio epitafio, el fin del camino, nuestro testamento como generación democrática, para dejar el camino libre al bestiario?
Fantasmas, fascistas convencidos, patanes ‘enamorados de la muerte’ como los denomino un editorial el pasado año, en un diario uruguayo, a pocos días de la tragedia del 11 de septiembre, que llevo luto a ciudadanos de mas de 80 paises. Fantasmas sedientos de mirar el sol fuera de las cavernas de la intolerancia y el retorcimiento maniqueo, se han colado en el periodo de paz universal de la llamada Era de Acuario.
Y que de la infancia de los pueblos pobres del mundo? Son ellos solo una cifra en los danos colaterales, en el acuchillamiento diario del hambre? Cuantos: Rembrandt, Harvey, Mandela, Ford, Keppler, Coppolas, Trouffaut, Einstein, Cervantes, u otros prominentes clásicos estamos convencidos que son necesarios sacrificar en los pueblos del Sur, allí entre las parturientas que huyen entre la confusión y el humo de la muerte, antes de darles la oportunidad de llegar a la escuela elemental?
Estamos prescindiendo de su contribución sólo por nacer en el lado equivocado de las fronteras humanas? Es ese su gran pecado, su fatal raíz? Por provenir de una tierra llena de cicatrices o sequías, luego que nos bebimos sus mieles? Quien eligió el lugar donde nació? En que punto de la cartografía celeste se despachan tales asuntos? Estamos retornando sin antifaces a los progroms a las ‘limpiezas etnicas’, o es solo cuestión de negocios?
III. Ocios y decisiones vocacionales.
Llegue a la facultad de Humanidades, al mismo tiempo que me admitieron como miembro en el Movimiento Cultural Universitario (MCU). Era aun la gestión de Lorenzo-Lenchy- Vargas en la Federación de Estudiantes Dominicanos (FED), así conocí a Onofre de la Rosa, Jesús Félix, Danny Villalona y otros dirigentes de la época, al calor de los debates en las inmediaciones del comedor o bien, en el propio local de la FED. En el MCU, por su parte encontré algunos amigos –que conservo aun- como Mariano Morillo, en aquel momento aun director en funciones del Teatro-Estudio; Orlando Urbáez, director del área de danzas folklóricas y secretario general del movimiento; el cantautor Mario Díaz, quien ocupo la plaza dejada por el también tambien cantautor Enrique Félix, en música; Chamound Acosta, dirigiendo la poesía coreada y la poesía afro-caribeña. Posteriormente Roque Cid Cid, sustituyo a Morillo en la dirección general del teatro; al tiempo que Víctor Geronimo, -hoy abogado y periodista, además de dirigente del Colectivo de Organizaciones Populares- tomo el lugar del poeta Dionisio de Jesús, en el área de Literatura.
Como Dionisio había emigrado al Departamento de Extensión Cultural, integrándose al Taller Literario Cesar Vallejo, coordinado creo en aquel entonces por Juan Brijan y Mateo Morrison, la directiva del movimiento propuso entregarme la conducción de la Sección de Literatura, a fin de que Geronimo, pudiera asistir más consolidadamente la gestión de Urbáez. Así se hizo, poco tiempo después me solicitaron que me solidarizara con Cid, asumiendo la subdirección del Teatro-Estudio.
El MCU de aquel momento era una fuerza de acción e investigación cultural muy importante a nivel nacional, fogueada en épocas muy duras, dado que nació en 1962, inmediatamente cesó la dictadura. Dificultades de las cuales nosotros no percibimos ni en sombras, a la altura del primer lustro de los 80s del pasado siglo XX.
La asistencia a sindicatos, clubes, asociaciones de estudiantes, organizaciones comunitarias, religiosas de base entre otras, en material de organización de jornadas, conferencias, participación en seminarios talleres, eventos artísticos y culturales, con motivo de las fiestas patronales, aniversarios diversos, mantenía aquella comunidad de creadores aficionados -y otros en vías de profesionalización- en un constante bullir por el territorio de la Republica Dominicana, tal y como había sido su tradición, desde su fundación.
La matricula del movimiento oscilaba sobre los 450 miembros y aspirantes, procedentes de todo el país. La dirección nos delego la responsabilidad de concebir un programa mínimo y polivalente de formación, para todos los grupos de artistas y escritores, con la finalidad de transmitir una –ahora llamamos- identidad corporativa, en material de los conceptos del análisis, y los por que la animación cultural, era un aporte de la universidad a quienes habían tenido probablemente, menos oportunidades de alcanzar a explorar sus potencialidades creativas, al menos en material de artes y literatura. Transmitiendo esas herramientas a la totalidad de los miembros, estábamos confiados -y así lo creía la dirección del movimiento- que podríamos servir de entes multiplicadores de un liderazgo tolerante, diversificado, en el que cada cual alcanzara la estatura de su imaginación o la adultez en las artes y la literatura, sin perder de vista las raices de la visión de conjunto, las metas, filosofía y objetivos que le dieron luz y diferenciación al MCU, si se le compara con los quehaceres del Departamento de Extensión Cultural, de la UASD, en sus historias paralelas, aunque con muchos puntos coincidentes, en lo programático y el tipo de publico, al que pretendían servir.
En mi vida nunca había tenido que preparar un programa tan diverso en ejemplos y tareas como aquel y ahora, agradezco la oportunidad que brindaron las personas que confiaron en nuestra capacidad de organización en soluciones a tal nivel. De nuevo el valor de la oportunidad y la capacidad de dar un paso al frente con responsabilidad, rindió sus frutos.
La democracia, como en el ágora y la Helade, desde aquel micropoder universitario, tenía sus complicaciones, pero puntualmente cada seis meses se celebraban elecciones para escoger las autoridades del Movimiento Cultural Universitario. Una cantera de talento de todas las edades y sexos, se manifestaba cotidianamente, como expresión de solidaridad ciudadana, tal y como lo habían pensado los fundadores del movimiento luego de la caída de Trujillo.
La variedad de saberes y pareceres no estaba solo mediada por el contacto con las distintas filosofías en boga en la UASD, dentro y fuera del movimiento estudiantil y religioso, sino además que la composición de la matricula, en términos de carreras de los miembros, desvanecía, cualquier ilusión, en el sentido de que el interés amateur por las artes o la literatura, era coto cerrado de una determinada facultad Recordando la composición de la matricula ‘emeceuista’, según facultad de procedencia, el cuadro era mas o menos el siguiente, desde principios -y hasta mediados- de los anos 80’s:
• Humanidades (30%);
• Ciencias Sociales y Económicas(15%);
• Ciencias Jurídicas y Políticas (20%);
• Ciencias Puras (5% o menos);
• Arquitectura e Ingeniería(15%);
• Ciencias de la Salud( 5% o menos);
Ciencias Agrícolas & Veterinaria (10%).
Éramos solo eso: “emeceuístas”, de entre los 16 y los 26 anos de edad. Pero estábamos en todas partes, representados incluso en la Finca de Engombe, como un espacio libre y democrático, amante del debate y el pensamiento. Cada quien pensaba como le daba su real gana, pero a la hora del trabajo, lo hacíamos con el mismo amor, por el país, la niñez, los jóvenes, la familia y la solidaridad, con que estoy recordando estas líneas. Un espacio en el cual -pese a lo angosto del local, aun sin modificación, en el segundo nivel de la Facultad de Humanidades- era posible soñar la libertad y la expresión creativa, la enseñanza alterna, leer y escuchar la música, manejar el contacto con las organizaciones homologas en el exterior, fundamentalmente con otras universidades autónomas, por vías de intercambios de documentos, informativos, o intercambios, estos últimos coordinador, regularmente, con el departamento de Asuntos Internacionales de la Federación Dominicana de Estudiantes (FED).
Nos resta acotar que los ensayos reuniones y eventos se efectuaban durante el fin de semana completo, lo que suponía por parte de cada miembro o aspirante, una gran capacidad de resistencia y sacrificio, en la medida, en que tal formación cocurricular, no guardaba relación con las tareas del mundo académico, de la inmensa mayoría de los participantes; o mejor dicho, que encima de trabajar en los ´papers´, informes de lectura, prepararse para los exámenes parciales, y finales, teníamos un calendario intenso de actividades, dentro y fuera de la universidad.
Las fotocopias en el Sótano, a cinco centavos, eran otro quebradero de cabeza, porque dejándolo todo a la memoria, probablemente no hubiéramos alcanzado gran cosa. Si bien esa tecnología, la reservábamos para casos de emergencia, con la finalidad de no maltratar mas el ya exiguo presupuesto de cada quien, así que organizábamos colectas de papel, stencils y tinta, siento todos los directores departamentales de la Facultad de Humanidades, quienes tradicionalmente nos asistían en tal sentido, siempre durante la gestión del narrador y poeta Antonio Lockward Artiles, como decano.
Todo el perfil anterior contrasta con la presentación aniversaria a las que fuimos invitados hace un par de anos atrás, en dicha institución, alcanzando a encontrarme con distinguidos y siempre inolvidables compañeros como Víctor Geronimo y Chamound Acosta, ambos ex –secretarios generales del MCU, luego de nuestra partida. De tal encuentro fraterno me llamo la atención, la composición de los miembros actuales:
• mucho mas adultos que los de nuestra generación;
• la prevalencia de una matricula ajena por formación al perfil humanístico, como lo son áreas como: contabilidad, administración;
• La cantidad atomizada de los miembros, apenas menos del 20% de la matricula que dejamos (1985-1986);
• La universidad ahora tiene 100% mas estudiantes que para aquella oportunidad, y sin embargo el crecimiento es pobre: “mas de 110,000 estudiantes, (Diciembre, 2001) . • Para Octubre 2000, la matricula emeceuísta, se había encogido a menos de cien miembros;
• Las explicaciones de la actual administración, parten de una premisa que combatimos tanto como nos fue posible, durante nuestra vinculación formal al movimiento, y que luego trabajando con voluntarios en otro tipo de tareas, hemos visto que no estábamos descaminados. Como una forma de probar cuales son los ‘emeceuistas’ puros, los compañeros, decidieron ritualizar hasta el único símbolo de permanencia, la única explicación que un estudiante, puede dar en su hogar para seguir asistiendo a los ensayos y actividades: suprimieron la relación con el Departamento de Bienestar Estudiantil y por ende con el disfrute de la beca, de forma unilateral, es decir, sin ser solicitada por las autoridades de la UASD, de un plumazo, en uno de los errores de gestión que explica, la perdida del crecimiento en la membresía;
• Al adoptar la decisión anterior, se olvidó por un momento que para muchos/as, los padres, madres o tutores/as, la participación en las artes o la literatura “es una perdida de tiempo”, una razón para retrasar el egreso de la universidad, lo cual en tanto que en la mayoría de los casos son ellos /as las que pagan por sus hijos/as o representados, dieta, transporte y matricula, tal situación duplica los esfuerzos;
• Desde el punto de vista de la gestión en si del movimiento, la eliminación de la beca, automáticamente elimina la obligación del horario de medio tiempo, que entregábamos felizmente como voluntarios/as al MCU (22 horas por semana), como en cualquier organización del planeta, administrada por voluntarios, las jornadas de voluntariado, oscilan entre las 10 horas mensuales y las 45 por mes, aproximadamente, todo ello sin contar, lo que para nosotros representaba un placer, un relax efectivo: los ensayos, las lecturas de trabajos y las presentaciones, tales actividades mantienen la cohesión, porque fortalecen el sentido de autonomía expresiva y vital del participante;
• Antes y ahora, hemos estado opuestos a la doble explotación del trabajo intelectual, en instituciones que trabajan con voluntarios, amen de no considerar que era nuestra labor, menor en cantidad y mucho menos en calidad, si la comparábamos con la desplegada por el Departamento de Extensión y Difusión Cultural, por aquel entonces;
• Como se expresa en un caso como el anterior, la doble explotación del trabajo intelectual? Sencillamente porque los voluntarios -ni miembros, ni directivos, ni aspirantes- no reciben reembolsos por concepto de sus propios gastos para acudir en presencia –transporte, dieta, fotocopias- lo cual obliga dentro de las circunstancias actuales, a que para continuar en la actividad cultural, esta persona, a fin de no abusar de sus padres o tutores, se vea en la obligación de tomar un empleo remunerado de tiempo completo, si es que lo encuentra o bien, abandonar la actividad; ese es el primer nivel de la explotación de su trabajo, de sus capacidades o competencias para dar de si a la comunidad, universitaria, primero y posteriormente al publico a nivel nacional, regional e internacional;
• El segundo nivel consiste en el hecho de que no existiendo ningún personal remunerado, ni siquiera una secretaria, aun hoy, a cuarenta años de fundado, todas las tareas o responsabilidades rotan de mano en mano, por los distintos miembros (la gestión, organización, promoción, enseñanza, fortalecimiento institucional y similares). Cuando todo el mundo se busca un empleo remunerado, el MCU pierde personal entrenado en determinada media, con habilidades, saberes, vocación, talento, durante TODOS los días laborables, lo cual impide la presencia del movimiento, en los distintos horarios de clases para seguir motivando y reclutando nuevos aspirantes, por solo citar la tarea crucial de toda institución democrática, de defensa de la cultura como patrimonio de todos, orientación vocacional y /o profesionalización activa de sus propios cuadros directivos;
• El trabajo operativo, el trabajo vinculado a la logística de una institución de tal prestigio y antigüedad, no debiera ser cosa de improvisaciones casuales. Las labores operativas – promoción institucional, dentro y fuera de la universidad; captación de nuevos candidatos/as; programas de extensión cultural; talleres; seminarios; enseñanza; funraising; estudio; asistir a otros eventos organizados por organizaciones sociales o instituciones científicas o culturales, dentro y fuera de la universidad, tanto como receptor de los contenidos que allí se viertan como en calidad de ponente o conferenciante, acrecentad el prestigo de la institución; encontrar un calendario digamos para 3 presentaciones mínimas por mes para cada grupo, dentro y fuera de la universidad, dentro y fuera de la ciudad, exige: la redacción de cartas, coordinar los transportes y una infinitud de detalles operativos, los cuales a la larga van especializando recursos humanos, en las distintas tareas y creando un know how que transmitir a los aspirantes de nuevo ingreso. Esos elementos son parte del capital institucional y relacional de la organización: llaves y claves para su supervivencia en tiempo de veloces cambios.
• Un elevado sentido de justicia, es un componente esencial en el trato con voluntarios, sea a nivel de espacios presenciales o virtuales, reconocer la dignidad y el esfuerzo que cada uno de ellos y ellas realiza para que la institución, siga con vida, con nuevas ideas y por sobre todo con amplia presencia, como canal de oportunidades para personas interesadas a nivel de nuevo ingreso;
• Aun en el campo estrictamente vocacional, como lo es la practica aprendizaje o intercambio en artes o literatura, el crecimiento, dentro y fuera del champus, constituye un desafió de importancia, puesto que como decía F. Saussure no hay que buscar génesis alguno en las instituciones, refiriéndose a la lengua, el génesis de toda lengua, es su funcionamiento, todo ello sin profundizar en tendencias globales que abarcan iglesias, museos, universidades, fundaciones en el uso de herramientas y estrategias procedentes del llamado marketing social o solidario, para unificar criterios, atraer donantes, asi como nuevos adherentes y públicos, a las causas sociales (Drucker, 1991; Kotler, 1994; Stanton, 2000; Pérez Romero, 2004; Zeithaml & Binet, 2004) robusteciendo el tríptico, que aporta legitimidad y eficacia a entidades de este genero, cuando se vacían a nivel mundial, los odres y oportunidades de la solidaridad, para los defensores de los bienes y servicios públicos y se apuesta a la sostenibilidad económico-financiera. A contrapelo de toda esa evidencia empírica mundial, se opto por la supresión de la única contraparte simbólica, al trabajo de los voluntarios. Deplorable nivel de análisis del contexto actual. Peores los frutos para la matricula de la entidad MCU.
• La diversidad en la composición de la matricula garantizaba además otros beneficios, tales como: la ágil movilización de documentos, convocatorias, afiches y similares para las presentaciones o eventos, dentro del campus; Reconozco que por lo general uno guarda unas expectativas sobre las instituciones que en muchos casos no se corresponden con los esquemas de pensamiento, o análisis situacional de las personas que dirigen, en otro momento o lugar, pero de todos modos, creo que una sugerencia de tal tipo es mas bien, una apreciación de salud, que una critica mordaz. Bueno decía de la atomización, me pareció extrema solo danzas y teatro, habían logrado prevalecer, como secciones o áreas especializadas. Lo mas preocupante y así se lo comente a Geronimo, al salir del evento, era que habían perdido tres grupos artísticos, así como varios tramos en la estructura organizacional de la institución y parecían no inmutarse.
Durante los casi cinco anos compartiendo estrechamente con los directivos del MCU, había tenido diversas oportunidades de observar, a inicios de los 80’s el funcionamiento del Taller Literario “Cesar Vallejo”, al mismo tiempo que tenia mis otras responsabilidades -y placeres- como asistir puntualmente a los ciclos de cine de la Cinemateca Nacional, dar mis clases de nivel medio en ciencias sociales, literatura, español e ingles, asistir en las noches a las exposiciones y eventos en embajadas, centros culturales o tertulias. Es decir, para nada nos quedábamos confinados al local del MCU, en la Facultad, nos movíamos en todas direcciones, como una enloquecida melodía de Pink Floyd. Las clases afortunadamente comenzaban entre las 3 y las 4 de la tarde, siendo notoria una de las bromas del Dr. Abel Fernández Mejia en Socio-Literatura, cuando decía: “esta facultad deberíamos cambiarle el nombre por Uvanidades” aduciendo a seguidas que era imposible la libertad del humanista, si también le obligaban a enseñar en las mañanas, luego de tener en las noches, exposiciones, puestas en circulación de textos, presencia en recepciones y otros eventos, propios de tal estilo de vida, hasta muy entrada la noche y otras hasta despuntar el día. Nuestra Facultad de Humanidades, a lo largo de tales anos no comprendió perdidas lamentables, ni violencia contra los artistas, por aquellos anos, la única muerte que recuerdo, fue el accidente del profesor Darío Solano, a manos de un conductor irresponsable. Independientemente de las posturas encontradas, el debate se mantenía en los cauces de lo político-académico, en nuestro micro universo.
La facultad era como un acuario, en la cual podía ser observada la progresión de especies de una nueva fauna: la generación del 80, la cual en la literatura termino aposentándose en el Taller Literario Cesar Vallejo. Aunque también la matricula del mismo se movía en todas direcciones, al INTEC, a Radio Santa Maria, a los medios de comunicación, nunca encerrados en si mismos, y eso también marca la diferencia, con lo que presencie en el MCU en el 2000. La Universidad Publica de los 80’s, que es la única que he conocido, era como una amigable isla, con pequeños estertores o sobresaltos, de cuando en cuando un cerco, a veces las consabidas lacrimógenas, el difunto Luis ´el Pequeño´ y su inolvidable tirapiedras.
Una isla libertaria, dentro de otra en transición a la democracia, una pecera donde las utopías, tenían un ‘chance’ para sobrevivir. La UASD como símbolo nacional de esperanza, una activa y teorética comunidad, donde al menos en términos culturales prevalecían los intereses de las comunidades, al margen de banderías militantes. Una tierra para soñadores.
La Universidad. Irreverente, nerviosa, con sus mas de 60 mil estudiantes, en aquella oportunidad: otra cara de lo posible y lo deseable, desde la construcción de políticas publicas de desarrollo científico, tecnológico y social, aun con sus precariedades de equipamiento. Una apuesta por el hombre y la mujer de nuestro tiempo . (En este punto cabria una relectura de varios trabajos de Mario Benedetti, Nils Castro y Narciso González, en la Revista “Callejón con Salida”)
La pluralidad -que dio sentido o substancia a la universidad a fines del siglo XII, universitas- hacia de la UASD, aun, una catedral polifónica, en el mundo de las ideologías, las creencias, los valores, los estilos de vida de la clase media y también de las expresiones de los sectores populares, que aunque en minoría, habían logrado cumplir su sueño de ingresar a la universidad.
Mas de veinte anos después de pisar allí por primera vez, me doy cuenta que no cabria, ni cabía dentro de otros formatos de educación superior. Aunque tuviera que volver a luchar o disentir de mi padre, empeñado por sus amistades religiosas en que me quedara estudiando en Santiago, en cualquiera de las universidades privadas existentes para la época.
Ayer, hoy y mañana, las universidades publicas tienen adoradores y detractores, pero difícilmente permitan la indiferencia. Algunos más aventajados incluso intentaran desde dentro o desde fuera privatizarla, cercenarles la autonomía, alquilarlas al mejor postor, pero siempre habrán voces, ligadas por el cordón de plata del alma mater, opuestas a tales despropósitos.
Si la educación representa un punto capital en la diferenciación de las oportunidades, individuales y familiares de abatir la pobreza, en el siglo XXI, entonces las demandas socio-económicas del sector educación superior, terminaran canalizando las posibilidades de mejorar la condición de vida y comprensión del mundo actual, para miles de personas, directamente vinculadas a la academia e indirectamente, a los individuos vinculados a ellos, ascendientes, como dependientes, cónyuges o compañeros/as de vida.
Si realmente lo que aspiramos como nación y como región, comienza por la obtención de ciudadanos/as proactivos, sensitivos, críticos participando en la construcción del mundo laboral, en las decisiones de importancia estratégica y la defensa de la soberanía, aun en los marcos del downzising de lo publico, en el Tercer Mundo, tendremos que volver a retomar la educación publica a todo nivel y no solo en los niveles básicos o medios, para no repetir la tragedia originada durante la I Ocupación Norteamericana (1916-1924), con la formación del personal técnico y profesional, para suplir las necesidades de expansión del propio mercado domestico de trabajo (Calder,1998:49-56).
Para sensibilizar a las distintas generaciones de estudiantes sobre lo contradictoria y abigarrada que es la sociedad dominicana, en términos de la circulación o adopción de los llamados códigos de la modernidad, basta pensar a Santo Domingo, con sus cientos de barrios y urbanizaciones: en el muro de la vergüenza o el Faro a Colon; en el hombre montado en un burro, conversando con su madre en New York, en lo alto de Palo Roto, Jamao, por un flamante celular y gritando de voz en cuello: “mama, mándamelo por Clipper Cargo”; el peso que ya suma millones de ciudadanos/as en los flujos migratorios internacionales; los imponentes condo-hoteles, las Villas Veraniegas para las estrellas de Hollywood en La Costa Este; la arquitectura de la vivienda popular en la Zona Sur y la Frontera dominico-haitiana, los techos de cana o yagua, materiales de deshecho bajo los puentes, exactamente como en las fotos de la I Ocupación Norteamericana ...y al otro lado, la zona refrigerada, los distritos cool de ciudades como Santo Domingo, Santiago, La Vega, San Juan de la Maguana o las zonas turísticas.
Sin embargo, sabemos que el Norte y el Sur, coexisten en los pueblos de América Latina y un ejemplo palmario, en la misma Santo Domingo, primada de América, lo conforman los llamados distritos ‘cool’, que poco o nada tienen que envidiar a cualquier área metropolitana, en cualquier lugar del planeta, si prescindimos en la comparación de la inclusión de los rascacielos.
Las zonas que tipifica a modo ilustrativo Jorge Pratts, como analogon de tal concepto del vivir en la ciudad se dibuja trazando una línea imaginaria Ave. John F. Kennedy Ave. Al Norte; Zona Colonial W. Churchill Ave or A. Lincoln , terminando al Sur en las tibias aguas del Mar Caribe ; en comparación con otros paisajes urbanos, como: Capotillo, Katanga, Guachupita, Los Guandules, Canta La Rana, Gualey, Pantoja, u otros no menos reconocidos focos de hacinamiento y deterioro en la calidad y diversidad de los servicios públicos.
Luego de la muerte de Trujillo la vida y la familia universitaria se vieron en la necesidad de expresar las distancias existentes, entre victimas y victimarios, a lo largo de los treinta y un años de constreñimiento, exilios, crímenes, arresto o desapariciones de ciudadanos/as, y otros eventos no menos inquietantes. Como en los casos de la llamada Ley Seca, la represión cultural no explica nada, no dialoga sobre nada, actúa inmisericorde y administrativamente, contra los derechos constitucionales de los ciudadanos, ante el aplauso de los mas aguerridos defensores o la indiferencia de la ciudadanía en su conjunto. La reciente desaparición de dos poetas en Uruguay por ejemplo, puso a prueba la sensibilidad de las redes sociales colaborativas, los espacios literarios en la Internet, y aunque torturados, estas personas, que además pertenecen a la parcela ideológica de su elección, sobrevivieron.
No ha sido el caso de académicos como el profesor Narciso González (Narcisazo), en nuestro medio. Beber de las fuentes, por causa de la sed de conocimientos no debe, no debió, ni debería ser considerado una practica aviesa o pecaminosa, en la ‘sociedad del conocimiento’ Aun hasta la década pasada, seguimos tomando lecciones como país, sobre lo que significa, sacar del inventario de estrategias posibles para lidiar con la disidencia: la apelación a métodos terroristas, para resolver problemas de creencias, filosóficas, religiosas, políticas o artísticas. Sin el sometimiento del imperium de la violencia, a los canales jurisdiccionales, es imposible pretender vivir, en los linderos del Estado de Derecho: Eros sobre Tánatos.
En nuestra gradería, se escuchan enronquecidas las voces Eros! Eros. Bajo un árbol o perdidos en la grama. En las escaleras. Durante las sesiones de sobremesa en el comedor universitario, quizás la comida -y los chistes de Alberto- eran menos nutritivos que los acordes sudorosos de la guitarra de Luis Días. Eran días de esperanza, donde pese a las estremeces, seguíamos consiguiendo para ‘ir tirando’.
Fernando Vargas en su puesto de la Estética, Teoría y Critica de Arte; también Pedro Mir o Diógenes Céspedes, independientemente de las campañas del “Feflas vigila”, y alguno que otro desencuentro en el Consejo Técnico de la Facultad. Narciso González, seguía siendo una presencia importante con su publicación “Callejón Con Salida”, al mismo tiempo que escribía sketchs de humor para el “Show del Mediodía”, creando tipos como Tano Kao y la inolvidable, “En la lucha por la vida”, caracterizada por Ramón Asencio.
Vanna Ianni, José Mármol, Pedro Catrain, Andrés Merejo, Andrés Molina y otros autores de lo que ulteriormente se llamaría la generación del 80 producían un suplemento seminal como el “Centauro”, del desaparecido periodito “El Sol”, donde filosofía, ciencias sociales y literatura, encontraban puntos de contacto.
Roberto Duvergé y Fidelio Despradel editaban “Nuevo Rumbo” un documento fundamental para dar a conocer los clásicos, sin mediaciones o interpretaciones, luego de la superación de las odiosas leyes 69 y 70, con el cambio de administración del Estado (1978). “Cuadernos de Poetica” nació casi simultáneamente con el hijo de Céspedes y Ramonina Brea. Andrés Blanco, Brito Ovalles y una pléyade de jóvenes preocupados por la cuestión literaria fuera de los manuales de la estilística, el realismo socialista y los esteticismos encontraron allí su espacio para la construcción teórica, amen de la divulgación iniática que dicho medio brindo a la poesía de los 80’s -aunque no solo a ella-, ya que por tal medio aprendí, sobre Noe Jitrik, Ivan Silen, Saul Yurkievich y muchos otros autores, además de volver a una relectura de H. Meschonnic, fuera de los corre -corre de los exámenes.
Manuel Matos Moquete, lo mismo que Manuel Núñez, habían sido discípulos de Meschonnic, pero observando los textos de unos y otros, comprendí, que existe en cada camada de intelectuales, un amplio margen para las diferencias individuales, las preocupaciones existenciales o vocacionales, aun partiendo de un corpus común de conocimiento, de la sincronía en tiempo-espacio. Las notas distintivas de nuestra generación también guardan relación con ese contacto con otras referencias humanísticas, fuera del entorno marxista clásico, como el evento “M. Foucault: Una Conciencia del Presente” organizado por el departamento de filosofía y coordinado por Vanna Ianni, recién abriendo la década ‘perdida’.
Quizás un día mas temprano que tarde también se haga justicia en nuestro país, para la denodada labor de editores y traductores de todos esos años, gente que sacrifico su escaso tiempo libre, pensando en las generaciones nacientes, corriendo en dos o tres diferentes empleos, procurando así jugar con responsabilidad su rol histórico y social, en la defensa a de la cultura vista como totalidad concreta y no solo una preocupación de las elites artístico-literarias plurilingües, ex becarias, u ocupadas en diferenciarse radicalmente de los sectores populares, de lugar en lugar, en sus estilos de vida, en ocasiones en la frontera del mundo snob.
Eran muy otros los días en que deambulaban por los pasillos de la Facultad y también por muchos otros lugares de citas obligadas, estudiantes, curiosos, cronopios, hanky pankies o lectores furtivos mas allá de las verdades oficializadas por el tufillo estalinista de algunas organizaciones. Una generación parricida, si se prefiere, no alcanzaba a visualizar el lugar común de las heridas de guerra, de las huellas en la memoria de quienes arriesgaron por mas de una década su vida, su pluma, en el cantar a sus propias ideas, pagando el precio de la persecución, el ostracismo o el exilio politico-cultural.
Como dijera alguna vez Elvis Valoy en los tiempos muertos, antes de penetrar a la Cinemateca: “una generación de críticos en ciernes”. Mientras el sombrero de fieltro anunciaba la aparición de Frank Almánzar, doblando hacia los talleres de artes; Máximo Avilés Blonda y su Introducción a los Estudios Literarios, se encontraban en el punto común para el disparador de la cámara: un eterno cigarrillo. Bueno, para aquel entonces no fumaba, así que no entendía cual era el placer, ni la causa de la tos.
Comencé por amor, a encender unos cigarrillos a alguien, luego perdí ese amor, y me quede con la nostalgia de sus lentes, la prisa, el ligero temblor en las manos y sus ojos como aceitunas, y la necesidad de llegar al colmado, por otro paquete de cigarrillos…eterna melancolía por Jarabacoa y las montañas y el pelo con los bucles de una niña eterna, como en los cuentos de hadas.
Ese es un tema para una nota sobre los afectos -de los grandes afectos de mi vida-que por ahora, creo no tiene caso volver a develar, mucho menos en una reflexión retrospectiva sobre el contexto y la elección vocacional, orientada a maestros, niños, jóvenes, como la presente: aquellos otros textos, tendrían que ser solo aptos para adultos o bien en formato video, novelar o epistolar, en mi opinión. Quizás veinte anos más tarde. Al borde del abismo de lo irremediable.
Lo cierto es que fui un enemigo jurado de los cigarrillos, durante la adolescencia, mientras mi hermano Dimas de Jesús siempre fumaba desde los catorce. Mi padre fumaba, también pero me parecían locuras ‘snob’, en aquel momento. Así logre mantenerme hasta los veinte y dos: libre del cigarrillo. Ahora con los años y viendo las perdidas ocasionadas por tal adicción a las letras y las artes, estoy en tiempo de intentar dejarlo, pero es como una habitación con las puertas tapiadas. Los distintos ciclos de la Cinemateca, Nacional - japonés, francés, escandinavo y otras exóticas- para mentalizar una parte del auditorio en dirección a los cine-cine-forum, hicieron siempre posible encontrar a Humberto Frías, para aquel entonces director del Cine Universitario, lo mismo que a poetas como Plinio Chahim, Jorge Pina, Miguel D. Mena, Cesar Zapata, Juan Manuel Sepúlveda entre otros, venciendo los compartimentos estancos de las áreas de competencia y embebidos del pensar humanístico al estilo de los 80’s .
Otra de las cuestiones particulares de la época, consistía en un hábito que aun no he perdido, “el condear” como lo define el poeta Pedro Pompeyo Rosario. Así un buen día, saliendo de casa de Teatro, conocí a Abreu, en la cafetería “Conde” – también conocido en la jerga de los “culturosos”, como el palacio de la esquizofrenia- un nido por donde siempre hemos pasado y en ocasiones, no recuerda uno cuando fue la vez que se fue. Cayendo por lugares como “Drake”, “La Chunga”, “Raffles”, “Poco Loco” o las “Ruinas de San Francisco”, fuimos ganando la soberanía sobre la nocturnidad, proscrita -como el noctámbulo ‘flaneur’ pocos anos atrás- dada nuestra expresión facial mas ‘peligrosa’ y ‘pecaminosa’: ser jóvenes universitarios.
No digo que eran esos años el paraíso terrenal porque la política anti-drogas de cuando en cuando en los mismos lugares nos colocaba contra la pared, en algo que luego se institucionalizo como ‘el vire’, pero los riesgos no eran de desaparición o muerte como en anos anteriores. En cierta medida, podría decirse que asumir a cualquier joven como un potencial usuario de narcóticos, es poco menos que una exageración, máxime considerando los datos de la propia embajada norteamericana, en un informe publicado por la Revista “Rumbo”, en el sentido de que no exceden los 80 mil personas, de todos los grupos de edad, los usuarios o consumidores de drogas en el Republica Dominicana.
En definitiva la inversión en prevención, siempre será mas oportuna y efectiva que la represión, en tales casos, pero esencialmente el fortalecimiento de la comunicación intra-familiar, los niveles de fluidez y confianza con los educadores y las comunidades de niños y jóvenes, a los cuales les ha tocado servir de facilitadores. Porteros entre una y otra generación.
Nuestro decano para aquel momento, Dr. Antonio Lockward Artiles, había sido co-fundador del Movimiento Cultural Universitario (MCU), y profesor de Literatura Dominicana, junto a varios distinguidos artistas, animadores, gestores y entusiastas de la cultura, razón por la que un vinculo espiritual de complicidad, asomaba en su sonrisa, cada vez, que por alguna urgencia tocábamos a la puerta de su despacho, con alguna solicitud, para el desempeño de nuestras labores de animación cultural. Lo poco o lo mucho que logramos avanzar durante la gestión de O. Urbáez en la secretaria general del MCU y con Víctor Geronimo en la Secretaria de Organización del mismo, guarda un eterno sentimiento de gratitud hacia todos los cientos de compañeros y compañeras, amantes de las artes y la literatura, de la divulgación y la investigación, lo mismo en ciudades y campos, por sus jornadas de sudor e inspiración, aunque desde el punto de vista de logística, sin el entusiasmo solidario de la Facultad de Humanidades, no habría sido posible, quedando, como otros sueños, en el papel.
En conclusión de poco vale la existencia de una promoción de personas en los barrios, en los campos, en las distintas instituciones, con la formación, o el interés de aprender, por servir a la comunidad, sin la mediación de una gerencia capaz de optimizar el uso de recursos -siempre escasos- para catalizar, no solo el impulso creativo individual, sino por sobre todo: la capacidad de articulación con las fuerzas organizadas de la sociedad civil, en dirección de la defensa de las raices y la contemporanía.
El soporte representado por la logística en materia de viajes, autorización de medios de transporte, audio-visuales, espacios para los ensayos, talleres, seminarios y similares en el campus, representa la cara tras bambalinas de la gestión de instituciones de tipo cultural en paises como la Republica Dominicana. La visibilidad institucional, la proactividad de sus cuadros, aspirantes y miembros, para definir una visión de conjunto, requiere salvar las distancias entre el decir, el creer y el hacer del fin de semana una excitante aventura de aprendizaje o retroalimentación, en todas direcciones.
Por otro lado, el soporte diario, la sonrisa, el que alguien que ya está fuera de una estructura organizativa, conserve los vínculos afectivos con los quehaceres y el destino de una institución, representa una conexión espiritual para toda la vida, siempre que se mantenga la transparencia, los fines originarios y la tolerancia por y para la diversidad.
Los ‘ex – emeceuistas’ en gran medida reconocen lo que significo para la elección vocacional, ese contacto con el nivel aficionado de gestión y creación de soluciones a la altura de los medios puestos a nuestro alcance, a lo largo de aquel periodo. Del mismo modo que señalarábamos en el encuentro aniversario 2000, la representatividad del quehacer emeceuista, hoy mas de veinte anos después representa la opción para impulsar, iniciativas como esa y otras que pudieran ‘surgir por el camino’, en medio de las tendencias para relanzar las alianzas, dentro y fuera del país, en el siglo XXI.
Cada director/a de área o disciplina al interior de la facultad, respondió las preguntas, las abundantes dudas propias de nuestra edad, las criticas y los debates, enriquecieron nuestra sensibilidad y visión del conjunto. Durante ese tiempo académicos como: Iván Grullón (Departamento de Lenguas Modernas); Carmen Duran (Historia & Antropologia); Angel Moreta (Filosofia); Onofre de la Rosa (Comunicación Social); Nora Nivar (Letras); Amable Sterling (Artes), o Virgilio Bello Rosa, siempre estuvieron al alcance de cualquiera de nosotros, para consulta, provisión de materiales, o ayudarnos a lidiar con la burocracia universitaria . Generaciones apostadas creando un puente transdisciplinar para el dialogo, recordando el mundo del servicio socio-cultural para los y las millones de excluidos/as, el esfuerzo fundacional del MCU, era como una gota de agua en medio, del desierto, dada la magnitud de la tarea, pero de todos modos por algún lugar era necesario empezar.
Una comprehensiva dimensión sobre el impacto del contacto sistemático para ayudar a las personas a organizarse para el empoderamiento. Horizontes de aprendizaje, planeacion, ejecución, retroalimentación, y evaluación de iniciativas, sobre la sociedades caribeñas y latinoamericanas. El respeto de la actitud de auspicio para las practicas creativas y el debate, con miras a cuando menos el logro de un 40% de los interesados a nivel nacional, tanto en el movimiento de artistas y escritores, tanto principiantes como aficionados, demandara la clarificación del marco legal de las organizaciones sociales, así como las personas que a lo largo de una vida, han atravesado distintos momentos de la historia reciente de las instituciones y de los esfuerzos individuales por alcanzar la proyección de la Republica Dominicana, con todas las implicancias de la actual complejidad y los desafíos del mundo unipolar, anclado en el pensamiento único.
Hacer posible el florecimiento del país, poniendo en ejecución, mes tras mes: eventos, facilidades editoriales, representación, asesora, obras de teatro, festivales y otras iniciativas de movilización, donde el centro de la cuestión presupuestal lo conforme el equilibrio, entre actividades orientadas a la comunidad artístico-literaria, tanto a nivel de principiantes, aficionados, profesionalizantes, como profesionales destacados, sigue siendo una asignatura pendiente en la sociedad dominicana, aunque no solo en ella. Sin equilibrio presupuestal, el relevo generacional, será poco menos que imposible, la mega concentración, en cualquiera de los extremos, terminara originando distorsiones en el flujo, proyección, formación, y movilidad entre los distintos niveles del quehacer barrial, rural, municipal, regional y nacional; sin descontar la necesaria ventana para el dialogo multicultural, amen de la obligación del Estado, de encontrar salas, canales de comercialización y divulgación para los autores/as, reconociendo las debilidades en la materia de las Cámaras del Libro y de las industrias culturales, en términos generales.
Mirando hacia atrás, creo será necesario, vencer las resistencias inspiradas en las banderías políticas -en su vocación sectaria y pedestre, no en la libertad de elegir de que lado, se desea estar- las febriles distancias entre lo deseable y lo posible, para que tomemos de una vez por toda, el camino de la redención del arte y la literatura, lo mismo con el concurso de la comunidad internacional, que con el soporte de las organizaciones no lucrativas, el empresariado y el liderazgo social. Evidentemente servicios diseñados y servidos a la medida, con profundo involucramiento en la vida y expectativas de satisfacción de las comunidades, así como inspirados en el seguimiento de las tendencias capaces de incidir sobre los frutos de tales trabajos, en un mundo multipolar e intercomunicado, no guardan ninguna relación con las recetas ‘talla única’ de los grandes organismos multilaterales, para la solución de las deficiencias culturales, científicas y tecnológicas de los pueblos del Sur.
El punto de inflexión entre ambas practicas, el seguidísimo del recetario global de calidad, servicio, retroalimentación dimanado de las grandes agencias de asistencia técnica al Tercer Mundo, frente a la creatividad local y regional, sin descontextualizarse de las tendencias internacionales y globales, en cada disciplina, descansa en el profundo involucramiento en la vida y expectativas de satisfacción de las comunidades, así como inspirados en el seguimiento de las tendencias capaces de incidir sobre los frutos de tales trabajos, en un mundo multipolar e intercomunicado.
Para nosotros, la calidad percibida, constituye el insumo insustituible del desempeño: son las personas, que co producen o reciben la entrega de los servicios, los únicos en capacidad de expresar, en sus propios términos, de que se trata el servicio, que utilidad le reporta el mismo a la cadena del valor y por sobre todas las cosas, cuales son los atributos del mismo, en capacidad de hacer perceptible, la perspectiva de diferenciación del mismo, ya que siempre, habrán creatividades y creatividades; gerencia y gerencia, en los marcos de una filosofía del sentido de urgencia, la sensibilidad frente a nuestros clientes, como bujía inspiradora, que nos arrastra fuera de la cama, cada día a las 10 de la mañana – siguiendo la filosofía que aprendí de David Rodríguez a mediados de los 80’s en el sentido que en la vida urbana, poca cosa relevante se ha hecho en los claros del día, excepto hacer el amor- y nos lanza deshechos al mismo punto de partida, diez y seis horas después, todos los días de la semana. Ahora lo definen como un acto de insania, trabajolicos (workholics), nos llaman, como si se tratara de una cuestión que requiere cura.
El ajuste estructural fondomonetarista no fue recibido con bombos y platillos, así que las manifestaciones de Abril del 1984, del mismo modo que otros eventos en el Cono Sur, por las mismas causas y para la misma época, inician un proceso progresivo de deterioro en las condiciones de vida de los sectores tanto de ingresos medios, como en las clases populares, caracterizados por sucesivas devaluaciones de la moneda, escalada alcista en los artículos de primera necesidad y en los insumos para la producción de los productos de las llamadas industrias culturales.
La tragedia se había cernido sobre nuestra generación una vez más. De todos modos rendirse es imposible, en tanto que “nadie se muere en la víspera” así que un buen día del verano del 84, un grupo de amigos y amigas, decidimos crear el Centro Cultural de Intercambio Audio-Visual, Inc. como reformulación de lo que había sido con anterioridad el CITA –Centro de Investigaciones Teatrales y Antropológicas, nacido al calor de las ideas de Demetrio y Silvia Corporan, Calixto Agüero y otros participes de la idea en aquel momento.
El CCIAV nació en la ciudad universitaria, gracias al impulso material de mi padre y al esfuerzo de todos los miembros fundadores, con su trabajo voluntario y aportaciones. Nunca estuvimos interesados en crear una ONG, que recién se comenzaban a ponerse de moda en los 80’s. Nació, mas que para luchar por la obtención de financiamiento para programas y proyectos, para dar una serie de soportes o servicios a la comunidad de los creadores/as, sin identificar esa vinculación altruista en términos de personalizar, la fuente solidaria y así ha seguido por casi veinte anos.
La autogestión como solución en materia de diseño de programas, proyectos, e iniciativas creativas -con profundo involucramiento del liderazgo comunitario de forma que entre un tercio y el 60% de las tareas sean desempeñadas por los propios beneficiarios- luego de breves jornadas de entrenamiento o transferencia de know how, fueron siempre la lógica del proceso desde su inicio…conscientes como éramos, de la existencia de “ayudas”, “donaciones”, mas bien leoninas, como lo son los llamados fondos atados, por medio de los cuales, alguien te dona y al mismo tiempo inserta una cláusula, en el contrato de que solo puedes gastar menos del 30% de dichos recursos, en paises o empresas distintas de las donantes.
Ahora cuando mucha gente repite como loro, la necesidad de la desvertebración de lo publico estatal, para cumplir los requerimientos gimnásticos del ‘downzising’ o adelgazamiento de las funciones, atribuciones y competencias del Estado, como agente de desarrollo equilibrado, no en lo relativo a la nomina supernumeraria del sector publico en gran parte de América Latina y Caribe, con lo que tal recuperación del ‘spoil system’, o sistema del reparto del empleo en la administración publica, en calidad de monopolio de los partidos políticos, tradición indefendible para las necesidades comunitarias del siglo XXI, superadas por administraciones como la norteamericanas desde los anos 30’s: repensar el tipo de contribución que cada persona, física o moral, puede efectuar para la modernización, descentralización y aumento de la participación de los y las ciudadanas en el proceso de planeacion, gestión, financiamiento, evaluación o retroalimentación de las políticas publicas, es mas que un deber, un derecho irrenunciable.
Partiendo del hecho de que ni los dedos de la mano son iguales, la idea de fortalecer la diversidad de actores sociales, en capacidad de mirar a diverso grado de profundidad, la cuestión del desarrollo local, regional, nacional y global, se constituye en un desafío de la democracia, en su proceso de mutación hacia modalidades, menos delegativas y mas proactivas a sumar, el heteróclito hacer/pensar de las personas y organizaciones en nuestra época. Hacer conciencia de los aprendizajes, de las nuevas competencias, roles y perfiles, necesarios para mejorar la calidad de las interacciones con lo publico, lo mismo en las humildes juntas de vecinos, que en las Cámaras de Comercio, los sindicatos, los partidos políticos, organizaciones de servicio social o empresas, no es una petición desmesurada, en función de las expectativas de satisfacción del contribuyente, en su roles multidimensionales de miembro de la colectividad: consumidor, padre de familia, ciudadano, con sus propias orientaciones, pasatiempos y estilos de vida.
La construcción de soluciones memorables o definibles como victorias, en el caso por ejemplo de la Facultad de Humanidades de la Universidad Publica a principios y mediados de los anos 80’s, partió en todo momento de ese respeto a la pluralidad, lo mismo en el subconsejo técnico de la misma, que en la búsqueda de consensos en la gestion del co-gobierno, con la activa participación de los estudiantes, organizados lo mismo en su sindicato (FED) que en las diferentes organizaciones culturales, científicas, políticas y sociales vocacional y libremente, seleccionadas por cada quien.
Mucho antes de que fuera ‘fashion’, en boca de los ‘snobs’ y las tecnocracias de todos los colores, la discusión sobre sostenibilidad del desarrollo, provincial y regional, ya diversos sectores de la comunidad académica uasdiana, habían iniciado un proceso de intentar desconcentrar los presupuestos públicos, de los grandes centros urbanos, sobre todo Santo Domingo.
En el caso del CCIAV -surgido al calor de discusiones, en los pasillos, en las escaleras, en el propio MCU- la búsqueda de estrategias comunicacionales, capaces de abordar la propuesta de un conjunto de herramientas mínimas, en dirección a la defensa de la soberanía de las personas sobre su tiempo libre y el valor de la memoria epocal, en términos audio-visuales, en una lógica mas amplia en la cual salud e higiene mentales, se imbrican, una de las preocupaciones esenciales provino de la comprobación de la inexistencia de una metodología de captura, conservación o divulgación de los encuentros talleres, seminarios, eventos misceláneos en los cuales la juventud de los anos 80’s había estado proponiendo aproximaciones sucesivas al tema de la reforma de la administración y promoción cultural, en Republica Dominicana, y que sin embargo, por limitaciones, tanto financieras como tecnológicas, no quedaron disponibles excepto en ediciones muy limitadas, mas que para los y las asistentes a tales foros (mimeografiadas, esencialmente).
IV Para qué intentar hacerse escritor/artista ? Quién lo determina? Cuál es la ´utilidad del bonzo´ barthesiano, en nuestros tiempos y sociedades tardocapitalistas?
A diferencia de algunas comunidades en el ordenamiento jurídico-profesional alemán, donde basta con un examen de aptitud física, mental, intelectual, técnica o creativa -o todas juntas- para acceder a la condición de profesional en las artes o la literatura, ante un organismo competente, en la Republica Dominicana, lejos de trabajar las audiciones, hemos optado por la búsqueda de la titilación, aunque no existe en ninguna de las mas de 40 universidades que operan en el país, un grado equivalente a ‘creative writing’.
Para otros sectores -incluyendo una parte de la doctrina en las ciencias jurídicas- la condición de artista, proviene mas que de la titilación, del reconocimiento o notoriedad pública, de quien así se auto-afirma, partiendo de la famosa expresión “el arte es lo que hacen los artistas”. Lo cierto es que en uno u otro caso, y dentro de los propios profesionales del medio, muchas personas -de la misma forma en que se sintió ofendido Roldan, cuando encabezo la primera rebelión de las Americas, en tiempos de la colonia- no se conciben a si mismos como trabajadores/as, sino como profesionales liberales, y otros un poco mas radicalizados en la distancia frente al trabajador manual, se perciben a si mismo como ‘neo-dandies’ de los lugares públicos, objeto de culto o reverencia, per se, independientemente de la cuantía o la calidad de sus quehaceres, en los cuales discurren sus existencias, en la vida contemplativa, las vacaciones permanentes o el ocio creativo.
Todo lo cual se ilustra en la clase de zánganos, que describió hace ya mas de una década Manuel Núñez en un articulo que versaba sobre el “Ministro sin camisa”, percibido como una suerte de tierra de jauja, con que caricaturizaba las aspiraciones, de mucha gente que pensaba, reclamaba y promovía el ministerio de la cultura y no los rendimientos, desempeños o contraprestación en sudor y labor, por un puesto en tal espacio de poder publico.
Con unos perfiles tan contradictorios y ajenos al método y la disciplina, por definición, trabajar, colaborar o animar culturalmente una comunidad de creadores/as resulta muy difícil, aunque lenta pero consistentemente, el papel de las nuevas tecnologías, contribuye a disminuir los niveles de dispersión, alejamiento, hoy por hoy, en que via e mail, o a traves de las llamadas comunidades virtuales, las personas han ido desmontándose de los narcisismos, para emprender iniciativas de intercambio valiosas, aunque aun no fomentadas, ni auspiciadas por los organismos competentes del Estado Dominicano, por dichos canales.
Esfuerzos como la construcción, mantenimiento y retroalimentación de comunidades virtuales, tales como: [MISTICA],[Abecedario], [enmedi@enredando], o [cielonaranja], son algunos de los gérmenes de esa nueva manera de pensar, el proceso creativo, así como la necesidad del colectivo, en la definición de un sprit de corps, polémico, provisional, retroalimentante, como un sector definido de la sociedad, en la búsqueda de sus propios horizontes, desde los cuales:
• Efectuar una contribución al auto-mejoramiento, profesional o profesionalizante;
• Impulsar el proceso de la ciudadanía local-global, en el territorio difuso de las ciencias, las artes, la investigación, la propuesta o el debate sobre el cambio -socio-cultural, socio-económico, socio-tecnológico- en nuestros días;
• Fortalecer la visión holística, en detrimento del ‘capillismo’, el sectarismo o la intolerancia;
• Difundir valores democráticos y fomentar la participación de las minorías, lo cual a la larga fortalecerá su visibilidad, su criticidad y su aporte a la búsqueda de medios para la construcción de consensos;
• Ejercitar el aprendizaje/apropiación de los recursos disponibles en las nuevas tecnologías, para tareas de desarrollo social, paralelo a la conducción de intereses profesionales o vocacionales, personales, aun en naciones pobres o con grandes volúmenes de ciudadanos/as esparcidos por el mapamundi, gracias al exilio, económico o cultural;
• Fortalecer la capacidad de la unidad en la diversidad, como elemento indispensable para manejar, el cambio organizacional en los actuales momentos de la humanidad;
• Recuperar el ideario altruista, en medio de una sociedad cada vez mas atraída por los valores mercuriales; Intentar expresarse creativamente, en nuestros días, es un desafío múltiple, no solo por aquello de que ‘no hay nada nuevo bajo el sol’; sino porque la distribución de oportunidades de retroalimentarse en las distintas esferas de la actividad social, se hace cada minuto que pasa mas complejo, mas costoso y menos atractivo, desde el punto de vista de la compra-venta, sobre todo si el destinatario por excelencia de muchos de los discursos esta representado por el hombre o la mujer de la calle, en sus propias limitaciones para adquirir la información que demanda para elevar la capacidad de visualizar la complejidad, en el hoy-aquí y ahora, y a partir de ello adoptar las posturas que la sociedad demanda de el como: trabajador/a, ciudadano/a, o miembro de una familia. Intentar recuperar la libertad del peripathos, en el ejercicio de la Quinta Libertad: la de transito y al mismo tiempo mantener alerta los sentidos, para reconocer que todo esta cambiando a nuestro alrededor y que hoy mas que nunca las palabras cuentan la historia, posible, de los trayectos -de nuestra mente y nuestras sociedades- obliga a aprender y reciclar, muchas: manifestaciones, estrategias, objetivos y posibilidades del ser, en nuestro medio, no industrializado, comenzando por saltar sobre la valla, representada por una formación, sino anti-tecnológica, al menos que pasaba de largo de tales procesos, como la de la escuela dominicana, en los anos sesenta, setenta y hasta mediados de los 80’s.
Intentar -en el marco de las que son preocupaciones interiores y sociales de cada quien- sentirse libre y feliz, desde la interrogación honesta a los mitos autoritarios o excluyentes, de nuestra cultura-sociedad, asumiendo lo nuestro en la abarcabilidad de lo conocido y no solo en el marco de la s fronteras geo-culturales o geo-políticas.
Procurar, desde el rol de autor/ciudadano, sensibilizar a las audiencias en el sentido de la necesidad de superar la vocación patrimonialista y nepotista, en la gestión de los bienes y servicios públicos, paralelo a la defensa de las raices de las culturas coexistentes, en cada comunidad o territorio de la ficción y de lo real, en los cuales de alguna forma nos hemos visto vinculados o afectados, por no alcanzar a articularnos como interlocutor/a.
Alcanzar a expresar de forma responsable, dentro y fuera del trabajo creativo, la necesidad de la reformulación del proyecto ético, como experiencia vital, de los y las ciudadanas del siglo XXI, alrededor de valores trascendentes como: la paz y solución política de conflictos internacionales o locales; consolidación de canales de participación democrática, tanto urbanos como rurales, en sociedades signadas históricamente por la exclusión o la participación excluyente de ‘personalidades’ o ‘comisiones de notables’ en los procesos en que asoma la crisis de legitimidad, gobernabilidad o legalidad de las instituciones sociales, donde debieron operar los canales de la institucionalidad.
Ligar en practicas como la educación, la animación cultural, la consultorio o la gestión de espacios o instituciones, el enfoque multicultural y tolerante, frente a toda modalidad o resabio de ejercicio arbitrario o desregulado del poder – académico, cultural, económico, tecnológico, militar, político, o social- como recurso indispensable para superar la óptica reduccionista e insularista, en el análisis, la planeacion o propuesta de cursos de acción institucionales.
Cuando se observan detenidamente el conjunto de condicionantes anteriores, para la acción y expresión creativa – y para el quehacer humanístico en sentido general- se comprende con mayor claridad por que nuestros hijos y nietos, no vivirán el mismo mundo, ni los mismos paisajes, con que fuimos criados, aunque algunas pesadillas como el uso de la energía nuclear, con fines de destrucción o chantaje masivo, por lo que se ve, seguirán vigentes.
El Estado-nación heredado del siglo XIX, muy difícilmente brinde marcos para arribar a puerto seguro en el S. XXI, en cualquier sociedad postcolonial y pluralista. Ninguna opción que decidamos seleccionar estará libre de riesgos. Nadie nace sabiendo, sin embargo, el peor de los cargos de conciencia, seria no intentarlo por cobardía o irresponsabilidad, en relación a lo que se espera que podamos proporcionar a nuestros/as conciudadanos/as, en esta transición: de siglos, biológica, etno-cultural y política.
Siempre es mejor no hacer caso a la esperanza de vida al nacer y procurar dejar sentado lo que pensamos o creemos, cuando aun se conservan las facultades, lo demás, por lo general siempre lo escribe algún otro/a ; o se convierte en motivo de debate, cuando ya no estamos en circulación.
Al filo de los cuarenta, es buen momento para pasar estos balances, a veces juguetones o en otros casos -como la presente semana- cuando has perdido un tío como Gregorio Graciano, un amigo y consejero, que desde los anos en que vivía en el Ensanche Quisqueya, con su sastrería, frente al Centro Olímpico, influyo en mi sentido de lo que significa estar de vacaciones, el jugar, explorar, conocer un poco mas de la vida, lo mismo por la música que por los libros. Nuestro país ha perdido un gardeliano militante, por estos días.
Librarnos del odio, de la ira, del miedo, de los prejuicios, de la tentación de instrumentalizar la información, solo para no pagar el precio de la verdad, son algunas de las cosas preocupantes en este momento, al filo de los cuarenta. Nunca imaginarse un Dios, en control total de la verdad o la epifanía, es una de las razones que me ha librado de la tentación de adscribirme a las logias o movimientos literarios dominicanos, hasta la fecha Escuchar con respeto, a los demás haciendo abstracción de si la opinión del otro representa un punto de vista de una inmensa mayoría, o es por el contrario, un florecimiento, imberbe, de la creatividad o el pensar emergente, es quizás el mejor de los homenajes a una frase de J. Kerouac : “ para hacer algo nuevo, déjate llevar, métete en el proceso, manéjate insensible a las criticas, pon tu huella en todo”.
Un hilo cruzando el mar, remite el mismo punto de vista a la construcción del personaje en K. Stanislavski. La primera mitad de los anos 80’s tuvo una particular significación para la formación elementalísima que alcance en materias como la semiologia, la epistemología y las artes. Una mezcolanza poco frecuente, pero no hay que temer, no todas las recetas de personalidad, se tejen con los mismos ingredientes.
La repetición del pasado, sin mirar los cambios en el entorno es un error que tarde o temprano termina pagándose caro. El retorno de Odalis Perez –nombre que no tiene nada que ver con el baseball- de sus estudios en Europa, las coordenadas sentimentales y la amistad de nuestras respectivas compañeras, para aquel momento, hizo posible, un dialogo ‘off record’ en el cual tuve ocasión de apreciar biblio-hemerografia escasísima para aquel momento en el país.
Cierto es que una parte de ella, se extravió, en la mudanza de oficina, anos mas tarde, en los XV Juegos Centro Americanos y del Caribe, pecado del que aun no he sido perdonado por el referido autor, aunque afortunadamente, ambos habíamos leído, mas de una vez dichos documentos. Espero que los piratas que los secuestraron, hayan alcanzado algún beneficio en la perspectiva, desde allí.
La curiosidad, ha sido la madre de la invención y no la necesidad, porque quien necesita se coloca por lo general en medio de una esfera de angustia, que sustrae cualquier forma de placer al proceso enseñanza-experimentación-aprendizaje. La curiosidad por el contrario es una excitación poderosa a no dejarse vencer, por los obstáculos encontrados en el puro placer de encontrar o explicar, como cuando desarmábamos los trenecitos eléctricos, para intentar -en la niñez-identificar, que era lo que ‘mágicamente’ los ponía en movimiento.
El hombre y la mujer ‘light’ han perdido el músculo del asombro, en consecuencia, desde su existencia mutilada, solo florece la conformidad, o el egoismo típicamente yuppie. El autocentramiento onanista. Los muros del hogar, del proyecto personal, el pragmatismo persuasivo, pero pragmatismo al fin, no les deja reencontrarse con la humanidad, en su dimensión múltiple, con el proyecto colectivo de participar en la definicion del futuro, desde la sumatoria de pequeños y coordinados esfuerzos individuales e institucionales.
Reconociendo mi ignorancia, e impulsado por la curiosidad o el espíritu de aventura, decidí, volver a mirar las ciencias por mi propia cuenta como una actividad recreativa, de tiempo parcial, a mediados de la década de los 80’s. “[...]Existe una edad en que se enseña lo que no se conoce: eso se llama investigar” había dicho R. Barthes a mediados de los 60’s, pero en lo personal, nunca había reparado en el poder de seducción del proceso en si y para si.
La oportunidad para adentrarme en tales dominios -en compañía de investigadores /as de larga experiencia- me llego cuando fui contratado a los veinte y dos anos, como Director de Educación ciudadana, en el Comité Organizador de los XV Juegos Centro Americanos y del Caribe (Santiago ’86). La oportunidad de trabajar en coordinación con personalidades como el turistólogo David Rodríguez, el antropo-sociólogo Héctor Rivera – en aquel momento director del área de investigación de la Universidad Tecnologica de Santiago, UTESA, luego de su retorno de México- educadores como Pedro Diepp; o artistas como Geo Ripley, me ayudaron a alcanzar las manías que aun soporto: el perfeccionismo, la enemistad mortal con la chapuza, la inconformidad con los resultados – “siempre se puede mejorar la próxima vez”- y saber combinar el humor con momentos de gran stress, como las fases previas a la entrega de reportes o informes técnicos.
El contacto con gente venida de otra formación como el psicólogo Julián Fernández, hoy reputado investigador en Alemania, para aquel momento académico en la recién creada Universidad Tecnológica del Cibao(UTECI) y miembro directivo de la Asociación de Psicólogos en la Región Norte, me abrió las puertas a la enseñanza a nivel superior y a proseguir mi visión del trabajo teatral en mi ciudad natal.
Después de 1984 halle la oportunidad de comenzar una búsqueda personal que aun no termina, pero que en esta apretada síntesis he tratado de compartir con los educadores/as, creadores/as, animadores/as culturales mas jóvenes, no porque halla realizado proeza alguna, sino tan solo por el placer de rememorar el proceso, personal y social, de las mutaciones típicas del ciclo de vida.
La cuestión que animo el presente texto bien pudo llamarse: “elección vocacional en contextos socio-familiares hostiles” porque por lo general es lo que mas abunda cuando, se trata de saberes, disciplinas o practicas, en las cuales no existen manuales –y es lo mejor que tienen, casualmente- o bien, en algunos casos, las personas que ya se consideran ‘vacas sagradas’ o establecidas firmemente en la tradición, hacen todo cuanto esta a su alcance, para ‘no atraer nuevos/as competidores/as, al escenario’.
Las cosas pueden resultar menos difíciles de desentrañar, cuando esta uno dispuesto a arriesgar, entre diez y diez y seis horas de trabajo/búsqueda, por día, a los fines a los cuales sirve: saciar la curiosidad. Los horarios inusuales como territorio de la reflexión o la investigación, son una característica común en determinadas ocupaciones o profesiones, una deformación profesional, que compartimos con la gente de publicidad, los programadores de cómputos, las vegetes, y algunos tipos de sacerdocio.
Gozar, aprender y trabajar, son tres palabras que difícilmente se topen en una misma línea de texto, sin embargo, en una vida como la que hemos tenido desde el 84, lo que ha resultado dificultoso, por lo menos para quien nos observa desde afuera, es poder discernir, cuándo una de las funciones anteriores determina o subordina a las demás. También me ha sido difícil, crearles fronteras, ya que si algo te hastía, no puedes encontrar una perspectiva distinta o innovadora para observarlo o presentarlo. Y de ahí, la otra cuestión del trabajo, estar relajado, mientras el mundo arde. Requisito obligatorio de lidiar con asuntos confiados a discreción del o la cliente, el cual espera, propuestas de soluciones en el periodo de tiempo mas corto pensable. Mientras sus nervios y los de quienes le rodean, se van tensando, progresivamente.
Nuestro paso por la Universidad Mundial Dominicana (UMD), como director de Relaciones Publicas, en el mismo ano, 1984, ingresando de modo inequívoco y sin transición alguna, al mundo adulto: el pluriempleo. La única ventaja que tenia para aquel momento -con relación a mis demás colegas, de mayor edad- era mi eterna soltería, de manera que aun con tres empleos, podía tomar la empinada carretera de Jarabacoa o Constanza, tomar fotografías, nadar y pasarla muy bien en los fines de semana.
Con el dólar a dos pesos con setenta centavos, por cada uno, habíamos iniciado el declive del peso dominicano, por recomendación de los organismos internacionales -el acuerdo puente, que si el acuerdo sombra, que si el stand-by...- y luego zas!!!!! 15 por uno, en 1990. Con relación a la vocación por el debate sobre temas de investigación, en UMD logre conocer a otros cientistas sociales como Rafael Guzmán y gente de la calidad humana de Américo Badillo, Herminio Padrón -lo mismo que otro salcedense como José Emilio Santiago, con quien había trabajado amistad en UTECI- a lo largo de su breve permanencia sirviendo como profesores de metodología de la investigación científica, intercambiando lecturas y materiales, de tales materias precisamente conocí a mi primera esposa. Moca, capital de la Provincia Espaillat, es una patria por adopción para mi. En dicha ciudad, complete los tramites de sembrar el árbol, escribir el libro y procrear un hijo.
En el 1985, fui promovido con un encargo un tanto complicado para mi experiencia, de organizador: diseñar el Departamento de Proyectos, Investigación y Extensión Cultural de la Universidad. (DEPIE), lo cual hice , desempeñándome como director y asesor de la dirección en tal sentido, hasta que -como ocurre en áreas sensibles a los recortes presupuestarios como esta- una reducción de personal y presupuesto, me libero de los compromisos universitarios (1991), pasando al sector de free lances, en paralelo con el impulso de una pequeña empresa consultora.
De la permanencia el DEPIE, lo mas afortunado resultó ser encontrarme nuevamente en lo que siempre me apasiono, desde la adolescencia, trabajar la gestión, producción de contenidos, de un medio de comunicación impreso: “El Mundial”, mensuario, creado originariamente, como recurso de retroalimentación, de la comunidad universitaria, en su recinto de Moca y que en sus pocos anos de vida, se transformo de ser uno de los 101 periódicos de la historia de la ciudad, en el órgano oficial de la universidad, en todos sus centros regionales, incluyendo la sede central. Considerando el lugar de la cuestión cultural en dicha publicación, entonces sometí la creación de un Suplemento y así nació “Crónica Gitana”.
Tres eventos realmente importantes ocurrieron, en nuestra vinculación como jefe de redacción del periódico y director del Suplemento:
• Conocí a técnicos y artistas gráficos convencidos de sus respectivas tareas como Ángel Domínguez y Fernando Guzmán;
• Pude generar una versión extra-oficial y humorística del Encuentro Nacional de Escritores, auspiciado por el Departamento de Cultura de la Universidad Intec (1988), jugando al pastiche... aunque muchos de los autores reseñados -aun en anos recientes niegan haber dicho, lo que finalmente se edito- Hasta hoy, pocos saben que la compilación de tales juicios y textos, correspondió, a una labor de la sobremesa, por un lado y de muchos de los autores que participamos, para aquella ocasión, al regresar al CEDEE, donde estábamos hospedados: consensus.Touche!
• Comprendí, que los costos de las publicaciones de papel, harían estas en un tiempo no muy lejano, materia prohibida para los grupos pequeños como los talleres literarios, no subvencionados por instituciones o en contacto con el auspicio publicitario, desde las agencias, o al menos con las boutiques creativas.
Tanto el Dr. R. Lulo Gitte, como el Lic. Jose Ant. Burgos, mis jefes inmediatos, en periodos sucesivos, fueron personas pacientes con mis locuras de juventud. Desde 1985 hasta el día de hoy la pasión la tengo puesta en la teoría del conocimiento, en el método científico y la forma en que el mismo se teje con el conjunto de actividades típicas de las ciencias de la gestión, el marketing y mas recientemente con las nuevas tecnologías.
La posibilidad de haber sido seleccionado, individual o corporativamente para integrarme a equipos multidisciplinarios en casi 700 proyectos de investigación o inversión, a lo largo de estos años, es motivo de alegría y orgullo, tanto para mi como para mi familia, del mismo modo que factores como:
• la complejidad creciente de tales desafíos.
• la calidad humana de las personas, empresas, instituciones publicas o privadas, a las que nos ha tocado brindar el concurso de nuestras opiniones y perspectivas creativas a lo largo de todos estos años.
• La diversidad de las temáticas y expectativas de cada uno de estos individuos u organizaciones, han servido para enriquecer nuestras motivaciones por el estudio, la exploración y el mejoramiento permanente de lo que hacemos.
• Han ido haciendo posible la definición de una motivación para que se fomente la divulgación de metodologías y tecnologías orientadas a los estudios cualitativos, en Republica Dominicana, otro de los propósitos que posee esta visión retrospectiva.
Si bien, el contacto con las tareas de la consejera, la consultoría gerencial y creativa, habían estado presentes en nuestro accionar, desde 1984, la misma fue siempre un curiosa forma, un excitante pasatiempo, ya que siendo soltero, me mantuve coherente a la despreocupación por los asuntos financieros o pecuniarios, de la misma forma que en la adolescencia y en la vida de estudiante.
Tales trabajos unos casi 100, los primeros, solo como actividad marginal, representaron el ejercicio y puesta a prueba de un método flexible y funcional, que hemos venido afinando a lo largo de todos estos anos, para alcanzar objetivos de calidad internacional en presentaciones, sin que se percibiera –ni de mi parte, ni de mis clientes- como una ocupación, en virtud de que se desarrollaban en lugares informales, bajo condiciones de relajamiento, y no con la intencionalidad de facturarse, por aquel momento, con mis tres empleos, ganaba cinco veces mas que mi padre, que era un especialista, formado en Europa, así que no hacia fuerza por ponerme en ‘plan de acumulación’, además que sin familia, ni rentas que cubrir, me parecía una mezquindad, mezclar esos esfuerzos con un servicio de pago.
Evidentemente, además de la soltería, una tasa de 2.70 pesos por dólar, era estimulante, para tales ocios. Nada es para siempre y aunque habíamos definido, crear una micro-empresa de servicios de tipo creativo y consultivo- del tipo carrera bi-personal- desde el mismo momento en que me case por primera vez, mi esposa, decidió que ‘no iba a convertir su casa en un almacén u oficina’ así que quede inmovilizado en una habitación, con mi estudio. Obviamente ella no había leído nada sobre el “home business”, ni podía adivinar las dificultades que cernían con la devaluación monetaria, sobre todo el sector microempresario, en paises como Republica Dominicana, para aquel momento. El sector servicios de consultoría y asesoría gerencial, era un renglón emergente, para principios y mediados de los 80’s, al menos en el interior del país, y también fuera de los servicios tradicionales de contabilidad y auditoria.
El cambio organizacional permanente, era aun una palabra prohibida, en paises como la Republica Dominicana, embebidos en la lógica del proteccionismo, heredado a lo largo de casi cinco siglos, primero para proteger los privilegios de la Corona Española, y luego, la administración de la nación, como la heredad privada, a manos de los círculos de poder, a lo largo de las sucesivas dictaduras y democraduras. Utopía & Textos, fue el nombre que mejor encontramos para la pequeña compañía, confinada por aquel entonces a una habitación del hogar.
La idea de mezclar el diseño de proyectos, la consultorio gerencial y académica, los servicios creativos e materia de comunicaciones, traducciones y creatividad, en los ordenes relaciones publicas, publicidad, mercadeo y seguimiento de iniciativas relacionadas a obtención de financiamiento, en emprendimiento de micro, pequeña y mediana escala, donde lo primero que se tenia era un sueño de independencia, por parte del cliente y su necesidad de plasmar en documentos concepto de la diferenciación competitiva, del tipo de negocio o actividad en la que había decidido incursionar, así como las limitaciones de muchos de ellos, para proveer los recursos orientados a la organización, hizo que el concepto de negocio y la oferta nuestra, en pocos anos se hiciera conocida en la Región del Cibao, donde aun vivo.
Abandonar la vida confortable y segura del empleado de la gerencia media de una organización, para correr por la libre, era una locura, tal y como recientemente nos lo confirma el propio Dr. Carlos Pérez, en un dialogo informal, pero la decisión estaba tomada: nada es mas importante que el tiempo y la libertad de movimiento, para alguien que se decida, con suficientes ganas, a crear valor y diferenciación dentro de cualquier sector de la economía o la sociedad. Un empleo, es precisamente, la negación de esas dos cualidades, por lo que por lo general, la mayoría de los emprendedores, lucha, por no vender su fuerza de trabajo a terceros, y si tiene la necesidad imperiosa de hacerlo -hasta consolidar sus respectivos proyectos- ser quien define las reglas, de admisión y proceso de trabajo con clientes.
De modo que opte por hacer ambas cosas: inventar la ocupación, la funcionalidad y seleccionar para quién trabajar, y para quien no. Desde el punto de vista de la salud ocular, y el tiempo invertido localizando información para clientes, el camino que iniciamos un verano, hace mas de quince anos, se tradujo en 4,6 millones de paginas leídas o consultadas, dentro de tales responsabilidades.
La distancia entre los quehaceres consultivos en el periodo 1985-1991- cuando tenía otros ingresos, colaterales- es que ahora, la investigación, la lectura, no es un pasatiempo. Se ha convertido en una suerte de vicio, que afortunadamente ayuda a mantener nuestra cartera de clientes, a juzgar por los costos de adquirir, información biblio-hemerográfica, en el exterior, cuando se vive en naciones sujetas al proceso permanente de ‘sincerizacion’ de la prima del dólar.
Con unos patrones de consumo de textos a razón de unas 50 paginas por hora, en formato de libros de bolsillo, leer puede convertirse en un lujo muy caro, cuando se tiene que solventar, el resto de las actividades de la vida adulta, o peor cuando en solo tres o cinco anos, tus hijos, estarán ingresando a la universidad. De todos modos, alcanzar la independencia del free lance, es a mi juicio, el máximo sueno de cualquier conciencia libre, la administración de tus prioridades, creativas, auto-formativas, lúdicas, gerenciales.
V. Como en el cuento del perro gordo y el flaco: la libertad no tiene precio!
Lo que si constituye un privilegio, es poder servir a tu país, a tus semejantes, en la mas extricta libertad y discreción, saber que personas, organizaciones, o algún nivel de lo publico, confía en tus valoraciones, en tus temores, en tus soluciones, en ocasiones como en el caso de la divulgación de contenidos por la Internet, incluso gente que nunca te lo dirá, o que no sabrá como expresarte que compartían tal punto de vista.
Cuando la Internet llego al gran publico de clase media y alta, en la Republica Dominicana, resulto poco atractiva como para invertir en la cuestión. Estaba demasiado compenetrado con las publicaciones en soporte de papel, sentimentalmente hablando, para pensar en hacer lo que hacemos ahora, además que me encontraba en una burbuja del escándalo, producida por las fuerzas socio-culturales, mas virulentamente refractarias al cambio: los ‘macarras de la moral’, como les denomina Serrat.
Los sucesivos escándalos sobre el mundo porno y la trivia en Internet -o los nuevos millonarios de la ‘nueva economía’-era todo lo que desfilaba por la mayoría de los medios de comunicación a los que tenia acceso, así que me desentendí del tema. En contra del salto al mundo virtual, tenia aprehensiones y algunas de ellas de principios: •
No estaba interesado en la trivia, ya de trivia, había tenido la cuota que necesitaba, lo mismo en los pasillos de la UASD, que en las tertulias informales, en la bohemia de los 80’s;
• Lo porno no me parece, aun, objeto de contemplación, por lo menos de contemplación pasiva; así que: para que?
• Reconozco la necesidad de pluralidad en una sociedad adulta, pero la sexualidad es una practica, el erotismo un saber milenario y lo porno: un sucedáneo, el coito, sin poesia;
• No escribía fluidamente, ni siquiera a maquinilla...
• Al narrador Pedro Valdez, lo conocí como instructor del mundo de CEINCA, del Colegio Agustiniano, cuando tal entidad, creo una sucursal en Moca, pero era la única persona ligada vocacional y profesionalmente a la literatura, que conocía, en contacto con computadores, desde fines de los ochenta;
• No tenia computadora, ni intención en convertirme en alguien que renuncia a las alegrías en directo, por los placeres diferidos o tamizados por lo virtual. Tema que aun luce como una muralla invisible entre investigadores y humanistas dominicanos, en ciertos circulos culturales, como se puso en evidencia en un dialogo reciente, a propos de la virtualidad y sus ventanalesa para mercadologos y teatrologos, casualmente conducido en el estanquillo de las cervezas, durante el Concierto Conmemorativo del XXV Aniversario de la carrera del cantuautor Luis Dias en Santo Domingo (24 Junio, 2006).
• No le encontraba ninguna conexión con el trabajo cultural: me parecía una materia esotérica, propia de los informáticos, como el lotus 123 o de peor complejidad;
• Al igual como inicialmente me resulto de aburrida la ciencia, la investigación y la consultoría, la Internet, no lucia nada divertido, aunque viera los adolescentes hijos de mis clientes, peleándose por el asiento y la conexión.
• Ciertamente desconectado, creía que no me perdía de nada, protegiéndome a la vez de lo que consideraba en aquel momento una soberana perdida de tiempo, una estrategia mas para la trivialización o alineación de la existencia.
Un día al termino de una reunión con un cliente y amigo, me pidió que permaneciera en su hogar, mientras se ausentaba por un par de días, a las montanas, y finalmente me entrego un password de Internet. Me quede molesto, puesto que se me advirtió que solo: “me conectara a la net, si me aburría de la lectura o la tele”
Probé la conexión a la net en 1996, sin gran entusiasmo, hasta que decidí comenzar a personalizar lo que era posible o no hacer, a buscar las fronteras en la navegación. Siendo que mis prioridades para consumo de información se diferencian de las de un adolescente universitario, lo mismo que ganaban distancia de la tecnocracia de los informáticos, la lista del bookmark de mi amigo no logro mas que confirmarme mis sospechas, de la forma en que la gente perdía su tiempo ‘en línea’.
Mi error, sencillamente venia de que asumí como únicos o preferentes, los usos conocidos -por los periódicos y la televisión- por sobre todo para la Internet. Esas practicas eran posibles, dentro de la Internet y por su mediación, pero no eran la Internet. Eran actos de libertad, de expresión, pero ni el consumo de mensajes, ni la trivia, eran la parte constitutiva de la Internet, de manera que alterando los parámetros de personalización en los buscadores y meta buscadores, yo, como cualquier persona que utilice una maquina con conexión, en un ciber café o telecentro, por ejemplo, tiende que encontrar respuestas a sus propias necesidades, y como no se conoce de nadie que lea la mente, hace falta que cada quien con su mente: haga las preguntas, para delimitar y encontrar la satisfacción con la Internet.
Comencé a hacer mis preguntas. Tan personales como pude, buscando los limites de respuesta: solidaridad, humanidades, comunidades alternativas, todo siempre fuera de la tecnoloatría, las discusiones sobre hardware y software, y similares.
Me enamore de la net -en poco mas de un año- actividad que cambie, cuando me enamore de alguien por Internet. Máxime, cuando ella hizo la idea de venir cada fin de Semana desde una isla vecina, de modo que no tenia tiempo para conectarme.
La preocupación o la curiosidad por mirar hacia afuera, es una de las rezones que me permitió aprender a amar la Internet, como herramienta:
• Primero: de localización de información;
• Segundo: tribuna expresiva de tipo vocacional, como profesional; es decir, lo mismo del tiempo libre, como de la actividad remunerada;
• Tercero: espacio para la construcción de canales de comunicación/retroalimentación en comunidades virtuales o redes sociales colaborativas;
• Cuarto: herramienta para la promoción y elevación del perfil exportador de la micro, mediana y pequeña empresa, gracias al B2B, B2C y el comercio electrónico, en sentido general;
• Quinto: recurso importante, en la garantía de la transparencia, los derechos humanos y rendición de cuentas de los poderes públicos en el ejercicio de la ciudadanía;
• Sexto: Instrumento para la cohesión e identificación familiar en paises con alta tasa de migración internacional, como Republica Dominicana;
• Séptimo: Canal activo e interactivo de participación, en eventos remotos, valiéndose de herramientas de gran poder como la multimedia, la tele conferencia y similares;
Había sido bastante ignorante y prejuicioso, no dándome cuenta antes de esos atributos, en los cuales se diluyen las propiedades y encantos de los otros media, aunque sinergizados, en, desde y por la convergencia tecnológica. Como dice el refran: “probando es que se sabe”.
Desde afuera de la net, era una nada, uno de los miles de escépticos, que nunca han probado el spaguetti, y condenan su forma ‘obscena’, a juicio de una lombriz. Nada podía cambiar, ni de nada me podía beneficiar, auto-marginándome del cambio.
Viniendo de una miseria en el rastreo de información, como la que caracterizo muchos de nuestros paises, antes del mundo virtual: ‘inanición’, solo superada cuando un familiar, amigo o colega, regresaba de un viaje al exterior.
Desde 1976, cuando por primera vez –valiéndome de la tecnología de la radio de banda ciudadana, CB, conocida popularmente en Republica Dominicana, como “11 metros”, por la frecuencia donde operan en el espectro radioeléctrico- dije: “CQ,CQ,DX, hola…esta es la estación “X”, desde los llamados canales submarinos y aéreos, había roto la frontera del mar y la isla. Estaba conversando aquel sábado, desde el hogar de Mundi y Benigno Núñez, con México.
Un desconocido, pero afuera, en el resto de Latinoamérica. Después vinieron los tiempos de las ´guimbaras´, las dipolo, las compras de cable coaxial, de contagiar a mi hermano Dimas, con la moda de Santiago a fines de los 70’s, hablar por radio, con el extranjero. Camioneros, traileros, amas de casa, estudiantes, arquitectos, sindicalistas, en aquellos otros paises, también estaban movidos por la misma curiosidad, desde Alaska hasta la Patagonia, por aquellos anos: mirar hacia fuera.
Evidentemente el clima de la guerra fría y las particulares circunstancias de paises como Republica Dominicana, hacian de esas actividades lúdicas -lo mismo que el campping, el monteo a campo traviesa en motocicletas, escalar montanas y casi la totalidad de los deportes extremos-situaciones que demandaban de permisos y mucha burocracia, cuando no eran sencillamente denegadas porque se encontraba en el grupo ‘alguien sospechoso’. En tal situación, la industria turística no podía despegar, por ejemplo, al nivel que lo hizo después.
Navegando un día, encontré el Espacio Cultural Alojo!, al termino de mi primera etapa como internauta. Lo curioso es que después de haber visitado muchos otros sites de poesía, de música, de fotografía, de arquitectura y temas conexos, viniera yo a recalar en Alojo!
Una tarde al mirar la mancheta de la pagina, me entero de que Alojo! existía, en el mismo vecindario donde vivía. Así que me decidí por conocer-franqueando los cuatro bloques que nos separaban-a los señores Modesto & Juan Carlos Duran (www.alojo.com). Al cabo de la primera visita, quede totalmente en shock.
Alojo! Era un proyecto que se desarrollaba en un cubicuelo de 3 X 3 mts y los señores Duran, eran dos adolescentes, con formación informática y HTML, pero demasiado jóvenes para mis gustos, a la hora de involucrarme seriamente en alguna actividad
De esos encuentros nació la disposición de CCIAV, apoyar -en materia de estrategia comunicativa, relaciones publicas, gerencia y animación- al naciente Espacio Cultural Alojo!, brindándole la asistencia técnica, para que formalizara su incorporación, al Tercer Sector y mejorara su balance de contenidos.
Posteriormente, de Alojo! nació un proyecto de edición virtual, denominado Al-OjO%, el cual debió ser descontinuado, debido a problemas de recursos humanos en el área de programación html desde la empresa que servia de auspiciador, para asumir el crecimiento en materia de costos, no sin antes recibir el reconocimiento internacional de organismos multilaterales como CEPAL y UNESCO, por el esfuerzo.
Como nos hicimos conscientes de que no disponíamos de los medios para seguir financiando una revista virtual, con unos costos entre los 40 mil y 65 mil pesos/mes, y que muy dificilmente el Estado o las municipalidades dominicanas, participarian de forma entusiasta en su sponsorizacion, decidimos por la autogestion, en materia de contraparte, CCIAV, optamos por proponer una solución, que al margen de la estética y la terminación al menos mantuviera una contribución, significativa, en materia de circulación, alojamiento y motivación al debate en línea, sobre áreas, previamente propuestas por los visitantes a la pagina.
De los esfuerzos anteriores nació el sistema de foros automáticos Redemption Free Speech, proyecto ejecutado en condiciones de join venture, entre Alojo! y CCIAV, en su fase básica, aunque aun se conservan mas de 40 otros foros y áreas de chat, que diseñáramos en aquella ocasión, para la segunda fase, la cual aun no ha llegado, como observara quien visita el Espacio Virtual Alojo!.
Partiendo de los esfuerzos que realizábamos en Alojo!, así como de alguna contacto previo con el Dr. Daniel Pimienta, fui invitado a participar en la comunidad virtual MISTICA (www.funredes.org/mistica) iniciativa desarrollada por la Fundación Redes para el Desarrollo, Inc (FUNREDES), en la representación de Alojo!. Ahí, ingrese a observar la Internet, como lo que realmente me preocupaba, desde cuando comencé mis búsquedas solitarias: en función de sus potencialidades de ayudarme -y ayudarme a ayudar a otros- a encontrar, satisfacción a los cuatro últimos tipos de usos, a los que me refería en párrafos anteriores:
* Elevación del perfil exportador de la micro, mediana y pequeña empresa, gracias al B2B, B2C y el comercio electrónico;
*[...]Transparencia, los derechos humanos y rendición de cuentas de los poderes públicos en el ejercicio de la ciudadanía;
*Cohesión e identificación familiar en paises con alta tasa de migración internacional, como Republica Dominicana;
*Canal interactivo de participación, en eventos remotos, valiéndose de herramientas de gran poder como la multimedia, la teleconferencia y similares, en conexión con los desafíos de la micro empresa tecnológica o su articulación a las industrias culturales.
A Pimienta le conocía, desde 1996, cuando – estando yo, siempre desde fuera de la Internet- produje una maquetación y copyright, en el disco conmemorativo de la fundación de Santiago de los Caballeros, en sus 500 Aniversario “Humo del Bohío”, con composiciones y voz de Delio Taveras; orquestación y arreglos de Rafael Mirabal. Le vi en un programa y entrevista en la TV, y decidi ir a conocerle, a la antigua oficina de Funredes, en la Calle Las Damas.
Precisamente el 26 de enero –fecha cimera en la historia, por corresponder al natalicio de Juan Pablo Duarte, fundador de la Republica Dominicana- del 1996, se edito la primera entrega de nuestra columna de opinión: “Utopías Cotidianas & Mass Medias”, en el periódico “La Información”, de Santiago de los Caballeros, coincidiendo con los inicios de la gestión de nuestro antiguo profesor de Historia de América, Dr. Ferando Pérez Memen.
El proyecto MISTICA (www.funredes.org/mistica) -al igual que la propia FUNREDES- representa una visión y misión sólidas, en la búsqueda de un puente Sur-Sur, en materia de transferencia de tecnología y know how, para el fomento del aprovechamiento de las posibilidades del intercambio Sur-Sur, en materias tanto científicas como culturales en América Latina y el Tercer Mundo.
Finalmente, entre 1998 y el año 2000, ingresamos a la Biblioteca Circular, fuimos invitados a colaborar con publicaciones periódicas especializadas, como “Contexto Educativo” (Argentina); “Veneno” (Mexico); “Argos” de la Facultad de Humanidades de la Universidad de Guadalajara; lo mismo que en comunidades virtuales como [enmedia@enredando]; [sapiens] y monografias.com de España; siendo incluido nuestro trabajo en la antologia de poetry.com “ Shadows of Poetry”, y mas recientemente, escogido el poema “Remaking an Arch’s for utopists”, entre los 33 semifinalistas (2002) para una edicion especial en CD, de su antologia mundial anual.
En el pasado año, ingrese a la Asociación de Periodistas de Internet (API) con sede en Argentina, a invitación de la directiva de dicha organización, con lo cual coronamos una inquietud salida de las aulas del Instituto Evangelico, en el perido 1976-1978, y de cuya practica no hemos logrado apartarnos.
VI …Para sobrevivir en el siglo XXI?
1. Creo que lo mas importante es saber honrar nuestras raices, no traicionar la memoria de nuestros antepasados, ni de todos y todas aquellas que con su sudor o su sangre, pusieron en marcha las nuevas ideas, sin medir los riesgos o las consecuencias personales, de la innovación o la reforma.
2. Lograr hacer conciencia de que se acabaron las soluciones fáciles y los manuales se han desactualizado en su búsqueda de atajos seguros para atravesar el río de la realidad corporativa: de aquí en adelante, se sabrá quien tiene la verdad, o la posibilidad de hacer un aporte, mas allá de las poses, o la acumulación de herramientas del pasado.
3. La auto-educación, y la educación para toda la vida, se dibujan como las mejores de las ‘curas’ a la desactualización permanente, en un mundo en que los conocimientos crecen en una proporción de 400%, cada dos años.
4. En un entorno sobrecomunicado decidir, comprar, vender,crear, se convierten en practicas ajenas a lo conocido y lo mejor que podríamos hacer, es para cuidarnos la espalda, unos a otros, o unos a otras: es compartir recursos, opiniones, filtros -desde las alianzas, al trabajo colaborativo o solidario- vista la imposibilidad, biológica y psíquica de seguir el curso de los acontecimientos veloces, que nos afectan o nos afectaran, en las municipalidades, en el vecindario, en el hogar, en las regiones, en los paises. Solo así lograremos identificar y aprovechar las oportunidades de crecer y aprender, de los desafíos de la sociedad intercomunicada.
5. La próxima vez que su hijo, su socio, su empleado, su amante, su estudiante, le pida ensayar una nueva manera de hacer o ver las cosas en las que están involucrados/as, no se niegue: ensaye y arriesgue, solo así lograra sacar lo mejor de sus opciones.
6. En solo 25 anos, la actividad cultural ha cambiado de forma irreconocible en la Republica Dominicana, lo que obliga a una relectura de los supuestos en los que descansaran las iniciativas de detección, fomento, proyección y organización de proyectos, personas, o productos, tanto públicos como privados, en tal esfera de actividad.
7. Nuestra posición: en la defensa de las industrias culturales y la reformulación del rol de las Agregadurías Culturales -así como la firme convicción de que un Ministerio de Comercio Exterior es el escenario insustituible, para la canalización de la elevación de calidad, nivel y estilo de vida de los trabajadores/as de estas áreas- se hacen indispensables para redelinear las políticas publicas y explorar el potencial exportador de la naciente industria editorial, video-teleástica, de edición de música experimental, en la Republica Dominicana y otras naciones vecinas.
8. Mucho nos falta por aprender, y por ello si deseamos alcanzar los niveles de competitividad que demandan las circunstancias del mercado mundial, habremos de redoblar los esfuerzos, las inversiones, las estrategias y la intensidad de las interacciones entre el sistema escolar formal y los roles de información, del complejo formado por los medios de comunicación, los cuales sin dejar de ser empresas rentables, se verán abocados a una serie de iniciativas de relaciones publicas y servicios orientados al desarrollo de una mayor conciencia ciudadana y de los recursos humanos, en relación a la significación de garantizar una transición no traumática hacia la llamada sociedad del conocimiento, desde y para las familias y paises mas pobres en nuestra región (A.L.C. y Tercer Mundo)
9. Los/as educadores/as, los empleadores/as, los/as lideres comunitarios/as, los padres de familia y los representantes de los poderes públicos, creo han de recordar, que: el método científico, la cosmovisión científica, del mundo, de la naturaleza, del pensamiento y de la sociedad, no siempre son percibidos de manera amigable por niños y adolescentes, en los lugares donde tal aproximación inicial debe inducirles a amarlo.
10. El disfrute de los beneficios de la revolución científico-técnica, en la medida de las posibilidades de cada país, tiene además de elevar los niveles y calidad de vida, la sensibilidad y la criticidad de los y las ciudadanas, presentarles las posibilidades, no solo de consumir, sino también de modificar, construir, comprender, crear e innovar, en función de las necesidades insatisfechas y de las expectativas locales, donde dichos productos y procesos, se pondrán en ejecución.
11. La adaptación creativa a los nuevos paradigmas, representa además de toda una fascinación e imagen estereotipada, sobre la función del hombre y la mujer orientado, vocacionalmente al trabajo creativo, lo mismo en las ciencias, en las artes o la tecnología en películas, novelas, comics, trivia, estigmatizando tales actividades, como reservadas para una elite de ‘elegidos’, locos, o lunáticos, o aburridos doctores en laboratorios, siempre luchando por dominar el mundo o a los demás, de su entorno, es una acción deliberada para desestimular la elección vocacional, la continuidad en tal sentido.
12. La llamada educación ‘a la carta’, cuando se interactúa con las posibilidades de las nuevas tecnologías, en el marco del dialogo y la cooperación, no solo de las reglas del Dios Mercado, pueden permitir ahorros significativos, en los tiempos de espera, así como en lo relativo a los niveles de angustia implícitos entre el momento en que se detecta la necesidad insatisfecha, por parte del niño o el adulto y cuando finalmente, alcanza a obtener la recompensa, en materia de calidad, diversidad, flujos o progresión en los flujos de contenidos formativos, informativos o recreativos, deseados.
13. Lo mismo la realidad del Caribe, como del resto del Tercer Mundo, ameritan, en todos los grupos de edad, de una mayor preocupación, por ganar autonomía, frente a las opiniones, las tradiciones, sistemas de creencias, hábitos alimenticios, sanitarios, dominio del conocimiento de los procesos sociales, culturales y económicos que dieron lugar a las naciones o territorios que hoy conformamos, nuestro acervo, nuestro destino histórico y el tipo de contribución que cada persona u organización, puede efectuar para mejorar los niveles de asincronía y asimetrías, entre: las elites letradas y las masas ágrafas; entre la familia residente la ciudad y la rural; entre los valores predicados por los medios y programas mediáticos y los universos de sentido contenidos en los libros de textos y en el sistema escolar , en términos generales;
14. El desarrollo sostenible es una tarea imposible de cristalizar, al margen de un proyecto colectivo, de transformación creativa, de: las herencias, del mundo simbólico, de los obstáculos organizacionales, institucionales, estructurales, que han impedido históricamente, mirar al otro y uno mismo, con los ojos del hombre o la mujer libres.
15. Un proyecto colectivo de transformación creativa a su vez, es imposible sin la construcción de consensos, donde lo que importa es asumirnos como diferentes, aunque pendientes todos y todas de tareas, en el mundo material para sobrevivir, como etnia, como nación, como parte de la humanidad, en medio de un ciclo transicional, capaz de estremecer los cimientos del mundo conocido por nosotros y nosotras mismos/as, durante la infancia, la pubertad y la juventud. Vivir sin raices es imposible!
16. Vivir sin una voz a la cual acudir, sin canales participativos, en los cuales se reconstruya -desde la fragmentalidad del mundo postmoderno y light, que nos rodea, y en ocasiones, nos aprieta el alma casi hasta asfixiar el sueño- el pensar/hacer trascendente, implicara a corto o mediano plazo, la animalización e involución de las instituciones, de las personas, de las coordenadas del proyecto vital de cara al S. XXI.
17. Hoy, ahora mismo es una excelente ocasión para intentar reiniciar un viraje, significativo en nuestra manera de pensar y percibir el impacto del cambio, en nuestra vida cotidiana. Nadie puede hacerlo por nosotros mismos. Nadie puede hacerlo mejor que cada uno: falta encontrar la dirección, hacia donde mover los esquemas mentales, y allí el dialogo y la constatación de la realidad, pueden ayudar.
18. Aunque los/as destinatarios/as centrales del presente texto han sido: la juventud; los padres de familia con hijos en edades próximas a los periodos en que se despierta la elección vocacional y los educadores -a quienes rendimos nuestra honesta gratitud- la problemática de la elección y la duda, se puede conducir a cualquier otro tipo de responsabilidad- económica, social, cultural, comercial o industrial- en medio de contextos de incertidumbre o cambio paradigmal y los padres de familia, pueden ser coprotagonistas, de estos procesos en la medida, en puedan recordar con claridad, que un hijo o hija, no es una propiedad, sino una posibilidad de libertad.
19. Las oportunidades, los desafíos y las amenazas son en ocasiones los mismos hechos, observados con diversas perspectivas.
20. Cualquier niño o niña, puede hacer cosas increíbles, si nos disponemos a brindarles el clima de confianza, desarrollo y afecto, aunque tal problema no puede reducirse a las posibilidades de las familias, sino por el contrario, debe ser materia de exigibilidad a las autoridades de la municipalidad y del gobierno central, para el cumplimento de los preceptos constitucionales, tratados, protocolos y convenios de los cuales son signatarios nuestros respectivos paises…la competitividad comienza a desarrollarse a edades tempranas, no desde la gerencia general de las organizaciones; en tal sentido: educadores y los adultos en sentido general, pueden, desde cualquier otra posición: hacer contribuciones significativas, afinando su capacidad de escucha, en sus diálogos con las generaciones mas jóvenes.
Ultima actualización:
Santiago de los Caballeros,
28 de Junio, 2006